La solución para su mayor preocupación en el sexo anal

19 de noviembre del 2019

Es más sencillo de lo que parece.

sexo anal

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A pesar de todo lo que han podido decirle, todas las personas defecan, es así de simple. Pero esta realidad no resulta muy cómoda a la hora de pensar en el sexo anal, cuando una de las principales preocupaciones es que suceda en medio del acto. Esto es completamente normal, cuando se introduce algo en el recto es probable que haya una fuga, pero hay una solución que le puede resultar bastante práctica, la ducha anal.

La ducha anal es una especie de lavado intensificado en su recto. “Una ducha anal es una herramienta para remover cualquier resto fecal del recto, típicamente en preparación para el sexo anal receptivo, a través de enjuagar el recto”, explica Emily L. Depasse.

Básicamente funciona al forzar la entrada de líquido por el recto bajo, ablandando las heces y aflojando el esfínter anal, ambos provocan una evacuación intestinal. “La suave fuerza del agua y la posterior evacuación permiten una limpieza del recto inferior y el ano”, dice Felice H. Schnoll-Sussman, gastroenteróloga.

Es algo parecido a los enemas, que se usan para limpiar los intestinos antes de, por ejemplo, una colonoscopia o en casos de estreñimiento mayor.

Sin embargo, no crea que es obligatorio hacerse un lavado anal cada vez que tenga sexo de esta manera, pero la ducha puede hacerle sentir más seguridad durante el acto y evitar desastres potenciales, pero la decisión es solo suya.

“Depende del nivel de comodidad de cada persona y qué tanto conocen su cuerpo, especialmente su sistema digestivo (…) Por ejemplo, si tienes una enfermedad anal, sea infecciosa, inflamatoria, hemorroides severas, fisuras anales, fístulas, deberías considerar alejarte de la ducha anal”, dice Schnoll-Sussman.

Si usted está embarazada también debería evitar las duchas porque estas pueden estimular las contracciones, así lo advierte la experta.

En caso de acudir a la ducha anal, dese una o dos horas antes de intentar tener sexo anal, ya que cierta cantidad de agua puede quedar atrapada y se demore en salir, un consejo, manténgase cerca al baño hasta que usted se sienta libre de materia fecal.

¿Cada cuánto debe usar una ducha anal? Depasse aconseja, “es mejor con moderación”, mientras que Schnoll-Sussman comenta, “No hay estudios para decir cada cuánto se puede duchar, pero yo recomiendo limitar la frecuencia. Una vez a la semana debería estar bien. Yo evitaría hacerlo más de tres veces por semana”.

Hacerlo frecuentemente puede interferir con la capacidad del cuerpo para pasar normal y regular el movimiento intestinal. También aumentaría el potencial de rasgar el interior de su ano, algo que le deja más vulnerable a contagiarse de alguna infección.

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