¿Sabe identificar las señales no verbales de seducción?

¿Sabe identificar las señales no verbales de seducción?

7 de noviembre del 2017

“Dominar el lenguaje no verbal de la seducción es saber lanzar mensajes gestuales que se adentren en el inconsciente de esa persona que queremos ligar, pero sobre todo saber interpretar sus señales de aceptación, rechazo, interés o cansancio que está expresado durante la cita sin darse cuenta”,  menciona el bioquímico español Pere Estupinyà en su libro S=Eχ² en el capítulo ‘Señales no verbales de seducción’. 

Averiguar que si esa persona que le gusta le corresponde en sentimiento no es cosa fácil, en especial si usted es una persona tímida o de esas que es bastante pesimista y prefiere huirle con anticipación al fracaso. Sin embargo, antes de hacer esto, es aconsejable que estudie las posibles señales de coqueteo entre usted y las persona que le gusta para identificar si el gusto es mutuo o si simplemente lo están llevando disimuladamente a la ‘friendzone’. 

Para empezar Estupinyà menciona que si durante una cita es muy probable que existan miradas confusas o malinterpretadas. Sin embargo, las cosas pueden cambiar de tono cuando si la persona que lo acompaña posa durante unos segundos su mano en su rodilla. Esta señal es una clara muestra de interés. 

Realmente existen varias ‘señales no verbales de seducción’, tales como “poner la espalda recta, arreglarse la ropa (…) en el caso de los hombres posicionar el cuerpo de manera que cierre el campo visual de la mujer inclinándose hacia ella. En el caso de las chicas, humedecer involuntariamente los labios o torcer un poco el cuello para quedársele viendo fijo”, explica el bioquímico español. 

 Decodificar correctamente estas señales no es fácil, pero tampoco imposible. La verdadera importancia está en prestar la atención adecuada y descifrar el mensaje que realmente es en lugar del que se quisiera que fuera. 

“El inconsciente es revelador. Si cruza la mirada con alguien lo normal es que ambos la aparten de forma inmediata, pero si pasados unos segundos se giran por instinto y las miradas se cruzan de nuevo, ya no es casualidad, sino interés”, puntualiza Pere Estupinyà.