Se amputó el pene porque su esposa terminó la relación

Se amputó el pene porque su esposa terminó la relación

24 de Junio del 2016

El hecho se desarrolló en territorio mexicano. Un hombre de 35 años de edad decidió amputar su pene luego de caer en una profunda depresión porque su esposa decidió abandonarlo.

El individuo fue ingresado inmediatamente a una clínica del municipio Santiago, Nuevo León, del que es residente. Los médicos lo recibieron con su miembro desprendido, pero el equipo de emergencias decidió trasladarlo a un hospital más grande para que fuera atendido por especialistas, quienes tratarían de  reimplantarle el órgano reproductor.

Lea también: Diez pasos para superar el despecho

De acuerdo a versiones de sus familiares, el hombre entró en profunda depresión luego de la ruptura con su pareja. Tanto las autoridades del lugar como la familia decidieron ocultar el nombre del individuo. Se desconoce el instrumento utilizado para dicha maniobra y tampoco se sabe lo dicho por su exmujer tras la situación.

No es la primera vez que una persona comete algún tipo de locuras por no soportar una pérdida amorosa, una ruptura o incluso, una simple pelea. Algunos llegan al extremo de suicidarse, violentar, matar a sus compañeros sentimentales o incluso atacarlos y dejarlos marcados de por vida luego de tirarles ácido o apuñalarlos.

Otro ejemplo de situaciones absurdas derivadas de problemas amorosos, ocurrió también en México en agosto del año pasado, cuando un joven de 19 años prefirió suicidarse porque su novia lo dejó en visto por  Whatsapp.

Además: Los colombianos se suicidan por amor

En el teléfono del joven fueron encontrados varios mensajes que le había enviado a su novia, en los cuales le reclamaba por ciertos asuntos, además de pedirle que por favor le contestara. La mujer nunca lo hizo, por lo tanto su novio se amarró una manguera alrededor del cuello y se colgó del venilador en el centro de emergencias donde atendía como enfermero.

Nada es para siempre, todo tiene un principio y un final. Superar una tusa no es fácil para nadie, pero tampoco es imposible, de modo que no hay que recurrir a ninguna locura que genere un arrepentimiento rotundo más adelante.