Así recibieron la película ‘Violencia’ en una de las zonas más conflictivas de Colombia

21 de noviembre del 2015

Su director cuenta lo que percibió en plena función.

Así recibieron la película ‘Violencia’ en una de las zonas más conflictivas de Colombia

Una manera de ejercer la violencia es destruyendo aquello con lo que no se está de acuerdo. En los Montes de María se ejecutaron algunos de los más abominables crímenes  de los que se tenga conocimiento con la permisividad de miembros del ejercito nacional.

Mi película VIOLENCIA se presentó en la plaza pública de El Carmen de Bolívar como apertura del Festival de Cine de los Montes de María, una iniciativa quijotesca y admirable de un grupo de personas que se resiste a que la muerte se imponga sobre la vida y a que la destrucción prime sobre la creación.

Es una película que se sale de los esquemas clásicos y como tal, puede implicar un esfuerzo seguirle el hilo en especial para aquellos que están acostumbrados a otras narrativas. Y hacía parte de mis temores cuando acepté proyectarla en ese escenario tan imprevisible.

Sin embargo, allí en medio de la plaza pública, vi cómo un niño de unos ocho años prefirió ver la película a seguir jugando con sus amigos, mientras un grupo de adolescentes, en cambio, no soportó más de un minuto el ritmo que les proponía la película.

festival Montes de Maria-01

Al finalizar la proyección, un señor que había tomado los talleres de realización audiovisual que desarrolla el colectivo que organiza el Festival, se me acercó y, con muy pocas palabras, me agradeció por mostrar la película.

Me dijo que atreverse a contar la guerra desde la humanidad, como lo hace la cinta, es algo que ellos mismos tienen que hacer porque aún hoy, tienen miedo de hablar de lo que les sucedió.

Era tal el dolor que transmitía y tan difícil le era hablar del tema, que no le salían las palabras claras y directas para identificar quienes fueron los grupos armados y que fue lo que hicieron, sólo atinó a decir que ver la película lo motivó a llenarse de coraje para él mismo narrar lo que les pasó.

Me quedé sin palabras, pues las posibilidades de que una película colombiana llegue a verse en este municipio son prácticamente nulas, a excepción de la televisión que presenta películas que están construidas para evadir la realidad, no para repensarla.

Pensé entonces que si mi película había servido para que este señor se armase de valor y le contara a su comunidad , y a si mismo, lo que sucedió en los últimos 20 años en su región, entonces había valido la pena el trabajo que durante varios años hicimos con el equipo de  producción. No se trata de olvidar, sino de perdonar, de exorcizar y expiar todo el dolor y la muerte que durante tanto tiempo ha rondado la región.

Es entonces cuando pasan a un segundo plano los aplausos en los festivales internacionales y las dificultades de hacer un cine que va en contravia de las leyes del mercado. Pasa también a un segundo plano el lidiar desde mi oficina en Bogotá con aquellos que desde un supuesto nivel simbólico, han querido destruir aquello con lo que no están de acuerdo, y lo hacen con sentimientos de odio, resentimiento y soberbia.

Y pienso que es porque nuevamente el arte se ha impuesto, así como la creación a la destrucción y la vida a la muerte.”

Escrito por: Jorge Forero, director de la película Violencia

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