Yoga por doquier

Yoga por doquier

21 de diciembre del 2010

Durante las mañanas de siete días de la semana, el Parque de Las Azaleas, el Museo de Arte Moderno Ciudad del Río y el Orquideorama, del Jardín Botánico de Medellín, se llenan de cerca de trescientas que practican yoga durante dos horas. Las clases están a cargo de los maestros de la Fundación Atman-Yoga, que dirigen Cristina Mejía y su esposo, el alemán Volker Dieze.

La idea del programa es masificar la práctica del yoga, convertirlo en un estilo de vida. Según Cristina Medina, directora de la organización, lo esencial no es la práctica espiritual, sino que cada persona haga una reflexión y se proponga un cambio.

Cada clase es orientada por uno de los quince profesores de la organización. Los asistentes son niños, jóvenes, adultos, ancianos, ejecutivos y discapacitados, que dan un aporte voluntario por cada sesión. También hacen parte del programa clases de reflexología a cargo de una monja, talleres de meditación, reiki, medicina de la India, pensamiento positivo y cursos de cocina vegetariana.

Disminuir los niveles de violencia es otro de sus intereses. Según los expertos el yoga significa no violencia, paz y la unión de cuerpo y mente. Por eso han focalizado su trabajo en La Cárcel de Menores o el Buen Pastor de Bellavista, centros de rehabilitación a drogadictos y hogares de paso para los habitantes de la calle.

Los puntos claves del yoga son el ejercicio y la respiración correcta, lograr un estado de relajación adecuado, una dieta saludable, pensamiento positivo y un grado de meditación. Los beneficios que se adquieren son flexibilidad corporal, equilibrio espiritual, incremento de la memoria y control de las emociones y la consciencia.

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