Hábitos para tener una buena digestión

Hábitos para tener una buena digestión

22 de agosto del 2016

Comer con moderación: Así lo que comas esté delicioso, no abuses, no desbordes el plato, come con moderación. Es más sano acabar tu comida con la sensación de que queda algo de hambre. Es una importante clave para la salud y la longevidad.

Pausa contra la ansiedad: Es mejor servirse porciones pequeñas y reposar unos minutos antes de servirte de nuevo. Acabarás comiendo mucho menos de lo que acostumbras. Pausa contra la ansiedad, si esta guía tu comida comerás el doble.

Mastica despacio: La digestión empieza en la boca. La saliva es ligeramente alcalina y ayuda a disolver algunos alimentos en formas que los jugos gástricos no pueden hacerlo. Masticar adecuadamente da información al páncreas y la vesícula biliar sobre los alimentos que se aproximan, para que liberen los químicos adecuados. La capacidad que tienen la boca para reducir los alimentos en partículas pequeñas y en una especie de papilla no la tiene el estómago. El tiempo que le requiere al estómago disolver alimentos mal masticado puede conducir a gastritis y a otros problemas digestivos.

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Dedica tiempo a comer: Digerir los alimentos es la actividad más compleja del cuerpo, y hacerlo mientras estamos estresados o resolviendo problemas obstaculiza el proceso. Dale tiempo a la digestión, en especial si los alimentos que comemos son pesados, contienen exceso de sal o azúcar o son ricos en grasas. Países como España promueven costumbres para comer opuestas a la “comida rápida”, que es un invento de la Revolución Industrial para que los empleados pierdan el menor tiempo posible, sin tener en consideración su salud, y ciertamente tampoco su desempeño.

Reposa la comida: Volviendo al ejemplo de España, la siesta tan común en ese país, es decir, el reposo después del almuerzo, es un gran hábito. Busca al menos 20 minutos o media hora después de acabar tu almuerzo para reposar un rato.

Sin líquidos mientras comes: Los líquidos obstaculizan la salivación de los alimentos. Puedes consumir líquidos antes de comer para estimular la salivación, o después, para ayudar a la digestión. Durante la comida, no los uses. Si lo que comes es muy seco y te parecen necesarios, deja de comerlo.

No recalentar en exceso: Sobre todo, las proteínas, la carne o el pollo no se come crudo, pero la mayoría de los alimentos ricos en proteínas contienen enzimas que ayudan a su digestión, y si se exponen a altas temperaturas pueden perder estas enzimas, por lo que hay que tener mucho cuidado sobre todo cuando se procede al recalentado.

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Los fermentados ayudan: La alimentación ancestral sabe del valor de los microorganismos presentes los alimentos fermentados para el funcionamiento de los intestinos. Vino tinto, yogurt natural, chucrut, miso y verduras en vinagre son algunas opciones que mejoran las condiciones de tu digestión.

Mejor integral: Los alimentos integrales son superiores a los alimentos refinados y tienen más fibra.