Diabetes durante el embarazo

29 de noviembre del 2015

Este trastorno se puede prevenir si la mujer que planea su embarazo y lleva unos hábitos adecuados.

Diabetes durante el embarazo

Sanitas especial para KienyKe.com 

Se sabe que existen dos tipos principales de diabetes: la tipo 1 y la tipo 2. La primera se observa más en niños y jóvenes. Se desencadena cuando el mismo cuerpo destruye las células beta del páncreas encargadas de producir la insulina. La segunda se observa más en adultos con sobrepeso y obesidad debido a que la insulina no trabaja como debe ser.

Sin embargo, hay otro tipo de diabetes que aparece durante el embarazo y por eso se llama diabetes gestacional. Se define como cualquier grado de intolerancia a la glucosa que se presente durante el embarazo. Hay que aclarar que existe la posibilidad de que la mujer que recibe el diagnóstico de diabetes en la primera consulta preconcepcional ya tuviera la enfermedad antes de quedar en embarazo y que no lo supiera, por lo que no se trataría de diabetes gestacional sino de diabetes tipo 2. Este grupo de pacientes requiere un tratamiento especial durante la gestación porque existe un mayor riesgo de que el bebé presente malformaciones congénitas o de que ellas sufran las complicaciones de la enfermedad como nefropatía y retinopatía.

De igual forma, no sobra señalar que las mujeres con diabetes tipo 1 o tipo 2 pueden quedar en embarazo (diabética embarazada), pero esto una situación distinta a la que se reconoce por primera vez durante el embarazo.

Nuevas pautas para identificarla

Hay que reconocer que hasta la fecha hay mucha confusión por parte de los médicos acerca de la definición, del cómo y cuándo se deben hacer las pruebas para el diagnóstico de la diabetes gestacional. Muchos se adhieren a las normas que dictan las asociaciones americanas de diabetes y de ginecología y obstetricia, las cuales son un poco complejas, dado que requieren de dos exámenes para llegar al diagnóstico. Otros médicos prefieren las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) o de la Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD), ya que solo exigen una sola prueba y, además, su interpretación es más sencilla.

La controversia radica en que no hay muchos estudios sobre el tema. No obstante, en 2008 se publicó una de las investigaciones más importantes realizado en cerca de 25.000 mujeres embarazadas de varios países del mundo, que demostró que los riesgos de complicaciones en la madre y en el bebé incrementan a medida que la glucemia aumenta, aún en cifras que actualmente se consideran como normales.

En 2009 un grupo de expertos y de representantes de diversas sociedades científicas internacionales se reunieron para emitir unas nuevas recomendaciones para el diagnóstico y la clasificación de la diabetes gestacional. En enero de 2011 la Asociación Americana de Diabetes (ADA) se adhirió a las pautas de dicho consenso y hace unas semanas un grupo de especialistas internacionales definieron los nuevos parámetros para el diagnóstico de la diabetes gestacional.

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La primera conclusión a la que se llegó es que la diabetes gestacional se produce cuando la mujer tiene algún factor de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2, como obesidad, sedentarismo, antecedentes familiares de diabetes, síndrome metabólico, prediabetes, ser mayor de 30 años, haber tenido ya una diabetes gestacional o un bebé que pesó más de 4 kilos al nacer. También se determinó que los cambios corporales y hormonales que se presentan durante la gestación inducen a una mayor resistencia a la insulina, es decir, que esta hormona es menos efectiva. Esto obliga a que el páncreas produzca más de dicha hormona para tratar de compensar el déficit y lograr que la glucosa entre a las células. Pero llega un momento en que se agotan las células que producen la insulina y sobreviene la diabetes. Todo esto ocurre generalmente a partir de la semana 24 de la gestación.

Identificar los riesgos

Al igual que ocurre con la diabetes tipo 1 y 2, es muy importante detectar y tratar a tiempo esta alteración en el embarazo para prevenir cualquier problema de salud en la madre y en el niño que está en gestación.  Si no se trata de forma adecuada puede que el bebé nazca muy grande o prematuro, que sufra una hipoglicemia neonatal, ictericia o trauma de parto, y que la madre requiera cesárea o sufra de preeclampsia.

