¿Sabía usted que las mujeres son quienes más compran vino?

¿Sabía usted que las mujeres son quienes más compran vino?

11 de septiembre del 2011

Lo primero que piensa una mujer a la hora de comprar un vino es en su etiqueta. Lo elige por su color, diseño y su apariencia. Es un asunto de atracción que entra por los ojos. Mientras tanto, los hombres dedican unos minutos para leer sobre la composición y el tipo de vino que van a consumir. Eso sostiene el enólogo gaucho Cristian García, representante de Wine Group Argentina, empresa que en el mercado colombiano tiene vinos como La Consulta Reserva, La Celia Elite y La Celia Supremo. El experto habló con Kien&Ke sobre cómo disfrutar esta bebida.

La maduración, color y olor son aspectos fundamentales cuando se elige un vino para cada ocasión. García recomienda para una cena romántica un malbec tinto porque su sabor es suave y especial para las mujeres. Un sauvignon blanc de Nueva Zelanda o un Chardonnay californiano pueden acompañar un buen filete de pescado. Pero si se trata de un trozo de carne, recomienda una copa de malbec argentino. Para compartir en familia un vino tinto joven es la mejor opción.

Cristian García tiene quince años de experiencia como enólogo. Se inclinó por esta profesión gracias al interés que siempre mostró por la química, las más de veinte horas semanales que pasaba en un laboratorio y por los olores que destilaban las preparaciones de los vinos. Sin embargo, no le gustan las bebidas alcohólicas y en su casa sólo tiene un par de vinos.

Para García los consumidores de vino en Colombia tienen grandes privilegios. El más importante es que las vitrinas de los supermercados o tiendas especializadas en licores son una puerta para conocer el mundo a través de sus bebidas. Esta es una opción inviable en Argentina, donde únicamente se consiguen vinos nacionales. El enólogo agrega que los colombianos tenemos la posibilidad de experimentar con los sabores y romper el mito de que el precio es directamente proporcional a la calidad. Su consejo final es abrir siempre una botella en buena compañía. Nunca solo.