Verdades acerca de la leche

Verdades acerca de la leche

4 de septiembre del 2015

Ningún alimento es bueno o malo por sí solo; depende de si hace parte de una dieta equilibrada, completa y variada, que incluya alimentos de todos los grupos y en las proporciones recomendadas.

Las personas adultas no necesitan leche

Falso. La leche dentro de la composición nutricional tiene múltiples atributos cruciales para el ser humano, como por ejemplo: proteína, calcio, vitaminas (A, B12, D), potasio, entre otros minerales. Un vaso de leche entera cubre cerca del cinco por ciento del gasto energético medio de un varón adulto, pero aporta más del 20 por ciento de la ingesta recomendada de calcio y otros nutrientes. La evidencia médica reciente indica que los individuos que consumen leche y derivados lácteos tienen una esperanza de vida mayor que los que no lo hacen. La recomendación es que los adultos tomen dos vasos de leche y los niños o mujeres lactantes entre tres y cuatro.

La leche se puede reemplazar por otros alimentos

Falso. Los lácteos constituyen los alimentos naturales más completos que existen, debido a que su balance nutricional es único. El valor nutricional de la leche es tan importante que no puede ser desplazada ni sustituida por otro alimento. Un vaso de leche de 200 c.c. aporta el 12 por ciento de la cantidad diaria de proteína recomendada, que contiene los aminoácidos esenciales, requeridos para contar con buena salud, contiene proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales de muy alta biodisponibilidad, razón por la cual su consumo está especialmente indicado durante la etapa de crecimiento. De igual forma, debe hacer parte de una dieta sana y equilibrada durante la madurez. Es más, la leche tiene el perfecto equilibrio de proteínas, carbohidratos, sales, minerales, grasas y vitaminas disueltas en agua. Además, su aporte calórico no es significativo en relación con la cantidad de nutrientes que posee. Las proteínas de este alimento son de tan alta calidad, que estimulan el metabolismo y la formación de músculos y de huesos.

La leche aumenta de peso

Falso. Aunque ahora existen en el mercado leches para todas las necesidades y los gustos, como la descremada para las personas que quieren limitar el consumo de grasas saturadas, hay que precisar que según los últimos estudios, casi la mitad de la población mantiene ingestas de leche inferiores a lo recomendado, quizá porque desconocen los beneficios de este alimento, entre los que se cita que por sus componentes puede incluso ayudar a la reducción de peso.

Hoy se sabe que los alimentos ricos en calcio atenúan la acumulación de grasa y la ganancia de peso. Estos efectos son más marcados cuando el calcio proviene de productos lácteos, puesto que además de este mineral la leche contiene otras sustancias bioactivas que evitan los depósitos de grasa. Como ocurre con cualquier líquido, un vaso de leche antes de las comidas acelera la sensación de saciedad y disminuye la cantidad de alimentos que se ingieren.

La leche aumenta el colesterol

Falso. La leche entera, igual que otros alimentos de origen animal, contiene grasas saturadas y colesterol. Aunque la proporción de grasa saturada y colesterol que contiene la leche es menor a la de otros alimentos como las carnes, los quesos y los postres, quienes deban bajar los índices de colesterol pueden recurrir a las leches y lácteos bajos en grasa.
Sin embargo, en los estudios que se han realizado se ha comprobado que el consumo de leche y productos lácteos tiene un efecto transitorio y no muy marcado en el nivel de colesterol en la sangre y que, al contrario, el calcio que contiene junto a los péptidos bioactivos puede ser favorable para controlar el colesterol.

La leche genera problemas de digestión

A veces verdadero. Muchos adultos se quejan de que no pueden tomar leche porque les genera distensión abdominal y mala digestión. Esto se debe a la deficiencia en el tracto digestivo de una enzima (lactasa) para metabolizar el azúcar de la leche (lactosa). El problema se soluciona reemplazando la leche y los lácteos enteros por los deslactosados. Los productos lácteos fermentados como el yogur, kumis y quesos son mejor tolerados por estas personas porque tienen un menor contenido de lactosa.

