Seis consejos para que sus vacaciones no se arruinen

30 de noviembre del 2017

Tips para que el descanso no se le dañe por imprudencias o malos hábitos.

Seis consejos para que sus vacaciones no se arruinen

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Como suele decirse, no se vaya a tirar las vacaciones que con tanto esmero espera durante todo el año por culpa de imprudencias o malos hábitos que le puedan costar un disgusto de salud. Tampoco puede descuidarse excesivamente en su estilo de vida y subir una cantidad absurda de kilos. Se puede disfrutar perfectamente y darse todo tipo de gustos sin necesidad de caer en ninguno de los anteriores errores que puedan convertir su merecido descanso en una mala experiencia. Es bueno antes de salir, que hagamos una pequeña investigación del clima del lugar al que vamos y tras características que nos ayuden una vez allí.

Las insolaciones y las quemaduras solares, las picaduras de insectos, sobre todo las avispas, los hongos o las intoxicaciones alimentarias son motivos de las consultas médicas en los meses de vacaciones y los motivos de acudir a las urgencias, sin descartar las caídas que provocan heridas abiertas, contusiones o fracturas, otitis externas, insolaciones o cuadros gastrointestinales.

Debemos estar muy atentos a nuestros propios síntomas o a los que observemos en los niños. El niño mayor se quejará de dolor de cabeza intenso, malestar general, incluso vómitos y fiebre, los más pequeños estarán irritables.

1.- Precauciones en el mar

La playa y el mar son una de las opciones más solicitadas por las personas en vacaciones en general y en Colombia no es una excepción. Una de las primera cosas que debemos hacer como padres y como tarea de concienciar a otros padres es estar muy atentos a los niños, no distraerse o ponerse obsesionados con los celulares descuidando la vigilancia de los niños en playas y piscinas.

Otro de los principales males de las vacaciones son las famosas picaduras de medusas, lo que en algunos sitios llaman mal de agua. Si se encuentra ante una situación de estas no se alarme, procure pedir ayuda, mientras tanto, se recomienda lavar la zona con agua del mar, no frotarse, quitar los restos con pinzas y o un plástico duro, aplicar frío durante 15 minutos y no mojar la lesión con amoniaco ni con orina, este último es un hábito que no recomendamos y que mucha gente aplica por error pues ha habido incluso películas de Hollywood que lo han mostrado en algunas escenas, induciendo a la gente a cometer el error.

Por encima de todo hay que ser juiciosos, en la playa hay socorristas y cuando ellos actúan o dicen cosas toca hacerles caso. Debemos seguir las recomendaciones de los socorristas en la playa o en la piscina y hacer caso de las señales, muchos accidentes se han dado por el desafío de las personas ante estas señales, no les hacen caso, se confían y subestiman el poder del mar. Por desgracia muchos de esos casos acaban en tragedia. No quiera sumar ninguna estadística mortal durante sus vacaciones. La bandera amarilla significa extremar precaución no solo por oleaje, puede ser por presencia de medusas o cualquier otra cosa, limitémonos a hacer caso.

La hidratación es básica en las vacaciones en la playa, aquí es más fundamental si cabe beber dos litros al día.

2.- Cuidar la piel

Otro de los aspectos a tener en cuenta en las vacaciones, algo a lo que ya me he referido en otras ocasiones, es el cuidado de la piel, mucho más expuesta en este periodo a todo tipo de agresiones de lo que lo está el resto del año.

Lo primero que tenemos que vigilar es su exposición al sol. Las cremas solares aplicadas correctamente (media hora antes de la exposición y repetida a lo largo de las horas), no solamente le ayuda a prevenir las quemaduras, sino que también también actúa de protector frente a las picaduras de las medusas.

Cuando los días de calor son muy fuertes, aunque se use la crema protectora adecuada y la piel del niño ya esté bronceada, no hay que olvidar evitar la exposición solar prolongada, protegerse con gorras y ropa clara, y beber agua en cantidad suficiente.

Las gafas de sol y las gorras son otros objetos que se deben usar más de lo habitual, protegen los ojos de los rayos ultravioleta y en el caso de los sombreros y gorras ayudan a prevenir enfermedades y erupciones de la piel.

