Cólicos menstruales se comparan con ataque al corazón

Cólicos menstruales se comparan con ataque al corazón

10 de mayo del 2019

En pleno siglo XXI siguen existiendo tabúes sobre la menstruación en las mujeres, es decir, existen prejuicios que argumentan que una mujer cuando menstrua es minimizada, de hecho en algunas culturas es vista como impura, y sus cólicos son subestimados.

Un profesor de salud reproductiva de la University College de Londres en 2016 publicó una investigación que sostiene que los dolores menstruales pueden ser tan dolorosos como un ataque al corazón.

Los expertos en medicina suelen ignorar la importancia de los cólicos, ni siquiera son vistos como una urgencia médica. La investigación mencionada  comprueba que hay una falta de análisis y atención al dolor menstrual, se suele minimizar el malestar presente en todas las mujeres que pasan por esta intensa molestia.

Los médicos, frecuentemente, solo tratan con los analgésicos comunes de farmacia, ibuprofeno o acetaminofén, que en realidad no podrían atacar problemas graves como la endometriosis, ni siquiera los especialistas son capaces de detectarla en un momento prudente.

Los resultados del estudio alertan sobre el trastorno en el que el tejido que recubre al útero crece de manera inusual, una de cada diez mujeres en el mundo padece endometriosis, los síntomas son fuertes dolores, sangrados, bajas de presión y vómitos dignos de incapacidad laboral.

El Grupo Parlamentario de Salud de la Mujer Inglaterra anunció en marzo de este año un muestreo que informó que el 40% de 2.600 mujeres con endometriosis afirma haber asistido a revisiones médicas al menos diez veces después de haber sido diagnosticada.

La valoración pobre en términos de la salud del aparato reproductor femenino provoca graves casos, como el que reportó Joe Fassler, periodista de Atlantic, una mujer con un quiste en los ovarios creció tanto que provocó una torsión en una de las tropas de falopio.

La paciente se llama Rachel y es la esposa de Fassler, tuvo que esperar más de dos horas en una sala de emergencias para ser atendida a pesar de sentir un dolor muy intenso, en una escala de diez era once.

Nadie atendió a Rachel como si se tratara de una urgencia, después de dos horas de espera le aplicaron un torniquete en el brazo para el tratamiento renal sin una evaluación adecuada. Antes de ingresar a una sala de cirugía pasaron catorce horas, todo por el prejuicio de ignorar los dolores en una mujer.

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