Bogotá, capital colombiana del ‘sexting’

Bogotá, capital colombiana del ‘sexting’

13 de Marzo del 2017

La práctica sexual llamada sexting consiste en el envío de fotos, videos o mensajes de texto sugestivos, eróticos o netamente explícitos sexualmente.

Según la fundación Stop Bullying junto con la Universidad de la Sabana la capital del país, es donde más estudiantes realizan esta práctica; las ciudades que le siguen son Medellín, Barranquilla, Cartagena, Cúcuta y Bucaramanga. Sin embargo, aún no existen cifras concretas del tema porque son fenómenos que aún no se conocen bien en el país, adicionalmente del auge de la tecnología y el control que no se ejerce en la misma, para saber si hay un margen de crecimiento o no.

Las personas que lleven a cabo esta práctica, deberán tener en cuenta que hay que realizar  todo de manera consensuada y con personas conocidas.

Puesto que las consecuencias del ‘sexting’ pueden ser traumáticas. Enviar este contenido a personas malintencionadas puede ocasionar que publiquen sin su aprobación las imágenes y/o videos en redes sociales u otras páginas.

Esa persona malintencionada podría incurrir en delitos tales como pornografía, daños al honor  y a la propia imagen, violación a la privacidad e incluso el ciberbullying, todo lo anteriormente mencionado se encuentra estipulado en el código penal.

Según un estudio del Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, “el 77% de los adolescentes entre los 12 y 17 años cuenta con un teléfono propio con plan de voz y de datos; el 97% de estos equipos son suministrados por los padres de familia, pero solo el 34% supervisa las páginas que visita el joven cuando navega. Es decir, un 66% de los padres desconoce los sitios que visitan los menores y las conversaciones que tienen con desconocidos, a través de las diferentes redes sociales que frecuentan”.

Además: 

Juan Camilo Díaz, profesor del Instituto de La Familia de Universidad de la Sabana aclara que el gusto por el  sexting se practica en muchas ocasiones debido a la presión social, por sentirse populares, por querer pertenecer a un círculo social específico e incluso en otros procesos se realiza por cuestiones de probar el amor que se le tiene a otra persona o por simple gusto.

Sin embargo,  Díaz agregó que: “La mejor manera de decidir si  se hace o no esto, es sabiendo que desde el momento en el que yo publico algo en internet o lo comparto, ya es de carácter universal. Así que cualquiera puede ver ese contenido”.

“Una vez publicada esa información, se pierde todo el control  porque esa foto, video puede quedar almacenado en el celular de otra persona, en algunos casos puede llegar a la extorsión”.