D.F for dummies

D.F for dummies

22 de febrero del 2011

Escrito por Lina Obregón Urdaneta.

México es grande. Es el quinceavo país más grande del mundo. Y a veces pareciera que el Distrito Federal, DF para los amigos, es aún más grande. Con casi 20 millones de habitantes es una ciudad donde hay de todo. Uno mira el mapa y siente que es una ciudad sin forma y sin sentido. Y al caminar por sus larguísimas calles a veces el sentimiento se repite. Pero como en todo, la cuestión es de entender la lógica interna de su caos organizado.

Lo primero que hay que entender es que el DF en sí es mucho más pequeño de parece y en realidad tiene menos de 9 millones de habitantes. La razón por la cual se cuentan como 20 es que no hay una división real o práctica entre la Ciudad de México y la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), que es el área formada por la ciudad y 60 municipios aledaños. Así, uno puede caminar por una calle del DF, atravesarla y de repente encontrarse en otro estado. Esta sumatoria de municipios hace que la ZMVM sea el área urbana más poblada del continente. Pero no sólo es gente, también es espacio, la Zona en términos prácticos es 4 veces Bogotá.


Centro histórico del DF

De la Osa Mayor a Barranca del Muerto.

Un fenómeno extraño del DF es que en distintas partes de la ciudad los nombres de las calles se repiten. Así cuando a uno le dicen que vaya a la calle de Hidalgo y uno opta por buscarla en la Guía Roji (un libraco enorme con todos los mapas de la ciudad que por fortuna cuenta con una versión online mucho más sencilla de utilizar) aparecen 1258 resultados. Como habitante de la ciudad, muy pronto aprendí a preguntar por la delegación y la colonia, que son las divisiones internas del DF.

La ciudad tiene 16 delegaciones y más de dos mil colonias, donde las calles a veces se agrupan por nombres temáticos y hace que uno al menos sepa que está en la zona adecuada. Así, puede que usted este perdido y no tenga ni idea si debe cruzar a la izquierda o derecha, pero al menos esta en la bonita intersección de Osa Mayor con Vía Láctea, a unas pocas cuadras de la calle Corona Boreal.

Para transportarse en la ciudad hay muchas opciones. Taxis de colores poco tradicionales (rojos con dorado o blancos) 12 líneas de metro, 3 de metrobus (la versión local de Transmilenio), un tren suburbano si usted desea ir a los confines de la ZMVM, un tren ligero para los que van al sur de la ciudad y muchísimos buses. El metro no será bonito pero es práctico. Hecho en los 60’s, al igual que el resto de los sistemas de transporte, está subsidiado por el gobierno y por eso tan sólo cuesta 3 pesos mexicanos, es decir 0.25 centavos de dólar. Uno de los más grandes del mundo, cuenta con vagones sólo para mujeres en horas pico y tiene la ventaja de que si a usted le parece que los nombres de las estaciones son muy largos o rebuscados, como por ejemplo Tezozomoc o Apatlaco cada parada está identificada con un dibujo que hace que todo sea más sencillo. Así al ver el mapa sabrá que tiene que bajarse en la estación de la mariposita (Juanacatlán) o de la avispa (Chilpancingo). Eso sí no se asuste con la parada Barranca del muerto y su dibujo de chulos que ondea el cielo, la zona no es tan peligroso como su nombre lo indica.

Pero si la idea de un metro con poca ventilación y mucha gente no le parece atractiva, los taxis son una opción mucho más relajada, aunque tendrá que soportar el ya famoso tráfico del DF. Por seguridad la recomendación es tomar los taxis de sitio, los cuales son fáciles de identificar ya que son aquellas aglomeraciones de taxis en distintas esquinas. Por lo general hay una caseta donde el jefe de sitio anotará las placas del vehículo en el que usted se va. Lo malo de esta opción es que la falta de una regulación estricta y rigurosa sumada a qué tanta cara de turista le vean hará que le cobren la tarifa que se les antoje, ya que es usual los taxis de sitio no siguen el taxímetro. La teoría dice que durante el día, el banderazo cuesta 20 pesos (1.6 dólares) a diferencia de los de la calle cuyo inicio se da en 7 pesos (casi 6 centavos de dólar), pero en tres años de vida en México, han sido contadas las ocasiones donde, luego de mucho pelear, un taxista de sitio ha accedido llevarme cobrándome lo justo del taxímetro.


