Estos rasgos denotan que tiene un trauma de infancia

18 de septiembre del 2017

Sin duda muchos de nuestros traumas son producto de la infancia. En esa época de la vidas el ser es mucho más vulnerable, ingenuo e inocente y por ende, se puede ver afectado, incluso de por vida, ante el maltrato físico, sicológico o sexual; el bullyng, el rechazo, la falta de amor, entre otras cosas. […]

Estos rasgos denotan que tiene un trauma de infancia

Sin duda muchos de nuestros traumas son producto de la infancia. En esa época de la vidas el ser es mucho más vulnerable, ingenuo e inocente y por ende, se puede ver afectado, incluso de por vida, ante el maltrato físico, sicológico o sexual; el bullyng, el rechazo, la falta de amor, entre otras cosas. Esto provoca alteraciones irracionales en las personas a futuro, haciéndolas tener problemas para desarrollarse en el ámbito social, profesional y sentimental.

Pijama Surf en un artículo sobre este tema cita al especialista en trauma Bruce Perry, quien sugiere que es muy común ver en una persona traumada los siguientes rasgos en su personalidad:

Es introvertido: Una persona con esta característica es completamente hermética. Es claro que el estar entre muchas personas no es algo de su comodidad, prefiere aislarse y divertirse solo o en compañía de poca gente.

Irascible: De acuerdo a Pijama Surf, “la ira contenida causada por el maltrato puede desplazarse hacia otras personas que posean rasgos similares al victimario”. Esto no se hace precisamente de manera consciente, la persona afectada sin saberlo puede estar comportándose de forma violenta o grosera con otra que le recuerde la situación de maltrato que sufrió en la infancia. Incluso, puede desconfiar de toda persona que le recuerde a su victimario, así ésta no sea malvada.

No acepta halagos: De forma inconsciente rechazan todo tipo de halago o piropo porque sienten que no lo merecen. Ya tienen tan arraigado dentro de sí un sentimiento de baja autoestima que simplemente creen que nunca son los suficientemente buenos.

Pide constantemente disculpas: Generalmente se sienten culpables incluso aunque no tengan la culpa de nada. Siempre se sienten responsables de todo lo que sale mal en sus vidas, ya sea en el ámbito social, laboral o sentimental.

Huyen del conflicto o siempre viven en él: Si tuvieron una infancia en la que solo existieron pelas, disgustos y malos momentos, es claro que esta persona solo conoce ese modo de vivir y de forma inconsciente lo prefiera. O por el contrario, ocurre, que quiera huir de toda discusión por mínima que sea con tal de no repetir esos momentos amargos del pasado.

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