¿Qué tanto vives aferrado al pasado o perdido en el futuro?

6 de abril del 2015

Aprende a vivir el presente. Estos consejos te ayudarán.

¿Qué tanto vives aferrado al pasado o perdido en el futuro?

Normalmente nos apegamos a la idea del grato pasado, de los ‘tiempos mozos’ o del futuro mejor. Cuando es inútil mantener nuestra energía y nuestra atención en ello, porque el pasado ya ocurrió y el futuro es algo que no controlamos ni podemos adecuar a nuestro antojo.

Como lo hablábamos en el artículo anterior, es lo que crees acerca de algo pasado o futuro, lo que le da fuerza a un pensamiento o sentimiento asociado. Por ejemplo, cuando las situaciones actuales están difíciles acostumbramos pensar en cómo nos iba hace un mes o hace un año, en cómo el anterior trabajo o la anterior pareja, parecía ser mejor. Siempre añoramos y aunque no está mal aprender a valorar ciertas cosas, también hay que dejar ir.

Porque nunca estamos satisfechos, así es la mente. Añoramos la niñez cuando somos adultos, siendo que de niños queríamos ser grandes. Añoramos las épocas de colegio siendo que en esos tiempos queríamos ser grandes y trabajar. Y esto se vuelve una tendencia tan grande que la mente se acostumbra a ello. Hasta en los mínimos instantes lo hacemos.

Por ejemplo, si sales 15 minutos tarde para la oficina o a una cita, te pones a pensar en dos cosas: por un lado en cómo habría sido (futuro) si hubieras salido 15 minutos a tiempo y te imaginas toda una bella película de cómo pudo haber transcurrido. Y por otro, te lamentas por esos 15 minutos (pasado) y reconstruyes todo lo que hiciste antes de salir para autocastigarte reprochándote por algo que ya pasó, siendo que debes aprender de ello y dejarlo atrás.

Así mismo puede suceder cuando se te pasa el bus vacío y te toca uno lleno, o cuando no alcanzaste a pasar el semáforo y justo te cogió el trancón que habrías evitado si hubieras pasado. O cuando haces la fila en algún lado, cuando compras algo y tiempo después está en promoción. O cuando empiezas una relación, un proyecto o trabajo y no marcha como esperabas, fantaseas con lo que podría ser mejor (futuro) o con lo que antes tenías (pasado).

También cuando te incumplen una cita o te hacen perder tiempo por algo, y te pones a pensar en lo que habrías podido hacer o adelantar de haber sabido a tiempo (pasado). Lo cual enfurece aún más y es muy natural, pero no saludable porque se verá reflejado en tus hombros tensionados, en cuello, en dolor de espalda, de cabeza o hasta en gastritis si es muy frecuente una reacción cargada de ira. Una cosa es manifestarse  en contra del incumplimiento y otra muy diferente es permitir que te afecte o dañe aún más.

Ante este vaivén entre el pasado y el futuro, lo más efectivo es creer y pensar que todo es perfecto, que pasa por y para algo. Hay que soltar el control y la idealización, entendiendo que “lo que es tuvo que ser y lo que es será”. Empieza a practicarlo repitiendo constantemente: “El Aquí es el indicado y el Ahora es perfecto”.

Así, cada vez que hayan problemas que te llevan a querer huir de tu realidad, que te lleven a pensar en un pasado o futuro mejor, en otro espacio o país mejor, repítelo una y otra vez creyendo en lo que dices y dándole fuerza a ese sabiduría en tu mente para regular pensamientos o sentimientos negativos.

“Comprender que somos amados y recibimos lo que realmente necesitamos, nos hace creer en la perfección suprema, entregándonos a la justa voluntad que nos ayuda aprender lo que tanto necesitamos para vivir bien en el aquí y el ahora”

Hari om

Andrea Rodríguez González

Instructora de Yoga y Terapeuta Alternativa

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