Reiki para combatir el estrés

13 de julio del 2017

Cuando un paciente viene a mí solicitando una sesión de Reiki, sé que está listo para liberar viejas energías, patrones y creencias que ya no les sirven. Puede que estén plenamente conscientes de ello, o simplemente intuir que lo que han venido haciendo no ha estado funcionando. El Reiki es una técnica de sanación energética […]

Reiki para combatir el estrés

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Cuando un paciente viene a mí solicitando una sesión de Reiki, sé que está listo para liberar viejas energías, patrones y creencias que ya no les sirven. Puede que estén plenamente conscientes de ello, o simplemente intuir que lo que han venido haciendo no ha estado funcionando.

El Reiki es una técnica de sanación energética que ayuda a aliviar o reducir el dolor y la incomodidad mediante el equilibrio de los centros de energía del cuerpo, más comúnmente conocido como Chakras. Es un proceso natural que apoya la relajación y la curación mediante la eliminación de los bloqueos del flujo de energía.

La razón por la que el Reiki es tan potente y eficaz es porque infunde en los chakras del paciente y por ende en su cuerpo, energía Universal. Cada órgano tomará lo que necesite en ese momento.

En la situación actual, muchas personas altamente sensibles, se sientes abrumadas por lo que está aconteciendo, y presentan alteraciones en su sistema nervioso simpático. Estrés, ansiedad, cuadros de insomnio, tristeza y desesperanza son algunas de las manifestaciones que presentan.

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¿Qué sucede cuando nuestro sistema nervioso simpático está afectado? El cuerpo entre modo de supervivencia. La frecuencia cardíaca aumenta y la persona experimenta dificultad para respirar, los músculos se contraen, se produce sudoración excesiva y las glándulas suprarrenales se activan, disparando los niveles de cortisol (la “hormona del estrés”) y adrenalina.

Cuando esto sucede de manera regular, afecta al sistema inmune, disminuyen los niveles de energía, disminuye la concentración, y la persona puede desarrollar dolores físicos y tensiones que no son debidas a trauma físico.

Si las emociones no son correctamente canalizadas y la situación de estrés no se resuelve, la persona puede incluso somatizar y desarrollar enfermedades graves.
Es posible también absorber energías que no nos pertenecen, tras lo cual hay quienes se sienten irritados, fatigados, drenados, y posiblemente incluso agotados, estresados y excesivamente ansiosos.

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