Obesidad infantil: un problema de grandes

3 de diciembre del 2015

En el mundo hay 43 millones de niños menores de cinco años obesos o con sobrepeso.

Obesidad infantil: un problema de grandes

Un artículo de la revista Sanitas para KienyKe.com 

Con la asesoría de la doctora Johanna Barbosa, médica internista, endocrinóloga y coordinadora de endocrinología de la OSI Obesidad infantil: un problema de grandes.

Si las costumbres de los padres no son las más sanas, los hijos también heredarán sus enfermedades. Muchas de las patologías causadas por el sedentarismo y una alimentación mal balanceada, se pueden prevenir desde el hogar.

Lea también: El mapa de la obesidad en Colombia

La mayoría de los países del mundo, entre los que se encuentra Colombia, están aumentando sus esfuerzos para combatir los crecientes problemas de malnutrición infantil, incluyendo los problemas de sobrepeso y obesidad.

En los últimos años esta epidemia mundial ha llegado a cifras alarmantes: según estima la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo hay 43 millones de niños menores de cinco años obesos o con sobrepeso.

El problema está afectando progresivamente a muchos países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en los centros urbanos. Según la OMS, en estos países viven cerca de 35 millones de niños con sobrepeso. Para la OMS la causa fundamental de la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. El organismo indica que más allá de la genética, los inadecuados hábitos alimenticios y la falta de actividad física, heredados generalmente por los padres, son causantes del problema a escala mundial.

En Colombia, según los resultados de la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia 2005 a 2010 (ENDS), el porcentaje de sobrepeso y obesidad en menores de cinco años ha aumentado de forma preocupante. Dado que muchos estudios demuestran que no se han producido grandes transformaciones genéticas en los últimos años, el incremento de las cifras de sobrepeso y obesidad solo se explica por cambios en los hábitos de vida. Muchos niños tienen cada vez más predilección por las comidas rápidas, las gaseosas y los productos de paquete, al mismo tiempo que se han vuelto más sedentarios.

Esto, a su vez, puede obedecer a la transmisión e imitación del estilo de vida que llevan los adultos, quienes no han sabido dar un buen ejemplo desde el hogar. Los estudios médicos publicados en diferentes revistas científicas han demostrado que cuanto mayor grado de obesidad tienen los padres, mayor es el riesgo de sobrepeso en sus hijos, ya sean niños o adolescentes. Las conclusiones de las investigaciones señalan que un niño tiene hasta 80 por ciento más riesgo de ser obeso cuando ambos padres lo son o cuando tienen una madre obesa. Esto último obedece a que en la mayoría de los hogares las mujeres son las encargadas de hacer el mercado, de organizar los menús y de inculcar los hábitos alimenticios en el resto de la familia.

Ten Niños Obesos-01

Durante la infancia, los hijos aprenden las bases esenciales sobre la comida y los horarios para comer, pero también sobre otros hábitos como la práctica de actividad física. Poco a poco adquieren diferentes costumbres que se practican en casa, hasta integrarlas por completo en su conducta.

Al indagar un poco más a fondo no es extraño que muchos adultos aún tengan la concepción equivocada de que un niño gordo es un niño sano. Pero, quizá, lo más delicado es que la mayoría de los padres no admiten que el hijo tiene un problema de sobrepeso y, por supuesto, no hacen nada para solucionarlo.

Lo que estos padres desconocen es que la obesidad predispone a que sus hijos desarrollen otras enfermedades crónicas en la edad adulta como diabetes mellitus, enfermedad cardiovascular, hipertensión, algunos tipos de cáncer y accidentes cerebrovasculares.

El ejemplo empieza por casa

Es imposible generar hábitos correctos de alimentación y actividad física cuando los padres no cambian su propia conducta y dan un mensaje opuesto de lo que se le pide al menor. De acuerdo con la OMS, los niños suelen formarse a través de la observación y la adaptación, por lo cual el comportamiento de los adultos es fundamental para su desarrollo integral. Por eso es importante insistir en que los progenitores adopten un estilo de vida saludable y se vuelvan un modelo a imitar en el hogar.

