Ella sabe cómo embrujar a los adolescentes

Ella sabe cómo embrujar a los adolescentes

9 de mayo del 2015

Cecilia Curbelo tiene una fanaticada literaria muy especial en Uruguay. Sus principales lectores tienen entre 9 y 13 años de edad. Cada vez que ella realiza conferencias, son esos niños quienes llenan las salas, ansiosos por conocerla.

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Los dos libros que la tienen entre las más aclamadas escritoras para adolescentes son La decisión de Camila y Las dos caras de Sofía, las dos primeras obras de una trilogía juvenil que concluye con La otra vida de Belén, recién publicada en su país natal.

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Cecilia Curbelo es periodista especializada en redacción y edición de contenido para ese grupo etario. Trabajó recientemente en las revistas El Escolar y Upss, del diario El País de Uruguay, y desde allí comenzó sus proyectos literarios con los que cuenta situaciones de crisis que enfrentan los adolescentes, y las pericias que sus protagonistas hacen para solucionarlos.

Estuvo esta semana en Bogotá presentando Las dos caras de Sofía, con el que también quiere sumar lectores juveniles de Colombia.

“Lo particular de mis libros es que el lector es quien elige el final. En determinado momento de la historia, quien lee es quien decide lo que tiene que resolver el protagonista; si considera que debe actuar de una forma, adelanta a una página con el desenlace”, explicó.

En charla con Kienyke.com confesó lo que se significa escribir para lectores tan jóvenes y los desafíos que este campo le suponen.

-¿Es difícil para un adulto escribir para pre-adolescentes y ser capaz de cautivarlos?

Dicen que sí. En mi caso no fue difícil. Me sale de manera natural. Siempre tuve una conexión especial con los adolescentes. No mucho con los niños, con quienes no me entiendo, pero con los adolescentes sí fluye todo. Me sale naturalmente contar historias que tengan que ver con sus experiencias de vida. Además, me nutro de estar en permanente contacto en las redes, con sus ideas. He cogido tanta experiencia que a veces hago relatos a pedido, es decir, me piden que escriba sobre bullying, o anorexia, o bulimia… temas que a los adolescentes les interesa conocer y aprender.

-¿Escribir para menores de 13 años requiere un cuidado especial? Por ejemplo, en el uso del lenguaje.

Hay autores que dicen que hay que escribir como para los adultos. Pero yo creo que no; es una edad bisagra, y soy cuidadosa con lo que escribo para ellos. Tengo en cuenta que lo que escribo lo puede leer alguien de 15 años como también alguien de 9. No escribo malas palabras. Soy mamá también, de una hija de 13 años, y si bien ella sabe de las malas palabras, no me gustaría que leyera cosas que le chocaran.

Cecilia Curbelo 01

-¿Es de suponer que su hija es la lectora principal de sus libros, y quien le da la aprobación antes de salir a venta?

Ella (Rocío) no es nada lectora. Es baterista y toca la guitarra eléctrica, pero nada que ver con la lectura. Aunque los únicos libros que lee son los que escribe la mamá.

-¿Y qué opina ella sobre el trabajo de mamá?

Ella dice que les encantan. Igual, ¿qué va a decir?… no tendría otro chance…

-Uruguay es uno de los países de Latinoamérica en los que más se lee. ¿También leen harto los jóvenes y adolescentes?

En Uruguay sí se lee muchísimo, y los jóvenes leen mucho también. Pero creo que si lo vemos a nivel global los jóvenes sí están leyendo. De lo contrario sería inviable Harry Potter o Crepúsculo, por ejemplo. Creo que hay una teoría de que los jóvenes no leen, pero en el fondo sí lo hacen. En el fondo somos los adultos los que erramos en no ofrecerles los libros que a ellos les enganchan o gustan; entonces no es que ellos no tengan interés.

-Pero, ¿la tecnología no resta lectores juveniles de libros?

Pues si ellos están al lado de la Internet, y ven al frente una tablet y un libro estático, entonces dicen: qué aburrido, me quedo con la tablet. Pero de repente, si encuentran un libro para ellos, seguro los va a atrapar desde la primera página, y de ahí no paran.

-¿Cómo se consigue esa magia? ¿Se concibe desde casa o desde la escuela?

Creo que tiene mucho que ver con la casa. Mis papás son muy lectores. Siempre me acuerdo de ver en la mesita de noche algunos libros. Más allá de leerlos o no, me daba curiosidad. Tomaba el libro, revisaba la tapa a ver de qué se trataba. Entonces yo tenía 12 años, y ya leía a Isabel Allende. La casa influye muchísimo.

-¿Entonces usted es muy lectora?

Demasiado. Me obsesiona.

-¿Y por qué su hija no heredó ese gusto?

¡Me gustaría saberlo también! Debe ser algo biológico. Aunque eso sí: convencí a mi marido que tomara el hábito lector, porque cuando lo conocí, él no había leído un solo libro en su vida. Teníamos 19 años. Jamás había leído un libro entero y hoy no para de leer. Entonces tengo la esperanza de que en unos años mi hija siga ese patrón de conducta.