La salud y el manejo emocional

9 de mayo del 2017

Los pensamientos y emociones afectan la salud física. En situaciones de alta conflictividad social y económica, es frecuente observar casos de estrés crónico y otras manifestaciones y dolencias debido al mal manejo emocional. Por ende en los actuales momentos, difundir herramientas de manejo emocional es necesario. Resulta fundamentar que reconozcas la emoción que vivencias y […]

La salud y el manejo emocional

Los pensamientos y emociones afectan la salud física. En situaciones de alta conflictividad social y económica, es frecuente observar casos de estrés crónico y otras manifestaciones y dolencias debido al mal manejo emocional. Por ende en los actuales momentos, difundir herramientas de manejo emocional es necesario.

Resulta fundamentar que reconozcas la emoción que vivencias y cuáles son sus efectos en tu salud. Sea cual sea, tú tienes la potestad de decidir cómo te afecta. Las emociones deben vivirse a cabalidad, porque son ellas las que nos aportan los aprendizajes que nuestra alma ha elegido obtener.

Encarnamos en este cuerpo para ello. Por lo tanto es necesario aprender a trabajarlas con consciencia. Lo primero es aceptarlas. Las emociones que se experimentan libremente y se expresan sin juicio o apego tienden a fluir. Llega a ti, te nutren de alguna manera y salen de tu sistema. Al contrario, las emociones reprimidas (especialmente las que te parecen temerosas o negativas) pueden destruir tu energía mental y producir problemas de salud.

Para controlar nuestras emociones, es importante saber éstas son el resultado de nuestros pensamientos y que una vez que se genera una emoción, esta afectará la forma en que pensamos. Así que hay una estrecha relación entre ambos.

El costo de la negatividad

Las actitudes negativas y los sentimientos de impotencia y desesperanza pueden crear estrés crónico, el cual altera el equilibrio hormonal del cuerpo, agotando los químicos cerebrales necesarios para la felicidad, destruye el sistema inmunológico y aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes.

Además, disminuye nuestra capacidad productiva, al afectar la memoria y la precisión. El estrés crónico acorta la esperanza de vida. (Está demostrado que el estrés acorta nuestros telómeros, las “tapas finales” de nuestras cadenas de ADN, lo que nos hace envejecer más rápidamente).

La cólera mal manejada o reprimida (hostilidad) también está relacionada con una serie de condiciones de salud, como la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, los trastornos digestivos y las infecciones.

La importancia de la positividad

as emociones positivas amplían nuestra perspectiva del mundo, inspirando así más creatividad, y permitiéndonos tomar decisiones acertadas. Si se mantienen y fortalecen con el tiempo generan una resistencia emocional duradera y floreciente.

La positividad produce beneficios físicos y emocionales, como: mayor recuperación del estrés cardiovascular, mejor sueño, fortalecimiento del sistema inmune y una mayor sensación de felicidad general.

Las actitudes positivas como la alegría, la gratitud, el temor, el amor, el interés, la serenidad y el amor, tienen un impacto directo en la salud y el bienestar. Todo lo cual podemos desarrollarlo nosotros mismos con la práctica.

Con información de Analítica

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