Origen y tratamiento para la anorgasmia femenina

Origen y tratamiento para la anorgasmia femenina

19 de mayo del 2017

¿Se imaginan un mundo sin orgasmos? Sería demasiado triste, aburrido, vacío. El sexo no tendría ningún sentido si la puerta de entrada al clímax está cerrada con candado y la llave perdida en alguna parte. Sin embargo, para infortunio de algunas mujeres esto es una realidad, en los hombres también ocurre, pero es poco frecuente y difícilmente diagnosticada.

Las mujeres anorgásmicas tienen una fase de excitación completamente normal, sin embargo, al momento de llegar al orgasmo un motivo, por ellas desconocido, les arranca esta sensación de placer de las manos, lo único que queda es la frustración y la típica pregunta ¿por qué me pasa esto a mí?

Para el doctor español Carlos Pol Bravo, médico psiquiatra, máster en sexología y director científico de la Central Médica de Sexología de España, la anorgasmia “es una enfermedad fantasma”. ¿Qué quiere decir esto? Que aunque la ausencia del orgasmo es bastante atemorizante, el problema se puede solucionar por medio de una buena terapia y si es necesario tratamiento farmacológico.

Anorgasmia femenina, una realidad 

Según el experto, más que tipos de anorgasmia, existen etiologías de la enfermedad, es decir, el origen de la afectación.

Anorgasmia psicógena: Como su nombre lo indica es de origen sicológico y la hay de dos tipos.

 a) Anorgasmia primaria total: Cuando la mujer desde un origen nunca ha tenido un orgasmo ni por penetración, ni por masturbación.

b) Anogasmia secundaria circunstancial: Cuando la mujer en algún momento de su vida tuvo un orgasmo, pero luego lo dejó de experimentar. También se presenta cuando se alcanza el orgasmo en determinadas circunstancias, es decir, solo por masturbación y no por penetración. En algunas mujeres ocurre que pueden experimentar placer con algunos hombres y con otros no.

Anorgasmia por origen psiquiátrico: Causada por enfermedades como la depresión, en la que la anhedonia (incapacidad de sentir placer) provoca disminución en el deseo sexual.

Anorgasmia traumática: Se presenta por un historial de abuso sexual,  “en este caso, ocurre un ‘pensamiento gancho’ que si la mujer es acariciada de cierta forma, y esa caricia le recordó una de cuando fue violada, inmediatamente el pensamiento gancho bloquea el orgasmo (…) el sexo solo es válido consentimiento y mucho deseo mutuo, de lo contrario es un negocio mal hecho”, dice el experto.

También se genera por estrés post-traumático o por no sentirse a gusto con la pareja, sentimientos de culpa, baja autoestima, entre otros.

“Tener anorgasmia es como tener una venda en los ojos”, expresa Carlos Pol Bravo, es como poder ver pero algo nos cubre la vista, sin embargo, no teman. Lo mejor para hacer en estos casos es acudir a un especialista y hacer caso omiso de cuanto remedio le ofrezcan en la calle. Con la ayuda de un buen terapeuta “que la haga de detective” para llegar al punto de partida de esta enfermedad hasta curarla por completo, eso sí, tiene que ser un trabajo de parte y parte en la cual se borren todos esos pensamientos negativos hacia la sexualidad inducidos por temores, traumas,  aspectos culturales o religiosos.

“La sexualidad es como la gastronomía, cuando hay deseo, hay apetito”, finaliza Carlos Pol Bravo.