Muchas de estas gestantes vuelven a la normalidad después del parto, pero un porcentaje importante desarrollan diabetes en un lapso de diez años. Quienes tenían la enfermedad antes del embarazo y se les detectó durante el mismo por la solicitud de la glucemia, es muy probable que continúen diabéticas después del parto.

Así la enfermedad desaparezca después del nacimiento del bebé, la madre sigue con riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro o problemas cardiovasculares, sobre todo si no cambia sus hábitos por unos más saludables.

Para evitar complicaciones el comité de expertos propuso que desde la primera visita prenatal se le ordene una glicemia en ayunas o una hemoglobina glucosilada (HbA1c) o una glucemia al azar (a cualquier hora del día) a toda mujer embarazada que no sepa si tiene la enfermedad y también a quienes tienen una mayor probabilidad de padecerla.

Cuando el resultado de la muestra en ayunas es menor de 92 mg/dl (normal) se recomienda esperar hasta las semanas 24 a 28 del embarazo para realizar otra prueba de tolerancia con 75 gramos de glucosa vía oral. Se debe practicar con mínimo ocho horas de ayuno y se toman tres muestras de sangre durante la prueba (en ayunas, a la hora y a las dos horas después recibir la carga de glucosa). Si el resultado es igual o mayor de 126 mg/dl significa que tiene diabetes e indica que el trastorno venía desde antes del embarazo. Otra de las medidas que se acordó fue la importancia de efectuar pruebas de glicemia 6 a 12 semanas después del parto para definir si al enfermedad persiste.

No descuidarse después del parto

En Colombia hasta ahora no se cuenta con una norma definida. Algunos médicos solicitan a las embarazadas en primera instancia la prueba de tolerancia con 50 gramos de glucosa y si es positiva, piden una prueba con 100 gramos de glucosa, mientras que otros se adhieren a la recomendación de la OMS o de la ALAD que contempla una sola prueba de tolerancia con 75 gramos de glucosa. La interpretación de los resultados en cada una de estas pruebas en este momento es muy distinta a la de consenso.

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Las ventajas de estos nuevos lineamientos se centran en que las pacientes no tendrían que someterse a tantas pruebas e inyecciones; los profesionales de la salud podrían unificar los criterios y evitar los trámites de los exámenes. Además, el sistema de salud también gana, ya que reduce costos y puede tener un protocolo más sencillo de evaluación de las maternas. De otro lado, si se simplifican las pruebas diagnósticas, es posible descubrir más caos de diabetes gestacional y evitar las complicaciones de la enfermedad.

La ADA reconoce que con estos nuevos criterios serán más las mujeres con diabetes gestacional, ya que muchas de las que se consideraban como normales con los antiguos criterios pasarían a recibir tratamiento médico.

En cuanto al manejo, si la mujer tenía diabetes antes del embarazo y recibía pastillas (antidiabéticos orales), debe suspenderlas y empezar a usar insulina durante la gestación. Dado que la madre haya desarrollado la enfermedad durante el embarazo el tratamiento consiste primordialmente en dieta y ejercicio. Menos del diez por ciento de estas pacientes requieren de insulina para mantener la glicemia dentro del rango normal y evitar así las complicaciones en la madre y el feto.

Lo ideal es que sean atendidas por un grupo multidisciplinario conformado por endocrinólogo, obstetra, nutricionista, psicólogo, educador en diabetes y fisioterapeuta u otro profesional de la salud entrenado en prescripción de actividad física.

Hay que tener en cuenta que seis a ocho semanas después del parto es necesario hace una nueva prueba de glucosa para verificar si persiste la diabetes. Si es así se debe iniciar el tratamiento adecuado para evitar las futuras complicaciones. Si la glicemia se encuentra dentro de las cifras normales, no hay que descuidarse; todo lo contrario. Esto es un aviso para prestarle más atención a los factores de riesgo que puedan llevar a una diabetes en el futuro.

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