El mercurio afecta a madres y sus bebés en zonas mineras

El mercurio afecta a madres y sus bebés en zonas mineras

24 de mayo del 2017

Una reciente investigación del Tecnológico de Antioquia comprobó que las madres lactantes que viven en zonas mineras del departamento le transfieren a sus bebés mercurio al alimentarlos con leche materna.

El hallazgo es una razón más para controlar el uso de este mineral en la extracción de oro, pues su acumulación en el organismo puede tener consecuencias en la salud, especialmente en el desarrollo del cerebro de los niños.

El médico toxicológico Carlos Federico Molina, docente de la institución y líder del estudio, le explicó a kienyke.com la relevancia de los hallazgos.

¿Cómo se llevó a cabo la investigación?

El estudio “Modelo de transferencia de mercurio en leche materna a mujeres lactantes residentes en áreas de explotación de oro con alta contaminación ambiental de este mineral”, requirió cerca de un año de toma de muestras y encuestas a madres de los municipios de El Bagre, Zaragoza, Remedios y Segovia, en donde se extrae el metal precioso en la modalidad de aluvión y socavón.

El trabajo surgió porque se habían hecho otros con respecto al efecto de la exposición de mercurio en los trabajadores, pero nunca sobre el impacto en la comunidad que vive en estas zonas y que no trabaja con dicho elemento químico, así como en las madres lactantes y sus hijos recién nacidos.

“Teniendo en cuenta que la leche materna es esencial para el desarrollo mental y neuronal de los niños, vimos que es de vital importancia llevar a cabo este estudio. Se tomó una muestra de mujeres que tuvieran lactancia exclusiva en los primeros tres meses posparto y se les aplicó una encuesta. Se eligieron 150 binomios madre-hijo en dichos municipios”, manifestó Molina.

Los hallazgos

La tesis que dio inicio a la investigación, de que el mercurio absorvido por las madres pasaba a los niños por medio de la leche materna, se confirmó.

De acuerdo con el investigador, se halló que el 11,7% de las madres tenían niveles altos de mercurio en el líquido con el que alimentan a sus hijos y que los factores de riesgo asociado con esa transferencia tenían que ver con vivir cerca de las compras de oro y quema de amalgama de mercurio dentro del hogar, indicando una liberación importante de vapores del mismo y también niveles de éste en el cabello.

“Lo más preocupante fue que el 50% de los niños tenían niveles de este mineral”, agregó el docente.

El mercurio evaporado viaja al aire, se precipita en forma de lluvia, cae en forma de agua en lagunas, mareas, océanos, lagos y, una vez transformado en forma de microorganismos, se acumula en los peces y alimentos tales como arroz, maíz, verduras, entre otros.

Los niños y las madres lactantes se están exponiendo a dos clases de mercurio: metálico, que se mide en la orina, y mercurio orgánico o metilmercurio, que pasa a la leche materna y se transfiere a los niños.

Foto: Óscar Ríos - Gobernación de Antioquia

Foto: Óscar Ríos – Gobernación de Antioquia

Los efectos

Aunque los niveles detectados en la leche no llegaron a ser tan altos como para suspender la lactancia, sí hay unos efectos asociados a la acumulación de mercurio que pueden traer consecuencias para la salud de las madres y los bebés.

De acuerdo con el docente, “a las madres les puede afectar el sistema nervioso, por eso se pueden presentar insomnio, pérdida de la memoria, irritabilidad, depresión, cambios en el estado de ánimo, pérdida del deseo sexual y  otros síntomas relacionados con dificultades de concentración”.

Además, continuó el experto, “después aparece temblor intencionado cuando se va a tomar objetos y se asocia con el desarrollo de alternaciones renales”.

El los niños, el efecto del mineral se concentra en el cerebro, porque es el más susceptible. “Como pueden no presentar alternaciones, también pueden padecer síntomas graves y severos a nivel cognitivo, que le impiden desarrollarse completamente”, contó Molina.

Los resultados, entonces, sugieren un seguimiento estrecho de las madres y los niños para ver los efectos potenciales negativos que tiene el mercurio en los habitantes de zonas mineras.

De qué sirven los resultados

“Esto es un llamado de atención para que todos (las entidades educativas, gubernamentales, de salud) nos enfoquemos en pro de eliminar el uso de mercurio en la actividad minera”, afirmó el investigador.

Y añadió: “El solo hecho de disminuir o eliminar la utilización del mineral lograría reducir los efectos a largo plazo en la salud”.

Molina propone involucrar diferentes agencias locales, nacionales e internacionales y los ministerios del Medio Ambiente, Minas, Salud y Educación, y hace un llamado para que las alcaldías tomen partido en el control y la emisión de mercurio.

Además, la investigación da luces sobre cómo este modelo de transferencia de mercurio podría ser aplicado en diferentes países de África y el Sudoeste Asiático, que tienen el mismo modelo de minería donde se utiliza altamente mercurio como fuente recuperadora de oro.

“Hay que empoderar a las comunidades para que este proyecto sea sostenible en el tiempo, desde una revisión de impacto ambiental, de la mano del Estado y la comunidad; crear un cambio cultural que ayude a mitigar esta situación y evitar que el daño se siga produciendo a futuro”. Carlos Federico Molina.

“Se debe generar conciencia y realizar una vinculación entre universidad, Estado, empresa y sociedad para un mayor conocimiento, intervención, información y resonancia en las comunidades involucradas donde habitan indígenas, afrocolombianos, entre otros grupos poblacionales del sector de influencia minera y la comunidad en general”, resaltó el docente del Tecnológico de Antioquia.

Reconocimiento a la investigación

Gracias a la rigurosidad y los resultados de este trabajo, la investigación fue premiada como la mejor investigación nacional en Nutrición Pública, como tesis doctoral, en el Congreso Internacional de Alimentación y Nutrición Humana de la Universidad de Antioquia.

Molina, quien estuvo acompañado de los co-investigadores Catalina Arango, docente de la Universidad CES y de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, y Hernán Sepúlveda, docente de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, aseguró que la distinción “es un reconocimiento al esfuerzo realizado y al compromiso por la salud pública en zonas mineras”.

“Un reto a título personal para mejorar las condiciones de áreas que han sido abandonadas y no existe presencia estatal ni gubernamental y la mejor manera de mostrarle al mundo una realidad inminente a partir de espacios de socialización y sensibilización”, concluyó el investigador.