La relación de los antibióticos en la salud de la mujer

10 de abril del 2019

“Tomar antibióticos antes de alguna intervención es positivo”

La relación de los antibióticos en la salud de la mujer

El uso de antibióticos antes de un legrado puede disminuir la tasa de infección. Un ensayo clínico internacional sobre el uso de antibióticos en cirugía de abortos espontáneos revela que su utilización es capaz de reducir la tasa de infección.

El ensayo, con participación española, incluyó más de 3.000 mujeres de 13 hospitales de Malawi, Tanzania, Uganda y Pakistán. El estudio internacional ha constatado que una dosis preventiva de antibióticos podría reducir la infección pélvica tras una intervención de legrado en los países de bajos recursos donde las infecciones después de la cirugía son más comunes.

La investigación, liderada por la Universidad de Birmingham, arroja nuevas evidencias acerca de la profilaxis antibiótica en la cirugía de aborto espontáneo.

El trabajo, que incluyó a mujeres en hospitales de cuatro países de ingresos medios-bajos, ha sido publicado recientemente en el New England Journal of Medicine (NEJM). Uno de sus autores es Javier Zamora, responsable de la Unidad de Bioestadística Clínica del Hospital Universitario Ramón y Cajal e investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP).

La investigación analizó si la administración de una dosis preventiva de antibióticos de bajo costo y ampliamente disponibles antes de la cirugía reducía el riesgo de infección pélvica.

En ocasiones, después de un aborto espontáneo, no todos los tejidos gestacionales son expulsados del útero por sí solos y permanecen en su interior. Cuando esto ocurre se debe recurrir a un legrado evacuador.

Esta cirugía del aborto espontáneo es uno de los procedimientos quirúrgicos más comunes que se realizan en todo el mundo.

Los resultados mostraron que la administración de antibióticos antes de la cirugía del aborto espontáneo no redujo la tasa de infección dentro de los 14 días posteriores a la cirugía si se usaba una definición de la infección basada en el juicio clínico.

Sin embargo, si se empleaba una definición estricta basada en criterios internacionales del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EE UU y de las guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los antibióticos mostraron un beneficio significativo.

A pesar de la alta frecuencia de este procedimiento quirúrgico, con anterioridad a este ensayo no había recomendaciones en las Guías de Práctica sobre qué hacer en estos casos. Tras estos datos, los profesionales sanitarios disponen de evidencias científicas de alta calidad para generar una recomendación sobre el uso de la profilaxis antibiótica en estos procedimientos.

El uso de antibióticos es un tema de particular importancia y es preciso hacer un riguroso análisis de los beneficios y riesgos de esta prescripción basándose en la evidencia de la más alta calidad. Se debe disminuir el uso innecesario de antibióticos para evitar la aparición de resistencias ante estos medicamentos. Las Guías de Práctica Clínica internacionales deben actualizarse tras los resultados de esta nueva evidencia.

“La evidencia científica que aporta este ensayo clínico debe tenerse en cuenta a la hora de actualizar las recomendaciones de profilaxis antibiótica en la práctica de un legrado uterino evacuador en mujeres con restos abortivos en países con menores recursos y mayor prevalencia de infección pélvica tras este procedimiento”, añade Jesús Lázaro, Jefe de Servicio de Ginecología del Hospital Universitario Ramón y Cajal y profesor de la Universidad de Alcalá.

Beneficio significativo de antibióticos

En el ensayo aleatorizado se incluyeron alrededor de 3.400 mujeres entre junio de 2014 y abril de 2017 de 13 hospitales en Malawi, Tanzania, Uganda y Pakistán. Todas las mujeres que participaron fueron programadas para cirugía después de sufrir un aborto espontáneo en las primeras 22 semanas de gestación. Dos horas antes de la cirugía, a la mitad de los participantes se les administraron dos antibióticos (doxiciclina y metronidazol), mientras que a la otra mitad se le administró un placebo.

Los resultados mostraron que cuando la infección pélvica se definía según criterios internacionales estrictos, había una reducción del 40% en la infección en las mujeres que recibieron antibióticos –la tasa de infección fue de 1,5% y ocurrió en 26 de 1.700 embarazos–, en comparación con las que no recibieron el antibiótico -la tasa de infección fue del 2,6% y ocurrió en 44 de 1.704 embarazos-.

Si se empleaba una definición pragmática de la infección de acuerdo con los investigadores locales, la tasa de infección pélvica ascendió al 4,1% en el grupo de antibióticos (68 de 1676 embarazos), en comparación con el 5,3% (90 de 1.684 embarazos) en el grupo de placebo.

El autor principal, David Lissauer, de la Universidad de Birmingham, afirmó: “La cuestión de si usar antibióticos o no es particularmente importante en los países de ingresos bajos y medios. Las infecciones son más comunes después de la cirugía en estos países en comparación con los países con mayores recursos, y el acceso a los recursos para atender a las mujeres que desarrollan complicaciones es deficiente.

Antes de este ensayo -denominado ensayo AIMS- no teníamos idea de qué era lo correcto para reducir esta grave complicación quirúrgica de la infección pélvica. Ahora disponemos de evidencia de alto nivel de calidad de que una única dosis preventiva de dos antibióticos de bajo coste y comúnmente disponibles, no solo es segura, sino que también puede reducir la infección pélvica definida con criterios estrictos”.

Arri Coomarasamy, profesor de ginecología en la Universidad de Birmingham y director del Centro Nacional para la Investigación sobre el aborto espontáneo, agregó: “Antes de nuestro estudio había pocas pruebas para guiar la práctica clínica. Sólo se disponía de resultados dispares de un reducido número de estudios aleatorizados limitados en su calidad por su reducido tamaño y deficiente calidad metodológica.

Al realizar un estudio a gran escala en múltiples hospitales y varios países, ahora tenemos evidencia muy valiosa que esperamos se utilice para actualizar las Guías de Práctica Clínica internacionales y dirigir el tratamiento adecuado de estas mujeres lo que podría traducirse en salvar vidas”.

Javier Zamora, Responsable de la Unidad de Bioestadística Clínica del Hospital Ramón y Cajal e investigador del CIBERESP, valora estos resultados: “Ha sido un inmenso esfuerzo de un numeroso equipo multidisciplinar. Estos resultados deben traducirse en lo que siempre perseguimos cuando hacemos investigación: que los hallazgos se traduzcan en una mejor salud de la población. Debemos trabajar de una forma rigurosa, siguiendo una metodología como el sistema GRADE, para generar una recomendación que tenga en cuenta no solo la calidad de este estudio sino también el contexto local donde vaya a aplicarse la recomendación.”

Con información de: Agencia Sinc

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