El metro del DF tiene algunos vagones exclusivos para mujeres.


El mejor lugar para comer en el DF puede ser cualquier esquina.

¿Sandalias o botas?

La gran mayoría de los mexicanos le dirán que en este país no hay estaciones. No les crea. No serán tan marcadas como sucede más arriba del continente ni caerá nieve. Pero el clima varía a lo largo del año y con éste, la vegetación y las opciones de ropa. Es cierto que en un día de invierno puede hacer tanto calor como en Bogotá en un día soleado, pero eso no significa que durante la noche usted no llegue a necesitar un abrigo, guantes y bufanda.

A diferencia de lo aprendido en el colegio, en México la época más calurosa del año es la primavera y no el verano, ya que durante éste llueve para enfriar el ambiente. Eso sí, hay que tener en cuenta que son los únicos tres meses donde hay precipitaciones de agua pero valen por todo el año. En cada tarde las tormentas llegan con rayos, truenos y demás. Se siente uno en la mitad del trópico y empieza uno a entender por qué hay personas que le tienen miedo a la lluvia.

Y aunque cada época del año tiene su encanto al momento de visitar al DF, tal vez la más bonita es hacia finales de marzo – principios de abril, es decir durante la primavera, cuando la ciudad se disfraza de morado gracias a las Jacarandas. Por todas partes los árboles se llenan de flores color azul violáceo, las cuales caen al suelo sin perder su color.


Hay miles de opciones de artesanías para comprar, una de ellas son los alebrijes.

Los sospechosos de siempre.

Una vez elegido cuándo se viajará a México, la siguiente parte complicada es decidir dónde quedarse. Como en cualquier ciudad del mundo, los viajeros tienden a concentrarse en las zonas centrales, las más bonitas y aquellas donde se encuentran los atractivos turísticos. En México eso significa que por lo general, los lugares para conocer (y por tanto, para buscar hotel) son el Centro Histórico, Polanco, Condesa, Roma y la Zona Rosa.

El Centro es uno de esos lugares donde con tan sólo pasar de una calle a otra, uno puede elegir entre un gran bar de Jazz (El Zinco en Motolinía 20) donde verá algunos de los mejores músicos del mundo, a una de las más tradicionales cantinas de la ciudad (el Salón Corona en Bolívar 24). El gobierno de la ciudad ha realizado una exitosa campaña para lograr que esta zona sea más segura y con frecuencia en el Zócalo hay actividades culturales como conciertos, exposiciones y ferias. Incluso en diciembre encontrará una enorme pista de hielo gratis por si se anima.


El chihuahua es el perro típico de México.

Si usted prefiere un ambiente mucho más exclusivo, con calles con nombres de filósofos y escritores, donde pueda entrar a las tiendas de Chanel, Carolina Herrera, Armani, además de las de los diseñadores mexicanos del momento, su opción es Polanco. Muchos comparan la avenida Presidente Masaryk con la Quinta Avenida por la variedad y elegancia de las tiendas que hay allí. Algunos de los edificios más altos de la ciudad se encuentran en la zona y varios corresponden a reconocidos hoteles como el W, el Nikko y el JW Marriott. Por supuesto aquí también están muchos de los restaurantes más elegantes de la ciudad como el Au Pied de Cochon (Hotel Presidente Intercontinental, Campos Elíseos 218) el cual está abierto las 24 horas del día y donde se puede tomar una de las mejores sopas de cebolla del planeta.

