El misterio del huevo tibio

El misterio del huevo tibio

15 de marzo del 2012

Siempre he creído que hacer un huevo tibio es de las cosas más difíciles a las que puede arriesgarse una persona en la cocina. Influyen factores como el tiempo, la temperatura del huevo y del agua, la calidad del huevo, la altura y lo más importante, el gusto de cada quien. Personalmente los prefiero melcochudos, con la clara cocinada y la yema a medio cocer, otros en cambio los prefieren con la yema totalmente líquida.

No hay nada más desastroso que golpear con la cucharita el huevo, para romper su cáscara y encontrarse con que está duro, o muy crudo y baboso.

Decidida a descifrar este misterio, hice varios ensayos, y estos son los resultados:

Primera prueba: Pregunté a la empleada que cocina en mi casa y su instrucción fue: Poner el huevo desde el principio a cocinar con el agua fría, cuando rompa hervor contar 3 minutos y ya está. Resultado: Huevo duro.

Desesperada puse en Facebook mi frustración y acto seguido comencé a recibir diferentes recomendaciones. Hice solo dos que consideré las más cercanas al que para mi es el mejor huevo tibio.

Segunda Prueba:

Paso 1. Poner agua fría a calentar. Cuando rompa hervor agregar el huevo, al que previamente se le hace un huequito con un alfiler para evitar que se rompa. (cuando el huevo entra en ebullición, la clara y la yema se expanden, y la cámara de aire en el interior busca por donde liberar este aire. Sucede generalmente a través de los poros de la cáscara, pero si el huevo no es muy fresco, tiene un mayor espacio en esta cámara y no alcanza a liberarse por completo. Así que puede quebrarse durante la cocción. Lamentablemente al momento de comprar los huevos no tenemos la absoluta certeza de su frescura y no se pierde nada haciendo este pequeño agujero).

Paso 2. Cocinar por 7 minutos, 15 segundos.

Paso 3. Retirar inmediatamente, y ahora sí preparar para comer.

Paso 4. Poner sal, servir y comer con pan. Resultado: el huevo queda melcochudo y delicioso.

Tercera Prueba:

Si prefiere la yema un poco más líquida, siga los pasos anteriores retirando del agua unos segundos antes, de acuerdo con esta instrucción de tiempo. Resultado: Perfecto.

Por supuesto, me imagino que cada uno tendrá su fórmula mágica, pero esta es la que yo probé y recomiendo.

Nota Importante: Esta prueba la hice con huevos a temperatura ambiente.

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