Conozca a Nils Olav, el pingüino jefe del ejército noruego

Conozca a Nils Olav, el pingüino jefe del ejército noruego

16 de mayo del 2015

Skipper, Kowalski, Rico y Cabo, integrantes de ‘Bonitos y gorditos’, el grupo élite de los Pingüinos de Madagascar, eran hasta ahora los pingüinos más famosos del mundo.  Su trono se está viendo seriamente amenazado. Lea también: ‘El Fuicioso’, el meme que desplazó la violencia

Nils Olav, un pingüino de zoológico de Edimburgo, es por estos días el más consentido del mundo. El ave recibe atenciones, reconocimientos y honores que rayan incluso con el absurdo. También le puede interesar: Lea también: La historia del meme más famoso de internet

Al animal, que empezó siendo la principal atracción del zoológico, le cambió la vida luego de ser nombrado miembro honorario y mascota de la Guardia del Rey de Noruega desde 1942. Después de ese año, asesores diplomáticos y militares del rey, lo han convertido en todo una celebridad.

Primero lo incorporaron al ejército. Por su buen comportamiento y “resultados” obtenidos, se convirtió con con el paso del tiempo en el comandante en jefe del ejército de Noruega. Niels entiende su papel. En el desarrollo de los desfiles militares camina despacio, como pasando revista.

Sin embargo, la nobleza consideró que no era suficiente y le dio el título de Caballero Real.

Ante unos 130 soldados y una gran cantidad de curiosos, se leyó la nota escrita de puño y letra de Harald V de Noruega. En ella, el rey lo describe como un pingüino “en todos los sentidos calificado para recibir el honor y la dignidad de la caballería”.

“Tenemos una larga historia de relaciones con la Guardia del Rey de Noruega. Es algo de lo que nos sentimos muy orgullosos”, dijo a la BBC David Windmill, director de la Sociedad Zoológica Real de Escocia, organización a la que pertenece el zoológico de Edimburgo.

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En la ceremonia el pingüino se acercó con altivez a sus súbditos. Algo vio que le molestó y la forma de expresar su disgusto fue dejando un pequeño charco de un líquido amarillo a mitad de camino. Un gesto que no es de la realeza pero que sí demostró el temperamento de Nils.

“Todo salió muy bien y estamos encantados de que la Guardia le de el título de caballero a Nils Olav”, dijo tras el acto Darren McGarry, gerente de recogida de animales en el zoológico.

Por su parte, el único jefe que tiene Nils en el ejército, el Mayor General. Euan Loudon señaló que al animal “le encanta la atención que recibe en la ceremonia y se toma su tiempo para inspeccionar sus tropas”.

Después vinieron más reconocimientos. Recibió medallas por el servicio prestado y asistió a la inauguración de una estatua con su figura

A su turno, el capitán Rune Wiik, dijo: “Estamos muy orgullosos de Nils Olav.  Con su trabajo se han fortalecido los lazos entre nuestros dos países”.

Desde la década de los 80 Nils Olav es una especie de cargo. El primer pingüino en tener sus beneficios murió en 1980. Noruega presentó el zoológico con su primer rey pingüino en 1913, el año de su apertura.

El hombre que vendió Torre Eiffel

Esta es quizá la estafa más insólita de la historia de Francia. Victor Lustig fue capaz de vender la Torre Eiffel luego de inventarse una historia que podría ser cierta.

Lustin, un avezado estafador europeo, capaz de hablar cinco idiomas y dueño de una inteligencia brillante, formó un imperio estafando a millonarios de la tercera edad que gastaban sus fortunas en lujos cruceros.

El hombre los convencía de que era uno de los más importantes productores de Broadway, después, con la ilusión de hacerlos cumplir los últimos sueños de los viejos, les hacía invertir millones en en producciones inexistentes.

Para 1925, Lustig había acumulado más de 40 detenciones, y era  buscado por las fuerzas del orden de todo el mundo.

Para 1930 el hombre logró cambiar su identidad, perfeccionar sus tácticas de estafa y sus modales. Esta listo para dar el golpe más grande:  vender la Torre Eiffel.

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Ese año, Lusting leyó en el periódico una nota que daba cuenta del “precario” estado de la Torree Eiffel. El texto señalaba que el monumento necesitaba una reparación extensa. El estafador aprovechó ese recorte de periódico para planear su golpe.

Después de mucho investigar, mandó a falsificar documentación oficial para hacerse pasar como  el Director General Adjunto de El Ministerio de Correos y Telégrafos. Luego escribió cartas a los cinco distribuidores de chatarra más prominentes de la ciudad, los invitaba a reunirse en una suite de lujo de un hotel de París para tratar un asunto “urgente”.

Con el encanto que lo caracterizaba, logró convencer a los distribuidores que el gobierno francés había decido tumbar Torre Eiffel y los resultantes 7.000 toneladas de metal serían vendidos en una subasta pública. Pero les advirtió. “El gobierno no quiere generar pánico. Por eso me pidieron que hablara en privado con ustedes”. Para convencerlos, Lusting recurrió a la literatura y a la historia de Francia .

Recordó a sus clientes que la torre fue construida como un arco de entrada a la Feria Mundial de 1889 y nunca fue destinado a ser permanente. Citó Alejandro Dumas, quien una vez había llamado la Torre “una construcción repugnante”, y el escritor Guy de Maupassant, quien dijo: “¿Qué va a ser pensado de nuestra generación si no rompemos esta pirámide” Lustig tuvo una actuación emocional, y luego en un tono resignado, explicó que los costos para mantener la Torre eran simplemente demasiado altos.

Ilusionados con el negocio, los empresaron presentaron unos días más tarde sus ofertas en sobre sellado, pero Lusting ya tenía en la mira a su víctima: André Poisson. En privado se reunió con él y lo convenció para que por debajo de cuerda le diera un dinero para hacerlo ganador de la subasta. Lo convenció.

Con el dinero se dio una vida de ricos durante muchos años hasta que se vio obligado a huir de Europa y escapar a los Estados Unidos.

Finalmente fue detenido en 1936, acusado de falsificación. Pagó once años de cárcel y murió en 1947, no sin antes escribir los diez mandamientos de los estafadores:

1. Ser un oyente paciente: No hablar rápido, pensar antes de hablar.

2. No se muestre nunca aburrido.

3. Espere a que la otra persona muestre sus opiniones políticas, a continuación, muéstrese de acuerdo.

4. Deje que la otra persona muestre sus puntos de vista religiosos. No lo contradiga.

5. Sugiera hablar de sexo, pero no continúe con este tema si la persona no  muestra un gran interés.

6. Nunca hable de enfermedades, a menos que se muestre cierta preocupación especial.

7. Nunca husmear en las circunstancias personales de una persona.

8. Nunca presumir. Simplemente deje que su importancia sea en silencio obvio.

9. Nunca ser desordenado.

10. Nunca emborracharse.