Para quienes quieran una zona con grandes parques, calles con muchos árboles y más librerías y cafés de los que podrá visitar, existen las colonias Condesa y Roma. Las dos quedan pegadas la una de la otra y comparten el espíritu bohemio, así que no se sabe cuál gana en número de galerías y boutiques. Para muchos, el único problema de la Condesa es aprender a ubicarse ya que mucho tiempo atrás, en su centro existía un hipódromo, razón por la cual muchas calles son círculos. Es una zona ideal para montar en bicicleta o caminar de café en café, observar a la gente, parar en las numerosas librerías y tomarse el tiempo para elegir en cuál de los numerosos restaurantes se cenará. Si pasa por estas colonias no deje de ir al TGallery, (Saltillo 29) una casa de decoración ecléctica que funciona como bar. Tiene un jardín interior ideal para los fumadores y el grupo de salsa de los viernes es uno de los mejores de la ciudad. En términos de hoteles Condesa DF (Veracruz 102) es una de las mejores opciones si le gustan los hoteles tipo boutique. En la terraza además de encontrar un gran restaurante de sushi, tendrá una de las mejores vistas del barrio.


El Museo de Antropología tiene los tesoros del mundo precolombino mexicano.


Es probable que la avenida más importante del DF sea Paseo de la Reforma, una larguísima vía sobre la cual se encuentran embajadas, corporativos de grandes empresas, museos y restaurantes. Para quienes quieran estar cerca de los puntos neurálgicos de esta avenida, la Zona Rosa es una de las mejores opciones. Con una gran cantidad de bares, restaurantes, excelentes galerías de arte y hoteles tiene la ventaja de estar muy bien conectada con el resto de la ciudad, por su cercanía con el Paseo de la Reforma. El Four Seasons (Reforma 500) es una de las mejores opciones para quedarse en esta zona y tiene uno de los mejores brunches de la ciudad. Después de la colonia Santa Fe, la zona rosa es uno de los principales distritos financieros de la ciudad. En los ochenta perdió un poco de importancia, mientras Polanco se popularizaba, y esto le abrió la puerta a otros sectores sociales, razón por la cual hoy en día hay una importante colonia coreana que habita la zona al igual que una numerosa comunidad gay.

Mexicaneando.

Mucha gente cuando viene a México cree que conoce la comida mexicana. Pero resulta que en términos generales. El Tex-Mex, es el tipo de comida que se conoce por fuera, que muy poco tiene que ver con la verdadera comida mexicana. Así que olvídese del sour cream, la lechuga en los tacos y el queso rallado. La comida mexicana es intensa, con intensos sabores, colorida y muy, pero muy variada. La mitad de la preparación de cada plato, a excepción de contadísimas excepciones como el mole, la realiza el comensal a quién en el restaurante se le proveerá con una amplia variedad de aditamentos para la comida como pueden ser limones, distintos tipos de salsa (verde y roja que son las más comunes), chiles, tortillas, salsa inglesa (en México se le utiliza para condimentar incluso la pizza y otros se la echan a la cerveza) y cilantro. En la actualidad existe la tendencia de modernizar la comida tradicional, reinventándola al punto que puede encontrar variaciones moleculares de los tamales (para probarlo vaya a Pujol en Francisco Petraca 254, Colonia Chapultepec Morales). Si prefiere probar las versiones típicas no deje de ir al Café de Tacuba (Tacuba No. 28 Colonia Centro), uno de los restaurantes más antiguos –se fundó en 1912– y tradicionales de la ciudad, del que se dice que tiene hasta un fantasma. Si quiere desayunar no deje de ir a El Cardenal, donde hacen su propio queso, tortillas, chocolate y nieves.


Tacos, enchiladas y otras preparaciones mexicanas ya se convirtieron en patrimonio de la humanidad.

