La sexualidad no se detiene con el embarazo

10 de noviembre del 2017

Hay temores que se apoderan de los hombres cuando la esposa le anuncia que está embarazada. La noticia no deja de impactarle porque, a pesar de que ansía estrenarse (o repetir) como papá, las preguntas que le asaltan son muchas, y van desde los asuntos de tipo económico hasta el terreno de la intimidad. Una […]

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Hay temores que se apoderan de los hombres cuando la esposa le anuncia que está embarazada. La noticia no deja de impactarle porque, a pesar de que ansía estrenarse (o repetir) como papá, las preguntas que le asaltan son muchas, y van desde los asuntos de tipo económico hasta el terreno de la intimidad. Una de ellas tiene que ver con la sexualidad, tema que para no pocos hombres queda “cancelado”, hasta que nazca el nuevo integrante de la familia.

“Se trata de un viejo mito, que igual repiten los hombres como las mujeres”, responde el doctor Pedro Martínez Poyer, ginecólogo-obstetra, quien añade de forma terminante que las mujeres son mujeres “y sienten lo mismo, estén embarazadas o no”. No hay dudas de que el embarazo es una condición muy especial, que comporta una serie de cambios tanto físicos como emocionales, laborales, sociales y también de pareja. Una de las más importantes adaptaciones tiene que ver con la vida sexual.

Renacer del deseo

Aunque no todas las embarazadas responden de igual forma, casi todos los estudios que se han realizado sobre este tema corroboran que durante el primer trimestre gestacional las mujeres sufren un descenso del interés y por ende de la actividad sexual. Generalmente, esto se debe a los trastornos físicos que acompañan este período: las náuseas, los vómitos, el mareo, la somnolencia… que no ayudan, precisamente, a tener una magnífica vida sexual.

Pero, durante el segundo trimestre, puede haber un resurgir del deseo, de la capacidad de excitación y con ello una necesidad de las relaciones sexuales. Las hormonas hacen bien su papel y se ocupan de que todos los cambios fisiológicos que se producen durante la excitación estén en marcha. De hecho, existe un aumento de la sensibilidad que puede influir positivamente en una exitosa sexualidad.

A veces en la mujer, por decirlo de alguna forma, sus hormonas la hacen sentir más madre que mujer y, en algunos casos, su libido disminuye. Pero ello no se vincula con el embarazo. Eso se relaciona más con otros elementos como, por ejemplo, con el miedo a que el embarazo vaya bien, o a registrar una pérdida o a no sentir el apoyo de las personas que le rodean. Pero una mujer que es sana, que lleva un embarazo normal y siente todo el cariño de su familia, del compañero y de la gente que la rodea, es obvio que su sexualidad se desarrolle de una manera normal.

De hecho, algunas parejas aseguran que la satisfacción sexual, aumenta durante el embarazo porque las mujeres están mucho más sensibles. Una prueba de ello es que la mayoría de las embarazadas ríen con más frecuencia, como también lloran por cualquier cosa. Igual pasa con las relaciones sexuales. Algunas veces los orgasmos son más fáciles, pero tiene que existir esas condiciones en su entorno que las hagan sentirse tranquilas, protegidas, consentidas por los seres que la rodean.

Falsos temores

Es obvio que, en la medida en que el cuerpo de la embarazada se modifica, su imagen erótica se ve alterada y percibido “poco atractivo” por el hombre como por la mujer. Es probable entonces que ella se sienta poco seductora y poco deseada. Asimismo, puede que la motivación de su pareja no sea la misma, aunque se sabe de hombres que sienten atracción hacia las mujeres embarazadas.

¿Cuándo no se debe tener relaciones?

Solamente cuando la mujer tiene alguna enfermedad, sobre todo de sangrado. Las hemorragias vaginales sin explicación pueden ser la primera señal de una complicación. Asimismo, si existe placenta previa o inserción baja de la placenta; dolor intenso y calambre abdominal; cérvix dilatado, una dilatación del cuello uterino, que puede facilitar el ingreso de gérmenes en la cavidad amniótica, razón por la cual es conveniente evitar las relaciones sexuales; rotura de la bolsa de aguas: al romperse la bolsa de las aguas existen riesgos de infección, ya que durante una relación sexual, hay riesgo de ascenso de gérmenes habituales de la vagina, que dentro del útero son causa de infección.

Herpes vaginal y otras infecciones

Durante tratamientos por herpes vaginal u otras infecciones están contraindicadas las relaciones sexuales. Pero uno de los temores más comunes es el miedo a dañar al feto durante el coito. En otros casos, se cree que mantener relaciones puede provocar el nacimiento prematuro del bebé. Mientras no haya complicaciones, amenaza de aborto o de parto prematuro, la actividad coital es perfectamente posible.

Con información de Analítica.

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