Cuatro localidades para caminar en Bogotá

4 de junio del 2018

Bogotá es una ciudad grande, de contrastes y miles de historias que la constituyen hoy como la capital del país. Entre sus 20 localidades hay 3 que albergan grandes historias y han sobrevivido a cambios drásticos que pudieron haber significado su final. Sus calles son agradables de caminar, haciendo que una visita a estas localidades […]

Candelaria

Bogotá es una ciudad grande, de contrastes y miles de historias que la constituyen hoy como la capital del país. Entre sus 20 localidades hay 3 que albergan grandes historias y han sobrevivido a cambios drásticos que pudieron haber significado su final. Sus calles son agradables de caminar, haciendo que una visita a estas localidades se convierta en un plan perfecto de fin de semana.

Chapinero

Durante la colonia, Chapinero fue el camino entre Santafé y municipios y provincias del norte. Con el tiempo alfareros y artesanos se asentaron en el territorio. Sin embargo, continuaba siendo un camino poco construído, donde años más tarde familias adineradas construyeron villas y casonas.

Esta localidad fue aventajada al ser el destino de la primera línea del tranvía. Además fue en Chapinero y Bogotá donde se encendieron las primeras luces eléctricas del país en 1901. Y fue a Chapinero donde entre 1945 y 1950 llegaron familias migrantes del campo como consecuencia de los enfrentamientos entre partidos políticos que allí de libraban.

Hoy Chapinero es conocida como una de las localidades más prósperas y con diversidad de expresión. Donde se puede encontrar desde el sector financiero hasta escenarios perfectos para la diversión nocturna.

Usaquén

Rápidamente pasó de ser un pueblo agricultor y tranquilo, a convertirse hoy en una de las localidades más concurridas y bellas de Bogotá. Los que en la actualidad constituyen los barrios más representativos empezaron siendo una hacienda con prácticas propias como la ganadería: Santa Bárbara y Santa Ana.

Usaquén es además una muestra de los contrastes de la capital. En las montañas se han construido viviendas de forma ilegal y el incremento de apartamentos en el sector es cada vez mayor. Dentro de sus actividades típicas aún está ir a misa y dar un paseo por la plaza, un epicentro de la cultura, además el llamado mercado de las pulgas de Usaquén es hoy una insignia para todos los bogotanos.

Teusaquillo

La fusión de arte y nobleza en calles y carreras es la definición perfecta para una localidad que inicialmente fue cuna de las clases más acomodadas de la capital. Es por eso que su arquitectura urbanística acabó con los esquemas coloniales impuestos por la corona española.

Las casas amplias con antejardines se mantienen y ahora albergan universitarios, centros médicos y oficinas que le dan vida en horarios laborales y académicos. Pero cuando llega el fin de semana sus calles se viste de silencio, dándole todo el protagonismo al park way a los centros culturales y restaurantes que lo rodean.

La Candelaria

¿Cómo hablar de Bogotá sin La Candelaria? Esta localidad es una insignia de ciudad, la encargada de recibir turistas nacionales e internacionales. En sus calles están plasmados más de 200 años de historia y cada una de sus casas habla de cómo los comuneros, españoles e indígenas libraron batallas que definieron el futuro de país.

Las construcciones típicas que la enmarcan son hoy escenario cafés, hostales y restaurantes donde los comensales tienen muchas historias que contar.

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