El cariño verdadero

21 de septiembre del 2012

La historia del Simca que lleva más de 40 años uniendo a una familia. Crónica de Mauricio López González.

Simca

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“El Cariño Verdadero” o “la Joya de la Corona”: así llamaba mi mamá al Simca de la casa modelo 1971 por el empeño y cuidado que mi papá le ponía al carro. Mi papá Luis Gustavo López, lo compró al señor Álvaro Luque dos meses después que había salido del concesionario, dado que el señor Luque se iría de viaje al exterior. El valor de esa época era de $93.701 de los cuales $14.552 eran correspondientes a la financiación; es decir, que el precio del carro fue de $79.155. Mi papá lo pagó de contado.

Es un carro de una edición especial, denominado ‘El Llanero’; motor 1204 cm3; 4 cilindros en línea; 8 válvulas; carburador Solex; 61 HP de potencia a 5800 rpm; torque 10,2 Khm a 2400 rpm; peso de 790 kg; llantas con rines 13; tablero tipo rallye con cinco aparatos de instrumentación; cortavientos. Solo se ensamblaron 100 vehículos en el país en esta versión por Chrysler Colmotores.

El carro siempre ha estado en la casa. Es un carro conservado, con apenas 160 mil km después de 41 años de recorrido; nunca a sol y sombra, sino en el garaje. Cuando la situación económica mejoró, compramos otro carro y así fuimos de las familias con dos carros –un Simca y un Renault 4, que también conservamos aún–Sin embargo, el Simca fue el carro donde aprendimos a manejar; con él íbamos a la Universidad; ya casados los hijos (somos tres hermanos) el carro quedó en la casa, casi sin moverse, salvo una vez que se le prestó a un compañero de la universidad que estaba en una situación difícil y el carro le ayudó durante un par de años hasta que se recuperó profesionalmente.

Simca

Luego estuvo casi parado en el garaje. Mi papá lo cuidaba como niño pequeño y no dejaba que nadie lo tocara. Hace 9 años, regresando de un trabajo en el exterior, logré prenderlo; llevaba tres años sin usar. Dije que ese era el mensaje para seguir conservándolo y así empecé a que lo revisaran mecánicamente.

Hace cuatro años, por página web vi que había un Club Simca. Me acerqué a un grupo de entusiastas por esta marca francesa ya desaparecida;  me propuse la tarea de sacarle las placas antiguas al carro y lo logramos. Fue el primer Simca ensamblado en Colombia con placas de antiguo. Ha estado en exhibición en varios centros comerciales de Bogotá. Me he apasionado comprando miniaturas solos de Simca, y actualmente tengo 49 modelos, que sin duda es la más grande del país.

Simca

Capítulo aparte, ha sido el primer Simca en el desfile de la Feria de las Flores de Medellín, en el 2010. Como anécdota, todos en mi casa en Bogotá estuvieron pendientes de la transmisión de Teleantioquia y Telemedellín del desfile, y cuando pasó el carro por la tarima y en televisión mi mamá me llamó y, en pleno desfile, le contesté. Estaba muy emocionada al igual que mi papá.

Tanto mi mamá (de 84 años) como mi papá (de 89 años) fallecieron muy mayores en 2011, con una diferencia de apenas siete meses; pero siempre los llevo en el corazón en toda actividad, pero muy especialmente cuando estoy manejando el Simca: “La Joya de la Corona” o “el Cariño Verdadero”.

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