Dispraxia: un trastorno en la coordinación

Dispraxia: un trastorno en la coordinación

27 de julio del 2017

¿Suele tropezarse con regularidad? ¿Le cuesta coordinar sus movimientos o completar sus actividades diarias? ¿Constantemente lo señalan como una persona torpe? Si así es usted, es posible que padezca de dispraxia.

Se trata del  trastorno del desarrollo de la coordinación motora (TDCM), también conocida como dificultad del aprendizaje motor, dificultad en la planificación motora,  0 simplemente dispraxia. 

Esta afectación provoca dificultades en áreas como el lenguaje y habilidades físicas como caminar, saltar o escribir.

Las personas que tienen esta enfermedad se caracterizan por ser más lentas que los demás y su comportamiento podría ser percibido como inmaduro. Esta afectación se puede identificar desde los primeros años de vida y con el paso de tiempo se vuelve más evidente.

No obstante, esta condición no afecta de manera severa las capacidades cognitivas. Algunos individuos pueden tener una inteligencia promedio y en otros casos un intelecto superior.

Existen importantes personalidades que padecen esta condición, como el actor inglés Daniel Radcliffe, más conocido por haber interpretado al personaje de Harry Potter, el cual cautivó a miles de personas y lo convirtió en una figura pública de la escena cinematográfica.

Para el asombro de muchos de sus seguidores, este referente de la cultura popular confesó ser un paciente que lucha contra está patología y nunca se ha sentido avergonzado por su condición. Al contrario, esto ha hecho que cada día se esfuerce más para hacer mejor las actividades diarias que antes le costaban, como atarse los cordones.

¿Cómo identificar la dispraxia?

Los expertos de la salud han identificado cuatro tipos de dispraxia que afecta distintos grupos musculares. Para ello es importante revisar qué nivel de dificultad presenta la persona.

Dispraxia ideomotora: Impedimento para completar las actividades motoras provocada por una desconexión al momento de pensar. Por ello resulta dificultoso coger un objeto como un cepillo y poder peinarse.

Dispraxia ideatoria: Se presenta como una dificultad para realizar una sucesión de movimientos como cepillarse los dientes, atar cordones e incluso meter una llave en la cerradura.

Dispraxia oromotora: En este caso los músculos afectados son los de la fonación, es decir, los del habla. Se caracteriza por la dificultad al pronunciar algunas sílabas o palabras. Para las personas que conviven con individuos que tienen esta complicación es difícil que puedan entenderlos bien.

Dispraxia constructiva: Dificultad para comprender las relaciones espaciales. En otras palabras, los niños que tienen esta enfermedad se les vuelve un obstáculo poder colocar un objeto encima de otro como las fichas para construir bloques o poner una caja pequeña dentro de una grande.

Cabe aclarar que la dispraxia no tiene una cura definitiva, pero sí puede ser tratada mediante terapias ocupacionales y físicas, para que  ayuden a controlar y crear habilidades diarias, para que se evidencie un progreso en el paciente.