Consejos fáciles para dejar de roncar

27 de febrero del 2018

No siempre es necesaria una intervención quirúrgica.

Consejos fáciles para dejar de roncar

Roncar es un comportamiento totalmente normal. Muchas personas se avergüenzan cuando se enteran que alguien más los ha escuchado resoplar. Las bromas de mal gusto, y empujes de codo a mitad de la noche, son más frecuentes a tal punto, que puede convertirse en una situación preocupante.

Estos sonidos, fuertes y molestos, significan que existe una obstrucción en las vías altas (faringe) durante el sueño y se caracteriza porque la persona que ronca es ajena a este tipo de comportamiento.

Los ronquidos se presentan por lo general cuando el cuerpo está en decúbito supino (boca arriba). No van acompañados por somnolencia o insomnio. Quienes sufren de obesidad, sobrepeso o algún tipo de congestión nasal, tienden a ser más vulnerables a tener la patología.

Los ronquidos tienen una frecuencia entre 400-2.000 Hz y una intensidad superior a 60 dB.

Pero, ¿qué hábitos debe tener para dejar de roncar? Hoy día existen varios fármacos que le ayudan a dejar de hacerlo. Sin embargo, solo son geles que controlan la situación y no arrancan el problema de raíz.

Como primer consejo, puede empezar a bajar de peso y modificar su estilo de vida. Mantener un peso ideal, ayudará a que las vías respiratorias se despejen y demás problemas cardiovasculares desaparezcan.

También existen aparatos científicamente comprobados, en forma de detenedores, que ayudan a eliminar estas patologías.

Olvide los medicamentos antidepresivos, el alcohol y el cigarrillo. Las pastillas que le ayudan a tener un mejor estado de ánimo relajan los músculos y evitan un control adecuado del organismo. El trago y el tabaco tienden a cerrar la vía aérea superior.

Cambiar la postura también es una buena idea. Dejar de dormir boca arriba y variar a una posición lateral le ayudará a controlar mejor la respiración. Si le cuesta adoptar esta posición, coloque almohadas en su espalda, así evitará quedar en decúbito supino una vez más.

En caso de que no pueda adaptarse a los hábitos nombrados con anterioridad, puede tomar la decisión de la intervención quirúrgica como la reconstrucción nasal, Polipectomia o la septoplastia (cuando tiene una desviación en el tabique nasal).

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