Verdi, una verdadera historia de amor

15 de noviembre del 2019

Conozca más de este proyecto textil.

Papel de Punto

Un árbol con fibras naturales abriga una de las bodegas en donde se refugia Verdi. Verdi es la unión de dos apellidos Vera y Dieppa y de ahí se desprende una historia de amor que traspasó fronteras y dio alas a lo que hoy es uno de los mejores estudios de diseño textil colombianos.

Carlos Vera Dieppa fue un eterno enamorado de su novia Silvia Pérez que era pionera de la industria textil en Colombia, a Carlos se le ocurrió hacer un tapete inspirado en el tatami japonés con fibras naturales colombianas.

No fue labor fácil porque a primera vista esto no aguantaría el tráfico de las pisadas que recibe un tapete, así que a partir de ahí empezó una labor de investigación incansable hasta lograr un tapete partiendo de un costal de café con una capa de látex y un recubrimiento de cuero.

Su creatividad era desbordada por lo que rápidamente fue agrandando los telares para poder tejer a mayor escala y le incorporó el metal a los tapetes, este fue quizás el mayor golpe de innovación para el momento.

Una vez, mientras viajaba a África con Silvia durante una escala que debían hacer en Caracas, Silvia se fue a dormir y se quedó dormida para siempre.

Esto fue un momento que partió en dos la historia de Verdi, Carlos al no resistir su dolor fue dejando de lado todo lo que había construido pero su hijo Tomás vino de Barranquilla a Bogotá y fue testigo de primera mano del talante y del ingenio de su papá.

Después de su fallecimiento, el rumbo de Verdi empezó a tomar otros matices, además de hacer tapetes empezaron a permear el mundo de la moda creando mochilas . Trabajan con 18 familias de Curití, Santander, y de esta manera logran crear textiles contemporáneos manteniendo las raíces artesanales vigentes.

Hoy Verdi cuenta con más de 50 empleados y las fuerzas están puestas en los mercados internacionales, en palabras de Tomás, quien a ratos se siente como un “vendedor de enciclopedias”, la clave es hacer seguimiento a cada posible puerta que se abre.

El legado de Carlos Vera, para Tomás su hijo, ha sido representado por este árbol de la vida que se encuentra en Verdi y dibuja esa conexión que se tiene con los antepasados. Si tuviera a su papá al lado bastaría con su acento costeño para decirle “y ajá tu qué”. Para Tomás, Verdi no es solamente una empresa, es simplemente su proyecto de vida.

Conozcan más aquí y síganlo en @verdidesign
El taller de Verdi: Cra 69P#78-67

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO