Robots, la nueva tendencia sexual

18 de mayo del 2018

En términos de sexualidad todos los días se siguen conociendo nuevas tendencias y formas con las que las personas buscan experimentar para no dejar apagar la llama. El último gran descubrimiento que parece digno de cualquier película futurista son los robots sexuales, a los cuales los grandes multimillonarios ya tienen acceso. Los artefactos que funcionan […]

Robots, la nueva tendencia sexual

En términos de sexualidad todos los días se siguen conociendo nuevas tendencias y formas con las que las personas buscan experimentar para no dejar apagar la llama. El último gran descubrimiento que parece digno de cualquier película futurista son los robots sexuales, a los cuales los grandes multimillonarios ya tienen acceso.

Los artefactos que funcionan con inteligencia artificial son producto de Abyss Creations quienes después de varios de años de experimentos y pruebas fallidas lograron darle vida a las RealDoll que básicamente son muñecas que además de tener una apariencia similar a la de una mujer común y corriente, logran sentir y responder a estímulos.

Esta nueva forma de vivir la sexualidad ha generado polémica en diferentes países debido a que muchos lo ven como un acto de depravación, mientras que otros creen que es una sexualidad responsable ya que no se generan enfermedades de transmisión sexual y se evitan por completo los embarazos no deseados.

Otra de las críticas que generan estas muñecas está relacionada con la interacción, muchos creen que la aparición de este artefacto, los seres humanos ya no estarán interesados en dialogar o conocer otros sujetos.

A pesar de contar con tecnología de punta, las muñecas robots sexuales tienen un costo relativamente económico (5.500 dólares), algo que llama la atención debido a la gran cantidad de funciones que tiene en su haber. No obstante, las muñecas premium que son las que tienen mejores tiempos de respuesta alcanzan un valor cercano a los 45.000 dólares, siendo una cantidad que complica un poco más las situación.

Mientras tanto, la polémica aún continúa. Seguirá el debate sobre qué tan pertinentes son estos dispositivos. Sin embargo, las muñecas se venden de forma exponencial en diferentes países.

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