El Yeti, un todo terreno de ciudad

El Yeti, un todo terreno de ciudad

15 de marzo del 2011

Skoda no es una marca como Ferrari, Porsche e incluso Mazda, que enamoran a punta de lápiz. Si se deja de lado la parte mecánica, ellas se enfocan en el diseño y conquistan sin esfuerzo a miles de clientes. La marca de origen checo, en cambio, exige ser descubierta, y así lo hace saber con el más reciente de sus productos, el Yeti

Este es un vehículo clasificado como SUV 4×4, segmento donde también se encuentran el Nissan Qashqai, el Chevrolet Gran Vitara, el Kia Sportage Revolution y el Hyundai ix35, vehículos ganadores y muy reconocidos en el mercado colombiano. La competencia para el Yeti no es dura; es durísima, no porque no tenga lo suyo sino porque pide a sus futuros clientes tiempo y valentía. Sí, porque para convencer hay que probar, como cuando uno va a un restaurante elegante y le ofrecen un plato desconocido y diferente. Y si la comida tiene el sabor, la textura y la cantidad adecuada, la satisfacción está asegurada. Pero para tomar la decisión, el Skoda Yeti debe responder a ciertas inquietudes de los clientes de SUVs. De ahí que uno de sus slogans sea “la compra inteligente”.

¿De dónde sale Skoda? Es una marca con más de cien años de historia, que tuvo su origen en  Republica Checa, en el centro de Europa. Es propiedad de Volkswagen, el cuarto grupo automotor más grande del mundo, también dueño de Audi, Lamborghini, Bugatti, Seat, entre otros.

Y entre esas marcas hay transferencia tecnológica en diseño y mecánica, no sólo por costos sino por conveniencia. Por eso, no es raro que al abrir el capo de un Skoda se encuentre el sistema eléctrico marcado con el logo de Audi; o que las luces y la perilla que las acciona sean las mismas de un VW Golf. Entonces, el respaldo de VW está garantizado.

Pero esa transferencia de tecnología no cruza el campo de la identidad, porque cada marca la tiene muy definida. A través de los años Skoda ha reflejado una excelente relación precio/producto, con un diseño que en ocasiones se sale de lo ‘normal’.

El Yeti es un ejemplo perfecto. Su apariencia es de una camioneta familiar compacta, con algunos ángulos marcados, y buena altura respecto al piso (18 cms). No sobrecoge ni atemoriza por su tamaño, pero ofrece esa sensación de poder ir a cualquier sitio, debido a su altura al piso y a sus exploradoras de gran tamaño. No es la panacea del diseño, porque algunos de sus trazos son característicos de Europa central o si no, apenas hay que recordar al Renault Logan con su origen rumano.

Sin embargo, tras esas líneas, el Yeti comienza a marcar diferencias. Por sus dimensiones a lo ancho y a lo alto, el espacio interior para cabeza, brazos y rodillas para cinco pasajeros es generoso. La sensación de comodidad también la transmiten los asientos, que además de tener buena fijación lateral, registran la altura adecuada para una excelente visibilidad, en especial la silla del conductor. Las traseras (del tipo Varioflex) además, son las más versátiles de cuantos existen en el mercado colombiano, porque se pueden plegar, recoger, girar, reclinar y hasta remover en 20 diferentes combinaciones. Por esta misma razón, la capacidad de carga es variable. Mínimo, el Yeti puede albergar 416 litros, y máximo 1760 con los asientos traseros plegados. Y la cifra aumenta si se tiene en cuenta que instala rieles de techo.

http://www.youtube.com/watch?v=9-6AWYLuQiE

Y en equipamiento tiene respuestas a cada necesidad. Cuenta con techo panorámico casi hasta el final de la segunda fila de asientos, ventanas y espejos eléctricos, control de crucero, radio CD con entradas auxiliares y mandos desde el timón, aire acondicionado bi-zona, computador de abordo, y dirección hidráulica. Cuenta además con el sistema Park Asisst, que borra de tajo con el estrés que produce estacionar entre dos vehículos. Con sólo oprimir un botón, el Yeti medirá la distancia y moverá el auto por sí solo, para que el conductor solo tenga que maniobrar los pedales.

En el tema manejo, su tamaño compacto permite llevarlo sin sorpresas ni esfuerzos sobre medidos. El motor es 1800 c.c. turbo FSI (inyección directa con tecnología Audi) que entrega la fuerza de manera muy dosificada, en otras palabras, no se desboca en ninguno de los seis cambios que tiene la caja manual. En cada uno entrega los caballos necesarios del total de 160 que registra la potencia total. A ello hay que añadir que el torque es de 250 Nm entre 1500 y 4500 rpm.

Esa fuerza se distribuye a las cuatro ruedas de forma automática, y se acomoda de igual forma a las irregularidades del camino. Sin embargo, cuando se debe afrontar un recorrido más exigente, con gravilla, resbaloso o destapado, se puede pulsar el botón off road que entrega mayor tracción para obtener estabilidad adicional. Asimismo, contiene el auto en bajadas pronunciadas sin tener que usar el freno. Este sistema se complementa con el de arrancada en pendientes, que mantiene al Yeti inmóvil por unos segundos mientras se hace el cambio y se pisa el acelerador para reiniciar la marcha. Ya en cuanto a consumo, el Yeti recorre entre 29 a 30 kilómetros por galón. Podría ser mejor.

En el apartado de seguridad, no podía tener un paquete inferior a lo que buscan los clientes con familias. Este se compone de frenos de disco en las cuatro ruedas, sistema ABS, control de tracción, asistente de frenado, exploradoras, luces de xenón y seis airbags en cabina.

En términos generales, el Skoda Yeti sorprende porque en una carrocería diferente ofrece mucha utilidad. Es práctico, versátil, fácil de conducir y muy bien adaptado a las necesidades de familias y conductores que quieren un 4×4, ya sea por moda o por seguridad. Tras evaluar lo anterior, uno entiende por qué la compra de un Skoda es un negocio inteligente.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO