Perrito bomba

Perrito bomba

14 de noviembre del 2010

En la pasada versión de Colombiamoda, Perrito Bomba fue la marca de zapatos que complementó la pasarela Leonisa.

Los zapatos de Juanita Arcila, como ella, no son como todos los demás. No tuvo abuela pero creció con Ana, Pepa y Gabriela, las tías abuelas que fueron pieza clave en su formación. Ellas – sobretodo Gabriela- se encargaron de que Juanita nunca tuviera que comprar un disfraz de Halloween. Todos los que tuvo, desde el de Minnie Mouse, hasta el clásico de campesina, fueron confeccionados por ellas, quienes también le enseñaron a coser.

De chiquita, Juanita no quería ser princesa, ni veterinaria, ni azafata, como era común en todas las niñas de su edad. Ella siempre quiso ser diseñadora. Por eso, cuando se graduó de bachiller para nadie fue raro que se matriculara en la facultad de moda de La Colegiatura Colombiana de Medellín. Es más, ella misma dice que la sorpresa hubiera sido haber salido con que iba a estudiar ingeniería.

Lo de terminar diseñando zapatos sí fue pura casualidad. En 2007, seis pares hechos por ella caminaron en una de las pasarelas de Colombiamoda. Los hizo para un proyecto de la universidad con la sorpresa de que después del desfile sus amigos le empezaron a hacer pedidos.

Sus diseños se consiguen en el almacén amarillo de La tienda retro de El Poblado y en Bogotá los venden en The Edge en la zona T.

Como ella, sus zapatos son originales y diferentes. Se inspira en los diseños clásicos pero los transforma dándoles toques extremos de color y textura. Le gusta experimentar entre lo suave y lo agresivo, entre lo tradicional y lo radical.

Eso también explica el nombre Perrito Bomba. Igual que para el diseño de sus zapatos,  para su marca Juanita creó un concepto que se desplazara entre lo fuerte y lo delicado, pero siempre basados en una idea de bienestar y buen humor.

Hizo dos listas de palabras. Unas que remitieran a cosas suaves, y otras que hicieran pensar en cosas explosivas. Cuando llegó a la combinación Perrito Bomba, se dio cuenta que cada vez que se lo decía a alguien, la respuesta era una carcajada. Por charro, por divertido, por raro, siempre vio una sonrisa en la boca de quien lo escuchaba.

Su proyecto, que comenzó hace tres años con  seis pares de zapatos, hoy es un negocio que ya se comercializa en varios almacenes de Medellín y Bogotá, ha participado varias veces en la feria de Colombiamoda y hace poco más de un mes abrió taller en Medellín.

No sería raro que dentro de unos años, esta paisa de 23 años esté dando de qué hablar con sus diseños irreverentes y llenos de estilo.