Sin la Partícula de Dios seríamos fantasmas

6 de julio del 2012

El descubrimiento explicaría el porqué de la formas de todas las cosas existentes y responde la pregunta sobre la oscuridad del universo.

Partícula-de-Dios

Si la Partícula de Dios no existiera seríamos fantasmas. Antes de que esta semana la comunidad científica diera a conocer al mundo uno de los más importantes descubrimientos del siglo, el cine ya había dado algunas pistas. En la película ‘Solaris’ de Steve Soderbergh, algunos personajes estaban hechos de partículas estabilizadas por un campo de Higgs y en ‘Ángeles y Demonios’, Dan Brown ya había hablado del Bosón de Higgs como la Partícula de Dios.

Desde los años 60 se ha hablado del Bosón de Higgs. Sin embargo, pocos saben qué significa. Un bosón es un tipo de partícula del universo y Higgs es el apellido del físico que postuló su existencia (Peter Higgs). Es fugaz, se desintegra en otras partículas y no vive más de una fracción de segundo, por lo que no la podemos ver.

Peter Higgs
Peter Higgs postuló la existencia del Bosón de Higgs.

Las partículas no pesan porque no tienen masa ni sustancias. Son vacías y vuelan a la velocidad de la luz, por eso, si flotaran libremente no habría átomos, no se uniría la masa y, por consiguiente, no existiríamos nosotros ni nada material (palpable, con peso y forma). Sería un mundo fantasmagórico en el que los cuerpos no se podrían solidificar y el Universo simplemente un espacio lleno de partículas dispersas vagando. Es por este motivo que le llaman la Partícula de Dios, porque sería la responsable de la creación de todas las cosas.

El campo Higgs llena todo el espacio, disminuye la velocidad de las partículas y las une. El Bosón Higgs es la vibración que hace posible esta interacción (acción), creando la energía necesaria para que las partículas se muevan a través del espacio, como un esquí sobre la nieve o cualquier superficie en la que no se siente la fricción.

Campo-Higgs

Desde hace más de 50 años los científicos han estado buscando una señal para comprobar la existencia del Bosón de Higgs. Hasta que el miércoles 4 de julio, después de una choque de miles de millones de protones en un túnel de 27 kilómetros de circunferencia a 100 metros bajo tierra, los científicos encontraron un rastro, una señal. No se trata de un descubrimiento sino de un acercamiento a la teoría. En un aparato que costó 10 mil millones de dólares, quedó atrapada la Partícula de Dios: una nueva manera de entender la naturaleza.

Túnel

La Partícula de Dios podría explicar la existencia de nuevas dimensiones y responder la pregunta sobre la oscuridad del universo. Una revolución científica que derrumbaría teorías físicas sostenidas durante décadas.

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