Las consecuencias de ser un adicto a la pornografía

5 de noviembre del 2018

La industria de la pornografía cada vez es más sólida, y el Internet ha ayudado bastante a propagar rápidamente las visitas que reciben las producciones de cine para adultos. Tanto así, que hace unos días cuando YouTube tuvo una caída en su servidor a nivel mundial, la plataforma de Pornhub potenció sus entradas con un tráfico […]

Las consecuencias de ser un adicto a la pornografía

La industria de la pornografía cada vez es más sólida, y el Internet ha ayudado bastante a propagar rápidamente las visitas que reciben las producciones de cine para adultos. Tanto así, que hace unos días cuando YouTube tuvo una caída en su servidor a nivel mundial, la plataforma de Pornhub potenció sus entradas con un tráfico que aumentó entre 12% y 21%.

La accesibilidad a este tipo de videos no tiene ninguna restricción, desde cualquier aparato se puede entrar a las numerosas páginas porno que abundan en Internet. El problema subyace, cuando el porno deja de ser una herramienta que estimula el acto sexual y pasa a ser una adicción que puede generar, más que todo en jóvenes, consecuencias negativas en la salud.

La realidad, es que los adolescentes están consumiendo con mayor regularidad pornografía alterando su percepción sobre el sexo y provocando un mal desempeño en sus relaciones intimas. Según una investigación realizada por científicos del Centro de Psicología del Ciclo Vital de Berlín, varias partes del cerebro se ven afectadas por el consumo excesivo de porno.

Sin embargo, investigaciones de la Universidad de Cambridge, van más allá y aseguran que el cerebro de las personas que consumen mucho contenido erótico reacciona igual a las personas adictas a diferentes sustancias psicoactivas.

Otra de las consecuencias de consumir de manera compulsiva pornografía es no lograr disfrutar de las relaciones sexuales. Un artículo del psiquiatra español Sergio Oliveros, asegura que “muchos adictos al porno se ven a sí mismo como seres depravados y sucios y presentan sentimientos de culpabilidad. Por otro lado, se ha comprobado que el estimulo visual sexual real obtiene la misma respuesta en el sistema mesolímbico cerebral que en el porno, el cerebro no los distingue”.

Y asegura, que este comportamiento explica el abandono de la relación sexual real y la llamada “disfunción eréctil inducida por el porno“.

Este psiquiatra, asevera que la forma en cómo se emplea el porno es de forma inversamente proporcional al grado de satisfacción que hayamos alcanzado en la vida. “Consumimos más porno cuando tenemos una vida complicada, estamos más nerviosos, solos, vacíos, aburridos, estresados, frustrados, fracasados o tristes. Como vemos son características comunes de la sociedad modernas en las que el porno encaja a la perfección”, aclaró Oliveros.

Asimismo, otro de las dificultades que van de la mano con esta adicción, es la masturbación compulsiva. Muchas personas sienten que todo el tiempo tienen que ver pornografía y masturbarse hasta más de diez veces al día, lo que se convierte en toda un problema de salud cuando aparecen lesiones, rozaduras, pequeñas heridas en el pene o en la vagina.

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