Si de verdad se anima a comer como los mexicanos, entonces no deje de ir a uno de los infinitos puestos de tacos que hay casi en cada esquina de la ciudad. La mejor opción para saber si son buenos es ver cuánta gente hay alrededor y qué tan limpio se ve. La variedad del menú depende del cocinero y sin mucho trabajo podrá encontrar desde tacos tradicionales como son los de al Pastor hasta los de partes de animales para los más valientes como el taco de ojo, de cachete o de oreja. Uno de los puestos más famosos es el de Chupacabras, ubicado debajo del Rio Churubusco y Av. Universidad, es tan famoso que más de 8 mil personas son sus admiradores en Facebook. Este puesto es uno de los lugares favoritos de los habitantes del DF para ir a comer después de que salir de los antros (discotecas), así que si va entrada la noche es probable que se encuentre un numeroso grupo de borrachos que intentan domesticar su estado.

Y cuando de borrachos se trata, aunque el tequila es el trago más famoso de México, si viene no puede perderse de probar el mezcal, el cual se elabora a partir de la destilación de distintas especies de agave. En este sentido, es muy similar al tequila, aunque cada licor tiene un sabor diferente. El sabor del mezcal varía según su producción y de los frutos o hierbas que le agreguen. Téngale respeto porque tienden a tener entre 40 y 45 grados de alcohol (el tequila tiene entre 37 y 45 grados). Por toda la ciudad hay mezcalerías para probar, una de las mejores es La Botica (Campeche 396, Colonia Condesa) donde hay una extensa carta de mezcales y los meseros son expertos en ayudar a elegir cuál es el indicado para cada quién. Ahí además puede probar los chapulines, esos pequeños insectos rojos, que seguro al tercer mezcal ya no le parecen tan miedosos.


El escarabajo ha sido el carro más popular de la historia mexicana.

Además de comer y beber, en México hay otras cosas que no se pueden dejar de hacer. Una de estas es ir a las luchas. No importa si usted creció con de El Santo o no. La lucha libre es una institución en México que vale la pena ver. En la Arena México, todos los martes y viernes podrá descubrir por qué este deporte cada día gana más adeptos, al punto que ya tienen hasta videojuego. Las boletas las puede comprar en la entrada o por Ticket Master. Eso sí, piense bien si quiere comprar las de las primeras filas porque es bastante común que alguno de los luchadores aterrice sobre éstas.

Otra opción para conocer es ir a la Plaza Garibaldi, donde hay más mariachis por metro cuadrado que en la Caracas de Bogotá. La mejor opción allí es el Tenampa, que por más de 80 años este ha sido uno de los lugares predilectos de los defeños para oír mariachis. Los murales son una gran muestra del folclor mexicano y encontrará desde extranjeros en plan turístico hasta viejitos mexicanos que recuerdan sus mejores épocas. No es el barrio más seguro de la ciudad, pero en los últimos años el gobierno ha hecho un esfuerzo por mejorar la situación, razón por la cual hay una enorme fuerza policial dentro y fuera de la plaza.


La Arena México es el santuario de la lucha libre mexicana. El mejor día para disfrutar de este espectáculo popular es el domingo.

Bien rodeada.

Y si al final de su estancia en el DF siente que la ciudad es demasiado grande, con demasiada gente y demasiado tráfico, no se preocupe. La Ciudad de México está rodeada de hermosos pueblos, ciudades y atractivos turísticos a donde podrá irse a ver verde, descansar y conocer otros aspectos de México. Las opciones para salir son variadas: desde Teotihuacán a 1 hora de distancia y donde encontrará la Pirámide del Sol, la tercera más grande del mundo; hasta Taxco donde en 3 horas de recorrido usted llega al paraíso de la plata con cientos de tiendas para comprar joyas de este material extraído de las minas aledañas mientras sube y baja las empinadas calles de este pueblo, al pasar por Cuernavaca a hora y media de distancia donde hace más calor que en el DF pero cada casa parece tener una hermosa piscina, o Puebla a dos horas, una ciudad colonial con más de 70 iglesias y uno de los moles más famosos del país.


Ruinas en el Museo de Antropología en Bosques de Chapultepec.