Estrés, detonante de problemas gastrointestinales

16 de agosto del 2017

Hoy en día el estrés el es común denominador en la vida de cada una y todas las personas del planeta. Vivimos atormentados pensando en en nuestro trabajo, en si el dinero alcanza a cubrir las necesidades del hogar, en si el tránsito cada vez es peor, en si estamos desperdiciando nuestras vidas… En fin. […]

Estrés, detonante de problemas gastrointestinales

Foto: Shutterstock

Hoy en día el estrés el es común denominador en la vida de cada una y todas las personas del planeta. Vivimos atormentados pensando en en nuestro trabajo, en si el dinero alcanza a cubrir las necesidades del hogar, en si el tránsito cada vez es peor, en si estamos desperdiciando nuestras vidas… En fin.

Según lo indica la Asociación Americana de Psicología, APA (por sus siglas en inglés), el estrés es una reacción natural del cuerpo ante situaciones que modifican la rutina habitual. Cuando es causado por preocupaciones de dinero, trabajo, salud o relaciones, y se prolongan por horas, días o meses, el cuerpo y la mente empiezan a manifestar diferentes tipos de reacciones , entre ellas problemas gastrointestinales.

De acuerdo con un informe de la encuesta ‘El Estrés en América’ que realiza anualmente la APA2 , se evidencia que el 75% de los participantes del estudio manifestaron haber experimentado al menos un síntoma de estrés en el último mes. Así mismo, el 33% afirmó que las situaciones estresantes generan comportamientos como exceso de ingesta de alimentos o consumo de comidas poco saludables.

El Dr. Álvaro Rojas, Director Médico Regional de Abbott para América Latina y basado en Bogotá, expresó: “Es importante entender nuestro organismo para identificar las señales que alertan sobre algo que no está bien y tomar cartas en el asunto” . Agregó que que los hábitos de sueño saludables, el ejercicio y la calidad de la alimentación, son muy importantes para combatir los efectos negativos del estrés.

De acuerdo con la misma encuesta de la APA3 , alcanzar objetivos de vida saludables, como comer sanamente, se ven afectados por el estrés. Aunque cada cuerpo responde diferente ante situaciones o lapsos de este estado, generalmente el organismo envía señales físicas y/o emocionales de que algo no está bien. La APA señala que algunos de estos síntomas incluyen pérdida del apetito, ingesta excesiva de comida y problemas de estómago, intestino y colon, como acidez, gases, diarrea o estreñimiento.

La ansiedad y necesidad de comer más, sobretodo comida rápida con altos contenidos calóricos y de grasas saturadas y trans, además de estimular el aumento de peso y diferentes enfermedades, puede ocasionar problemas digestivos al no proporcionar los nutrientes necesarios para el funcionamiento del tracto gastrointestinal. De hecho, el consumo regular de carnes procesadas (presentes en comidas rápidas) como salchicha, jamón, carne en conserva, en lata, seca, entre otros, está asociado con el riesgo de padecer cáncer colorrectal.

En Colombia, por ejemplo, según estimaciones del Instituto Nacional de Cancerología (INC), el cáncer de colon y recto ocupa el quinto lugar en la mortalidad por cáncer, siendo cuarto lugar en hombres y quinto en mujeres. Anualmente, se presentan más de 5.000 casos en el país . A nivel nervioso, el cuerpo también responde al estrés liberando adrenalina y cortisol, hormonas que aumentan el ritmo cardiaco y la respiración, y preparan los músculos para responder ante la situación . La secreción de estas sustancias puede afectar también el sistema digestivo por el incremento de los ácidos en el estómago.

¿Qué hacer para reducir los efectos negativos?

“Los efectos del estrés a nivel físico y emocional son variados, pero la buena noticia es que todo tiene solución. Aunque nuestro sistema se ve afectado debido a las tensiones y angustias del día a día, pequeños cambios en nuestra rutina pueden hacer la diferencia y ayudarnos a enfrentar el estrés de forma sencilla” afirma el Dr. Rojas. Algunas de las modificaciones en los hábitos que aconseja el especialista son:

Alimentación: Incluir alimentos ricos en compuestos antiinflamatorios como ácidos grasos insaturados, por ejemplo salmón y atún; antioxidantes, polifenoles y carotenoides, como chocolate negro, verduras de hoja verde, pimientos de colores y vino, puede ayudar a controlar los efectos del estrés.

Hábitos de sueño: dormir bien es fundamental. Aunque lo recomendable es de siete a ocho horas diarias, cada organismo es diferente y algunos podrían necesitar más o menos. Hábitos de sueño adecuados permiten pensar con más claridad, ayudan a mantener un peso adecuado y disminuyen los riesgos de padecer problemas de corazón y enfermedades crónicas.

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Ejercicio: es importante ejercitarse siempre, incluso cuando existen momentos de estrés. La actividad física beneficia el tránsito intestinal, ayuda a controlar el peso, reduce los niveles de adrenalina y cortisol, y libera endorfinas que disminuyen el estrés mental y relajan el cuerpo.

Beber más agua y menos café: consumir cafeína en exceso puede ocasionar insomnio, temblores, taquicardia, entre otros. Estos síntomas, asociados con los que puede producir el estrés, no son una buena combinación para el cuerpo. Por el contrario, beber agua previene la deshidratación y nos permite mantener energía para otras actividades.

Hacer pausas: la presión del trabajo y el hogar, las preocupaciones y las diferentes situaciones que desencadenan estrés, siempre van a estar presentes, lo importante es aprender a manejarlas y saber que siempre hay tiempo para todo. Dedicar espacios del día para hacer lo que más nos gusta y disfrutar las cosas simples de la vida como escuchar música, almorzar con un ser querido, jugar, o cualquier actividad que nos haga felices, es fundamental para relajar el cuerpo y la mente.

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