La leche causa alergias

A veces verdadero. La alergia a la proteína de la leche de vaca es la alergia alimentaria más común en niños menores de dos años, debido a la inmadurez del sistema digestivo para desdoblar y asimilar las proteínas. Aún así, casi todos los casos de alergia desaparecen, por lo general, después de los dos años de edad. Por otro lado, no está demás precisar que el alimento ideal para los recién nacidos hasta los seis meses de vida es exclusivamente la leche materna. Y en caso de que haya algún impedimento para la lactancia, se debe recurrir a las leches de fórmulas diseñadas para bebés, que aunque son de vaca, han sido modificadas para que puedan ser toleradas por el organismo del bebé. Pero hay que tener cuidado de no confundir la alergia a la proteína de la leche con la intolerancia a la lactosa, que son dos condiciones diferentes.

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La leche es buena fuente de calcio

Verdadero. Las dietas ricas en leche y productos lácteos ayudan a construir y mantener la masa ósea a lo largo del ciclo de vida y aportan para la reducción del riesgo de osteoporosis y el mantenimiento de una dentadura sana. Las investigaciones han comprobado que la leche ofrece mayores beneficios para la salud ósea que otros alimentos ricos en calcio o que los suplementos de este mineral. Esto se debe en parte a que la leche no solo es rica en calcio sino también en otros nutrientes como la vitamina D, el fósforo y el magnesio que son esenciales para tener huesos fuertes.

La recomendación diaria de calcio para un adulto promedio es de alrededor de 1000 miligramos y de hasta 1200 a 1400 miligramos para niños y mujeres embarazadas. Si se tiene en cuenta que una taza de leche aporta aproximadamente 300 miligramos, entonces, la contribución de este alimento es importante. Pero, además, se ha observado que el aporte de proteína, calcio, magnesio, vitaminas A, D, K y del complejo B está directamente relacionado con la cantidad de leche que se incluye en la dieta. En cuanto a la prevención de osteoporosis, hay que tener en cuenta otros factores que influyen, como la predisposición genética, el ejercicio regular y otros hábitos como el tabaquismo.

La leche ayuda a controlar la glicemia

Verdadero. La leche es uno de los alimentos que tiene un índice glicérico bajo. Eso significa que ayuda a que la glicemia se mantenga dentro de los límites normales. Algunos estudios recientes de revisión de la literatura sugieren que el consumo diario de leche descremada, en conjunto con un estilo de vida saludable, podría reducir la presión arterial, prevenir la obesidad y el riesgo de síndrome metabólico, factor de riesgo decisivo para la diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

La leche puede favorecer el desarrollo de ciertos tumores malignos

Falso. El contenido de hormonas en la leche, ya sea por razones naturales, o como consecuencia de tratamientos que se dan a las vacas para incrementar su producción y sus posibles consecuencias para la salud humana ha sido una fuente de preocupación desde hace algunas décadas.

Se cree que una dieta abundante en productos de origen animal puede incrementar la posibilidad de sufrir algunos tipos de cáncer como el de seno, ovario y próstata. No obstante, los estudios científicos serios que relacionan el consumo de alimentos y cáncer son escasos. Por el contrario, algunas investigaciones sugieren que la leche puede tener un efecto anticancerígeno debido al efecto protector del calcio, de algunos tipos de ácidos grasos (ácido linolénico conjugado), de cisteína y de vitamina D. En unos estudios se ha descrito que el riesgo de padecer un cáncer colon-rectal es 26 por ciento inferior en los individuos que consumen leche y derivados lácteos respecto a los que no consumen este tipo de alimentos. Para la incidencia de cáncer de mama parece no haber efecto ni positivo ni negativo. En otras investigaciones que analizan la leche como alimento completo y su relación con ciertas enfermedades crónicas, se ha concluido que más allá de las preocupaciones por el contenido en grasa de la leche, la mayoría de los estudios publicados asocian su consumo a reducciones pequeñas, pero que valen la pena, de enfermedades vasculares, diabetes y cáncer de colon.

Artículo de Revista Bienestar Sánitas para Kien&Ké