Pensar le hace quemar calorías

26 de septiembre del 2018

Este dato del cerebro seguro le sorprenderá.

Calorías

Una cosa es estar en casa, en un día de descanso, viendo series, comiendo pizza, mientras está recostado en la comodidad de su cama, ese típico plan del domingo, y otra estar en el trabajo o en clase, momento en el que debe estar concentrado, pensando y resolviendo diferentes cuestiones. ¿Cuál cree que sería la diferencia? Que una de las dos podría hacerle quemar energía mientras que la otra no.

Ewan McNay, profesor asociado de psicología y neurociencia del comportamiento de la Universidad de Albay, habló con Time, y, básicamente, confirma que pensar de manera elaborada le hacer quemar calorías, más que el ocio que decide practicar una tarde de domingo.

Para adentrarse en el tema, el cerebro, a diferencia del resto del cuerpo, funciona de manera exclusiva a partir de glucosa azucarada, las actividades cognitivas extenuantes necesitan más glucosa que las simple, así lo explica McNay, teniendo en cuenta que ha estudiado la forma en que el cerebro usa energía para trabajar.

Por ejemplo, en el momento en que usted desempeña una tarea difícil de memorización las partes del cerebro responsables de la formación de la memoria empezarán a consumir más energía, mientras que otras áreas de este órgano vital no mostrarán diferencia.

“De hecho, quemarás más energía durante una tarea cognitiva intensa que cuando estás viendo a Oprah, o lo que sea”, señala el experto. De todas maneras, en cuanto al gasto en energía total de una persona promedio, la diferencia de quema de calorías de una tarea mental a otra es una cantidad menor.

Esta forma de calorías solo define como el mismo cuerpo quema energía, a menos que se hable de un atleta profesional, que la mayor parte de energía utilizada por su organismo no tiene tanto que ver con el movimiento o el ejercicio. Un porcentaje entre el 8 al 15% va destinado a la digestión de las cosas que usted come, otro mayor se dirige a alimentar los órganos, manteniendo su cuerpo en funcionamiento. Mientras que no hay ningún órgano que demande más energía que el cerebro.

El doctor Marcus Raichle, profesor distinguido de medicina en la Escuela de Medicina de la Universidad Washington en St. Louis, dice, “Como consumidor de energía, el cerebro es el órgano con el que contamos que es el más costoso”.

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