La piel, un instrumento poco valorado en el sexo

La piel, un instrumento poco valorado en el sexo

23 de noviembre del 2014

La piel es un instrumento sexual poco valorado. Carlos Pol Bravo, psiquiatra y máster en sexología, asegura que la piel es el órgano sexual más grande, desarrollable y una importante fuente de placer. Lea también: ¿Qué tan placentero puede ser el sexo sin penetración?

El sexo va más allá de la genitalidad. Parece ser que perdemos el tiempo porque la piel es el órgano más grande del cuerpo. Tenemos dos metros cuadrados que nos recubren y millones de terminaciones nerviosas que pueden estimularse con caricias.

El uso de las manos, los dedos, los labios y la lengua están permitidos, así como las plumas y todo tipo de herramientas que inviten al placer.

Sexo mujer

La invitación de Pol Bravo es que las parejas se preocupen menos por el coito y retomen las caricias. Esto fortalecerá la complicidad. “Decir aquí me gusta más, aquí me gusta menos, más tiempo o menos tiempo”.

Hay lugares del cuerpo desconocidos que pueden ser explorados durante el sexo. Por ejemplo, la zona detrás de la oreja, los pliegues del cuerpo donde hay menos contacto, los muslos, el área del círculo auricular, la nuca, las axilas, las cejas, los párpados y la comisura de la boca.

El vientre, la ingle y la zona perianal (zona entre la vagina y el ano) también hacen parte de la lista de la excitación. Pero hay otras partes del cuerpo que cada pareja debe descubrir. Lea también: ¿Por qué el vello púbico es un estimulante sexual?

Pareja sexo

Las caricias pueden estar presentes en el ciclo de respuesta sexual: el deseo, la excitación y la fase orgásmica. Pueden ser sutiles e ir aumentando su intensidad porque hay quienes disfrutan de un mordisco o arañazo.

“Las caricias son indispensables para la subsistencia y el bienestar psicológico: son algo así como el alimento que nutre nuestra vida emocional y afectiva”, dice el psicólogo mexicano Hernán Zamorano Niño.

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