El primer paso para contrarrestar el sobrepeso y la obesidad es realizar actividad física de forma regular y mantener una alimentación balanceada. El ejercicio físico debe ser inculcado a los niños desde la temprana edad, con el fin de generar un hábito que les dure para toda la vida.

No se trata de someter a los menores a regímenes restrictivos ni de privarles de lo que les gusta. Lo que hay que hacer es analizar los hábitos alimenticios y la actividad física que realizan los hijos, para buscar un balance entre la ingesta y el gasto calórico. Esa es la regla de oro para alcanzar un estilo de vida activo y saludable.

Un punto clave en este aspecto es revisar el tamaño de las porciones más que suprimir alimentos de la dieta. Esto en razón a que muchos padres y hasta las abuelas tienen la creencia de que la comida es sinónimo de afecto y tratan de demostrar su infinito amor con cantidades bastante generosas de alimentos, especialmente de las preparaciones predilectas de los menores, que no suelen ser las más balanceadas ni saludables. La recomendación es darles más frutas, verduras, lácteos y productos que no solo sumen calorías sino que también aporten nutrientes. En estas etapas los niños están creciendo y formando huesos, dientes, músculos, órganos vitales y sangre, por lo tanto necesitan más alimentos nutritivos en proporción con su peso que los adultos.

Otro aspecto fundamental en la prevención de la obesidad infantil es estimular la actividad física en los niños mientras están en el jardín, el colegio y en el hogar. Pero los niños solo pueden ser activos en la medida en que cuenten con las condiciones para hacerlo. Tanto los progenitores como los maestros juegan un papel decisivo y son los encargados de garantizar que el niño realice la actividad física que necesita.

Motivar a los niños a realizar actividades recreativas como montar en bicicleta, patinar, nadar o practicar un deporte de su agrado, por lo menos una hora diaria, contribuirá a que tengan un estilo de vida saludable. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud va más allá y aconseja a la población adulta la práctica de actividad física de la mano de sus hijos, debido a que está demostrado que las personas que siguen esta recomendación mejoran su estado físico y emocional, y controlan con mayor facilidad su peso.

Dé el primer paso

El sobrepeso y la obesidad representan un verdadero problema de salud en todo el mundo, sin importar la edad de quienes tengan esos kilos de más. Puesto que no hay soluciones mágicas, es necesario adoptar un estilo de vida saludable que involucre a todo el grupo familiar para mantener el peso y la salud a largo plazo. Estas recomendaciones pueden ser de ayuda:

* Enseñe al niño con el ejemplo y con las rutinas diarias a consumir alimentos de calidad. Dígale las cualidades y beneficios de cada producto.

* Involucre al menor en la selección del menú y deje que le ayude en pequeñas tareas, como llevar los platos a la mesa, alcanzar los ingredientes, entre otros.

* Permita que el niño desarrolle sus propios gustos y rechazos frente a determinadas preparaciones. No le obligue a comer lo que no quiere.

* Haga que pasar a la mesa sea un momento agradable para toda la familia.

* Prepare loncheras sanas, variadas y con alimentos que el menor pueda manipular con facilidad.

* No utilice la comida como una forma de premio o castigo.

*Dedique tiempo para jugar y practicar alguna actividad física con el hijo, aunque solo sea caminar por el vecindario o pasear a la mascota.

* Inscriba al hijo en cursos de vacaciones que le permitan desarrollar su afición por el deporte de su predilección.

* Promueva el deporte y la actividad física como una forma de terapia de familia.

Además de mejorar la salud, tendrá la oportunidad de compartir y de reforzar los vínculos afectivos con sus seres queridos.

* Enseñe con su ejemplo.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO