Dificultades para luchar contra la mutilación genital femenina

Dificultades para luchar contra la mutilación genital femenina

8 de Marzo del 2017

La mutilación genital femenina o ablación como se le conoce, ha sido un tema tabú.  Organizaciones mundiales han combatido esta práctica mediante campañas educativas para que no se se siga practicando en las comunidades indígenas, tribus, etnias, entre otras.

La mutilación femenina consiste en la extirpación o remoción parcial o total de los genitales femeninos, particularmente del clítoris. Las comunidades o culturas que llevan a cabo esta práctica, lo hacen por distintos motivos; en más de 29 países se costumbre cómo: África, Oriente medio, Asia, Europa y en países latinos como Colombia.

Los procedimientos de intervención para retirar los genitales femeninos, se hacen por medio de elementos rudimentarios cómo cuchillos artesanales, cuchillas, entre otros. Estos procesos inseguros que se les realiza a las niñas desde los 0 hasta los 17, y tendrían implicaciones graves para la salud. Se podrían  presentar infecciones genitales, hemorragias, infecciones urinarias, problemas menstruales e incluso la muerte.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 200 millones de mujeres y niñas han sido objetivo de la mutilación genital femenina (MGF).  En muchas regiones lo hacen por cuestiones sexuales cómo el control del goce femenino; o por salud para que la mujer continúe siendo fértil y que el parto sea seguro.

En Colombia la mutilación genital es una práctica que realiza la comunidad Embera Chami. Se dio a conocer en el 2007 debido al fallecimiento de dos niñas que fueron sometidas a ese proceso. Ha sido una tradición indígena que se mantiene en secreto en la que se cree que el clítoris es una malformación que se debe retirar, para que no se desarrolle, porque que es comparado con el genital masculino.

La ablación genital femenina es considerada como una violación contra los derechos humanos, especialmente los derechos sexuales y reproductivos. En la cultura embera se cree que la mujer pasa a ser propiedad del hombre, quien es el único que podría sentir placer sexual y disfrutar de los orgasmos.

KienyKe.com consultó con la  señora Lejandrina Pastor,  lideresa  de la comunidad Wiwa, miembro de la en la Organización Nacional Indigena de Colombia (ONIC), quien se refirió a que las campañas adelantadas. Denuncia dificultades.

La ONU, junto con el  Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), se han puesto en la tarea de crear conciencia en las comunidades Embera acerca de la equidad de género, mediante campañas de  educación sexual y de empoderamiento femenino con respecto a los derechos humanos que están por encima de las costumbres ancestrales que practica la comunidad. También  impulsan un proceso para que se cambie el comportamiento machista.

La lideresa dijo que “falta más trabajo e interés por la comunidad. Por ello esos temas hay que trabajarlos más; aún no se ha empoderado a todas las lideresas indígenas”.

Los convenios que se ejecutan de manera anual, tienen un contenido relacionado a los derechos humanos y se realizan talleres que estimulan el conocimiento y aprendizaje de la comunidad. Hasta ahora no se han dado pautas suficientes de cómo erradicar esta práctica y por ende hay toda una labor por la que se debe seguir trabajando e investigando el tema.