Carlos Vargas habla de sus amores, entre otros un concejal

Carlos Vargas habla de sus amores, entre otros un concejal

4 de Febrero del 2015

Se ha convertido -en poco tiempo- en figura relevante de la televisión. También destaca como periodista de farándula y miembro venerable de la comunidad gay; “títulos” que exhibe presumido.

Exhibe su condición sexual, sin mostrarse como una loca fastidiosa. Por el contrario, resulta respetuoso y simpático.

Lea también: A Carlos Vargas su papá le tiende la cama

Le expreso el gusto de volverlo a ver (trabajamos alguna vez con Diaz Salamanca) y me suelta con descaro esta respuesta:

“Te has alejado. Ni siquiera nos hemos tomado un tinto, porque tienes miedo de que piensen que somos amantes. ¡Qué cosa tan horrible!”.

-Le está yendo muy bien en el programa La Red, ¿a qué le atribuye el éxito?

Es un trabajo de equipo en el canal Caracol. Juan Esteban Sampedro e Iván Lalinde se inventaron el programa. Despues nos unimos estas cotorras: Juan Ignacio Velásquez, Wilber Correa (un periodista serio que no sabía de este tema de los chismes) y todos los demás.

-¿Hacen chismes o noticias?

Nunca inventamos nada de nadie. Averiguamos y confrontamos las noticias. Todo debe tener pruebas, incluso los cachos de algunos famosos. Si yo estuviera inventando situaciones de la gente, ya estaría por fuera de mi trabajo.

Lea también: ¿Quiénes son los gays más poderosos de Colombia?

-¿Cuáles son los límites éticos para contar lo que pasa en la intimidad de los famosos?

A mí me atormenta afectar la familia de algunos personajes. Es decir, meterme con el matrimonio de X famoso donde hay hijos ya adolescentes, donde pueden ser víctimas del bullying porque en el colegio les van a decir “ay, dijeron que sus papás se van a separar, que su papá es un cachón”, a mí me parece un poco jarto.  Evito contar chismes que tengan esas implicaciones. En esos casos me hago el de la oreja mocha.

-¿Qué pasa cuando sus amigos están envueltos en algún chisme grande?

Prometo no abrir la boca, pero les recuerdo que somos un equipo muy grande y que algún compañero está en el derecho de conocer e investigar el mismo asunto.

Aprendí de Carlos Giraldo: usted sea amable con todo el mundo pero no todo el mundo va a hacer lo mismo, y punto. No hay que meterle corazón. Me incomoda que digan “ahí viene Vargas el chismoso, qué jartera”. Busco también una vida personal tranquila.

 -¿Tiene muchos enemigos?

Vivo entre el agua y el aceite. Yo soy el agua y me resbala el aceite, aunque me vale cinco si le caigo bien o mal a alguien. Lo que procuro es no hacerle daño a nadie, sólo busco que se diviertan o se rían. A veces me entero de cositas pero no me desgasto  ¡qué cansancio!

Carlos Vargas

-Aquí entre nos, ¿usted piensa que la gente no lo tiene como un gran chismoso?

Hijuemadre… Como Miss Universo, qué pregunta tan difícil. Aquí juran que yo me sé los chismes de mis vecinos, pero hasta ahora me enteré que tengo una prima viviendo en el mismo edificio. Puedo ser chismoso pero en buena onda.

-¿Alguien en La Red dijo que Paulina Vega Dieppa no era muy querida en Miss Universo por odiosa?

-Yo hablé con ella sobre el asunto y acordamos que nada era grave.

-¿Su condición sexual le ha servido para triunfar en el mundo del espectáculo y de la televisión de chismes?

Totalmente. He disfrutado el trabajo y mi sexualidad me ha permitido hacer lo que se me dé la gana. Me dejan payasear, vestirme de lo que quiera, me dejan preguntar cosas que otros no son capaces de preguntar. No he tenido ningún inconveniente.

 -¿Qué piensa de la negra Candela?

No tengo opinión clara con la Negra porque nunca se ha metido conmigo. La veo con respeto porque se ha ganado su puesto.

 -¿Cómo es su vida sentimental hoy?

Ahorita ando solo, bajo la estera de mi madre que está en Bogotá.

 -¿Verdad que le tiende la cama?

Claro, y me ha dañado más de un polvo porque ¿cómo hago?

-Por su vida y su cama han pasado algunos hombres. Sólo mencione sus profesiones…

Veterinarios, abogados, arquitectos. Y un concejal. No llegué a senador.

-¿Y fue prolongada esa relación con el concejal?

No. Por raticos, muchos raticos. Nos íbamos a lo que teníamos que hacer y punto.

-¿Pero llegaron a enamorarse, llegaron a pensar en serio?

No, nada. Apenas el disfrute de la relación física. Totalmente eso.

-¿Cuál ha sido el amor de su vida?

A mí me gustan los hombres que sean exitosos. ¿si yo soy exitoso por qué la otra persona no lo puede ser? Que sea un hombre juicioso, trabajador. Que sea normal, que no sea perezoso. Me encanta que sean bien varoncitos. Eso de enamorarme de otra loquita igual a mí qué cansancio, esa vaina no me gusta. Me gusta que mi hombre sea delgado, chévere, qué pereza un gordo.

 -¿Y ese hombre ha pasado ya por su vida?

Sí, yo tuve uno súper chévere pero se fue, la vida lo mandó por otro camino. Fue una relación de año y medio. Todo se acabó porque el man se fue del país.

 -¿Lloraron la despedida?

Locamente. Seguimos la relación por teléfono pero eso del cibersexo es una mamera. Terminamos esa vaina. Tanta tecnología me aburre. Hoy no tengo ni idea qué será de su vida.

-¿Lo han molestado -como dicen las niñas-, señores que no han salido del clóset?

Sí, me pasa mucho, muchísimo. Me han salido heteroflexibles, heteroconfundidos, bisexuales, pero que quieren seguir en el clóset. Respecto de nombres no quiero darlos. Nadie ha podido decir nunca “este es el novio de Carlos Vargas”. Tengo una vida personal, privada, normal. No soy de los que ando agarrándome de la mano para crear un poco de escozor en la sociedad, no.

Le insistí en que me diera el nombre de ese gran amor de su vida, pero me salió con este chiste: -Se lo digo pero si me da un besito.

(Nos reímos entonces a carcajadas. Y cada uno a lo suyo, con sus gustos).