Cementerios ecológicos: donde las cenizas hacen crecer árboles

30 de mayo del 2013

Un nuevo concepto de bosque y urnas biodegradables reemplaza las lápidas y los ataúdes.

Cementerio Bosque de vida, Medellín, Colombia, Kienyke

La industria funeraria ha cambiado tanto en los últimos años que la forma como las personas se despiden de un ser querido o lo visitan en un cementerio no es la misma.

Una de estas transformaciones son los cementerios ecológicos: lugares con urnas biodegradables que cambiaron la idea de la lápida por la de un árbol para recordar a un difunto. Además, pretenden integrar los restos humanos a la naturaleza “de una manera armónica sin alterar el entorno”.

Esta tendencia comenzó en países como España e Inglaterra y hace dos años llegó a Colombia, el primer país latinoamericano en acogerla. Jardines de Paz fue el pionero en implementar urnas biodegradables, que hace dos años tenían un costo aproximado de $1,3 millones de pesos.

Cementerio Bosque de vida, Medellín, Colombia, Kienyke

Bosque de vida es una de las opciones de este nuevo concepto de cementerio en Colombia. Se encuentra en Medellín, forma parte de Jardines de Montesacro y espera convertirse en un pulmón verde de la ciudad. Piensan expandir la idea a Cali, Manizales y Armenia.

“Es un diseño único e innovador, en el cual prevalece la preservación del medio ambiente a través de la siembra y conservación de árboles, plantas y flores. El bosque en sí mismo es un ser vivo en desarrollo que perpetúa la vida.”, afirma Eleonora Ayala, presidenta de PREVER S.A. (empresa propietaria de Bosque de Vida).

Los cementerios ecológicos son una corriente que proviene de la cultura oriental, donde se crema entre el 95% (China) y 100% (Japón) de las personas al fallecer.

“Optimizamos los espacios urbanos como solución al mejoramiento espacial y urbanístico, frente a la creciente tasa de mortalidad que en Colombia es de 193.077 personas al año entre hombres y mujeres de acuerdo al Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE)”, afirman.

En Bosque de vida, inaugurado el 18 de mayo, los árboles son jóvenes y crecerán con el abono de las cenizas, gracias a las urnas biodegradables.

Estas urnas están hechas con sustratos orgánicos, minerales y compuestos vegetales, entre otros componentes naturales. Existen tres tipos: las que se degradan en la tierra (que además son abono para que nazca un árbol); las de sal marina, para quienes quieran que sus cenizas sean arrojadas al mar (en 15 minutos el contenido se disuelve en el océano), y las fabricadas con arena de mar y aglutinantes vegetales, para depositar las cenizas en un lago o río.

El cementerio tendrá cuatro zonas: ‘Jardín’, ‘Zen’, ‘Renacimiento’ y ‘Ancestral’.

En zonas como la de ‘Renacimiento’ se entierran urnas biodegradables sin límite de cenizas, mientras que en las demás puede haber un número cercano a las 30 mil personas. Todo esto en un espacio de 3.000 metros.

Se espera que los visitantes de Bosque de vida paseen por el bosque y se sientan, no en un cementerio, sino en un parque.

Cementerio Bosque de vida, Urnas, Medellín, Colombia, Kienyke

La industria funeraria ha crecido y hoy ofrece múltiples opciones. Esto quedó demostrado en Funermostra, la feria de productos funerarios de Valencia (España). Según la BBC, en la  feria se expusieron ataúdes biodegradables de la empresa RestGreen, que se desintegran en la tierra a los seis meses. Aunque son de cartón, resisten hasta 200 kilos de peso. Además se pueden personalizar con fotos e imágenes del difunto.

También se exhibieron las lápidas a las que se les puede leer el código QR smartphone para conectarse a una Web o blog con información sobre el fallecido: sus canciones favoritas, fotos, etc.

Por último, se presentó el ataúd refrigerador, que conserva el cuerpo del difunto por días gracias a un sistema de aire acondicionado. Sirve para los cuerpos velados por varios días.

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