La tos a secas

La tos a secas

16 de diciembre del 2015

Especial Sanitas para KienyKe.com 

Con la asesoría del doctor Ernesto Polanía, médico neumólogo.

La tos es como el “perro guardián” de los pulmones, que lo protege de intrusos peligrosos o los mismos enemigos que pueden rondar dentro del organismo. En otras palabras, la tos sirve para mantener las vías respiratorias despejadas y limpias para poder respirar.

Como muchas cosas en la naturaleza, tiene su lado bueno y un aspecto sombrío; si bien la tos ayuda a limpiar las vías respiratorias del exceso de moco, sustancias extrañas o nocivas, también es un medio de propagación de infecciones. A veces llega a ser tan incómoda que interrumpe cualquier actividad y se vuelve un motivo de rechazo social.

La razón por la que llega a ser tan molesta es que durante un acceso de tos intervienen varios mecanismos para poder eliminar cualquier obstáculo de las vías respiratorias. El aumento del flujo de aire en las vías respiratorias permite expulsar las materias extrañas y las flemas. De manera casi simultánea, durante la exhalación forzada se reduce el tamaño de las vías respiratorias, comprimiendo así las secreciones que se encuentren allí para luego expulsarlas en una nueva exhalación. En todo este proceso hay un cascabeleo o silbido que hace que las vías respiratorias vibren y esto literalmente sacude las mucosidades para completar la ‘limpieza’.

Con los cambios de clima y las bajas temperaturas, lo usual es que la tos comience de un momento para otro, pero que no dure mucho tiempo. La mayoría de las veces es causada por infecciones virales de las vías respiratorias superiores, y se resuelve por sí sola en una semana o máximo dos. Por eso, la principal recomendación es consultar con el médico siempre que la tos persista por más de 15 días y se vuelva una compañera constante.

Para llegar a identificar qué es lo que la tos está tratando de ‘limpiar’ es necesario hacer una historia clínica muy completa, donde se tengan en cuenta los antecedentes de asma o de cualquier otra alergia, la duración y las características de la tos. También es importante examinar la nariz, la boca, la garganta, los oídos, los senos paranasales, el cuello, el pecho y el corazón, es decir, hay que revisar todas las estructuras que estén conectadas o que sean vecinas de los pulmones. Un detalle que casi siempre ayuda a encontrar la causa del problema es hacer preguntas específicas sobre hábitos como el tabaquismo, ya que existe la tos del fumador, que suele ser intensa y persistente, y obedece a una bronquitis crónica, que aparece por la irritación constante del cigarrillo en las vías respiratorias. Pero volviendo a la historia clínica, de igual forma hay que indagar si ha existido exposición a humo ambiental, si se convive con fumadores o las infecciones de vías respiratorias que se hayan presentado.

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Una causa, una solución

Esa tos molesta y ruidosa que dura menos de dos semanas suele ser un síntoma más del resfriado común. La tos crónica (más de dos semanas) puede ser una reacción alérgica o ser provocada por goteo retronasal  de moco, sinusitis, reflujo gastroesofágico, alguna reacción a un medicamento, una infección crónica, la exposición a irritantes ambientales o, incluso, alteraciones psicosomáticas (conscientes e inconscientes). Otras veces la tos tiene su origen en afecciones no muy comunes como la fibrosis quística, la neumonía, la entrada de un cuerpo extraño a las vías respiratorias, los tumores, los problemas del corazón, los defectos congénitos, la tuberculosis o enfermedades del sistema inmunológico.

De acuerdo con la información que se obtenga en la consulta médica, se pueden ordenar pruebas diagnósticas, especialmente en el caso de tos crónica, como radiografías de pecho, de los senos paranasales, una tomografía computarizada, muestras de laboratorio, análisis de esputo, exámenes de alergia de la piel, pruebas para tuberculosis, mediciones de función pulmonar (espirometría) o de provocación con ejercicio, electrocardiograma o una medición del pH esofágico para determinar el reflujo de ácidos.

Para nadie es un secreto que la tos llega a ser bastante molesta, no solo por lo ruidosa, sino porque irrita la laringe, la tráquea y los bronquios, y es responsable de muchas noches de insomnio. Además, la fuerza y la presión que ocasiona puede producir complicaciones, como daños musculares, fractura de costillas, pérdida temporal involuntaria de orina e interrupción de heridas quirúrgicas.

Puesto que la tos es un síntoma y no una enfermedad, la terapia más adecuada debe orientarse a corregir la causa. Por ejemplo, la tos por asma debe manejarse con medicamentos antiasmáticos (broncodilatadores, esteroides); si hay sinusitis bacteriana, lo indicado es emplear antibióticos. La tos por rinitis alérgica se alivia con antihistamínicos; la que es inducida por medicamentos, se quita cuando se suspende el fármaco; la tos asociada a defectos congénitos puede requerir de una corrección quirúrgica y cuando el problema son los irritantes ambientales, pues lo mejor es huir de los ambientes contaminados y tratar de respirar un aire más puro. Independiente de la causa, mantener buenos hábitos de higiene, como limpiar la nariz incluso con solución salina y tomar suficientes líquidos contribuyen a aliviar el síntoma. Sin embargo, en algunos casos no se logra identificar una causa específica y la alternativa entonces es recurrir a un medicamento en particular, como un broncodilatador, para comprobar si la tos tiene un componente alérgico.

Aunque la tos resulte una mala compañera, hay que insistir en la importancia de no automedicarse. Comprar cualquier jarabe que prometa quitar la tos de inmediato, puede dejar al organismo sin un mecanismo de defensa y protección. Por ejemplo, los supresores narcóticos de la tos ofrecen una cura solo temporal, pero no resuelven el problema. Los antihistamínicos no suprimen la tos de forma directa y los expectorantes tampoco, es más, estos últimos pueden producir vómito y empeorar los accesos de tos. Hay que tener esto presente, debido a que la mayoría de los preparados para la tos que se venden sin fórmula médica consisten en combinaciones de supresores de la tos, expectorantes, descongestionantes y antihistamínicos. Por eso, la recomendación final sigue siendo acudir al médico cuando la tos se mantenga por más de dos semanas para recibir el tratamiento que la erradique definitivamente.

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¡Qué no le ataque la tos!

Un ataque de tos provoca angustia y en esos momentos lo más indicado es:

-Mantenga la calma y evite los nervios.

-Haga una respiración profunda y pase saliva.

-Tome un poco de agua al clima para minimizar la irritación de la garganta, y mucho mejor si puede consumir una bebida caliente suave con una cucharada de miel.

-Evite los caramelos de mentol porque es una sustancia irritante. Prefiera los que contienen miel o hierbas.

-Duerma con la cabeza un poco levantada cuando tenga gripa para facilitar la expulsión de las secreciones.

-No olvide taparse la boca al toser, pero no lo haga con la mano directamente sino con un pañuelo desechable o con el antebrazo o con la parte interna del codo. Eso disminuye el riesgo de diseminar la infección. Lavarse las manos con frecuencia también es una ayuda indispensable.