Estrés mejora la memoria espacial

Foto: Agencia de noticias UN.

Estrés mejora la memoria espacial

18 de abril del 2017

Luego de que un grupo de ratas fuera sometido a una hora de estrés agudo, se observó un aumento en los niveles de corticosterona –equivalente al cortisol de los humanos- y mayor rapidez al momento de encontrar la salida de un laberinto.

Marisol Lamprea, profesora del Departamento de Psicología y coordinadora del Laboratorio de Neurociencias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), explica que a los animales se les enseñó una tarea espacial: una mesa redonda con agujeros en la periferia, y debajo de uno de estos hay una caja en la cual pueden resguardarse.

“A las ratas no les gusta la excesiva iluminación ni el ruido. Cuando se les pone sobre la mesa en repetidas ocasiones, el animal encuentra cada vez un camino más rápido para llegar a la caja y esconderse”.

Luego de realizar esta tarea espacial en la que los ratones aprenden cómo llegar a la salida, la mitad de estos ingresa en un tubo pequeño de PVC durante una hora; allí no quedan inmovilizados, pero al no poder desplazarse experimentan estrés.

“Tal situación eleva mucho los niveles de corticosterona, hormona que se libera como respuesta al estrés”.

Después, los roedores son puestos de nuevo en el laberinto para ver si hay alteraciones en el aprendizaje previo; sin embargo, los resultados muestran que luego del periodo de estrés agudo recuerdan mejor el camino.

Las ratas sometidas a estrés llegaron en la mitad del tiempo que las que no y, además, cometieron menos errores.

Desde hace 13 años el Grupo de Neurofisiología Comportamental, conformado por profesores y estudiantes de diferentes facultades, tiene una línea de investigación en la que se busca relacionar el estrés y las situaciones emocionales con la memoria.

El objetivo del estudio era observar cómo las situaciones emocionales afectan la forma en que se recupera la información. La profesora Lamprea señala que esto tiene que ver con la manera como se activa el sistema ante el estrés y los mecanismos implicados en la recuperación de la información.

Por ejemplo, cuando una persona debe hablar ante un público, puede suceder que olvide todo lo que tenía que decir. Es común que estas experiencias de angustia no se olviden y estén presentes aún después del paso del tiempo.

En esa circunstancia, además de que hay una pérdida de información que se quiere evocar, hay una hiperconsolidación de esta, que consiste en asociar una gran cantidad de eventos que se almacenan de forma fuerte y sólida en el cerebro.

“Cuando se está en situación de estrés, el cerebro está en un momento tan emocionalmente demandante que el cuerpo activa mecanismos de defensa para poder huir. Al mismo tiempo, esas mismas sustancias que se liberan en el sistema ayudan a que la información quede consolidada”.

Esto tiene una serie de implicaciones importantes en el aspecto clínico, porque a las personas que experimentan una situación de este tipo se les puede generar un trauma y dejar huellas en la memoria.

En las siguientes etapas de la investigación, se espera determinar qué es lo que sucede en el cerebro para ver cómo cambió, comparado con los animales que no fueron puestos bajo estrés.

Con los hallazgos del estudio se podría, a futuro, elaborar nuevas estrategias pedagógicas con alto contenido emocional, que puedan llegar a facilitar procesos de aprendizaje, y estrategias psicoterapéuticas más eficientes.

Tomado de Agencia de Noticias Universidad Nacional de Colombia