3.- Ojo a las picaduras

Respecto a la picadura de insectos, frecuentes en sitios campestres y al aire libre, lo más aconsejable es usar repelentes y medidas de barrera como mosquiteras o ropa clara de manga larga para evitar picaduras. La picadura de la avispa produce un habón, la de la abeja deja su aguijón, la araña una lesión con dos puertas de entrada y la garrapata una mancha negra.

Lo primero que debemos hacer ante una de estas picaduras es lavar con agua y jabón, si es por abeja conviene quitar con unas pinzas el aguijón lo antes posible para evitar que el veneno penetre. Se pueden aplicar localmente soluciones con calamina, barritas de amoniaco o frío, evitando contacto directo con la piel.

Hay que estar precavido de las reacciones alérgicas. Conviene saber si somos o no alérgicos a estas picaduras, lo cual se puede resolver con una consulta médica y las correspondientes pruebas de alergia. A veces las picaduras producen reacciones alérgicas más graves y siempre que haya una reacción cutánea exagerada, hinchazón de párpados o labios, picor intenso de manos o dificultad respiratoria se debe acudir de forma inmediata a urgencias.

4.- Las intoxicaciones

Las intoxicaciones alimentarias son más frecuentes de lo que sería de desear en vacaciones. Tenemos que estar muy pendientes de que los alimentos que consumimos guardan correctamente la cadena de frío, evitando consumir alimentos refrigerados que hayan estado expuestos durante algunas horas a temperatura ambiente.

En la tierra caliente la posibilidad de ingerir un alimento en mal estado es mayor, y una fuerte intoxicación es algo por lo que nadie quiere pasar. Vigile mucho la calidad de los alimentos que consume y si lo hace en lugares públicos, más todavía.

Hay que tener mucho cuidado con la comida local de nuestro destino de vacaciones. No debemos olvidar que ante cualquier cambio, nuestro sistema digestivo tiene que adaptarse a los nuevos microbios. Evitemos en la medida de lo posible los primeros días abusar de alimentos crudos como las ensaladas y las frutas.

5.- La seguridad

En la era que vivimos de las redes sociales hay que extremar nuestras medidas de seguridad a la hora de irnos de vacaciones. La manía de muchas personas de publicar todo lo que hacen puede ser aprovechada por los desaprensivos para nuestro perjuicio. Si bien no es una medida directamente relacionada con la salud, créame que la reacción de su cuerpo ante el disgusto de un posible robo no le va a hacer nada de bien, por tanto es mejor evitarla en la medida de lo posible.

Desde hace años está de moda poner en Facebook o una foto a modo de cartel en el que dice “cerrado por vacaciones”. Mejor no hacerlo, si quiere presumir de sus vacaciones en las redes hágalo al regreso. Es como decirle al mundo que la casa y los objetos de valor que hay en ella están solos.

6.- Ser precavidos

Por último debemos tener en cuenta nuestro propio estado de salud y nuestras necesidades cuando vamos a irnos de vacaciones y ser lo suficientemente precavidos para que todo lo que vayamos a necesitar lo tengamos a mano. Por ejemplo, si se sigue un tratamiento diario de pastillas, es bueno llevar unas cuantas en un bolso de mano y otras en la maleta, por si esta última se extravía y se necesita tomarlas sin falta.

Las personas que tengan problemas de varices es bueno llevar unas medias especiales para el avión, de este modo conseguiremos estar lo más cómodos posible y evitar problemas circulatorios. Es mejor ir con ropa holgada y cómoda y de tejido cálido, preferiblemente de algodón, ya que suele hacer frío en los aviones. Lo mismo en los viajes en flota, ya muchas personas que eligen habitualmente este medio saben que los aires acondicionados son muy fuertes, mejor cargar una pequeña cobija para que no se nos haga un viaje incómodo. Unas medias calcetines gruesas para el avión y también para la flota es un buen consejo, porque tendemos a descalzarnos y si no protegemos bien los pies nos arriesgamos a empezar las vacaciones con una inoportuna gripa.

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