Elogio a la gula

Elogio a la gula

28 de agosto del 2011

Queridos lectores, quiero empezar este artículo confesándome con ustedes porque he pecado. Realicé un minucioso análisis de los siete pecados capitales y como resultado concluyo que he cometido algunos y lo sigo haciendo continuamente, gracias a mi pasión por la comida.

Veamos:

De entrada

No sé si a ustedes les sucede, pero yo generalmente siento envidia del plato que le sirven a mis vecinos en los restaurantes y me doy cuenta tarde de que eso era lo que quería comer. Un cremoso helado es como para chuparse los dedos y más si estoy con la compañía perfecta, nada que hacer, me induce  de manera incontrolable a la lujuria. Cuando estoy cocinando y recibo la llamada de una amiga, me distraigo porque el chisme es muy bueno, entonces me muero de la ira al sentir el olor y la inequívoca señal de que se ahumó el arroz. ¿Qué opinan del sueño que produce un largo almuerzo con vino incluido? Es difícil volver con las pilas puestas al trabajo porque la pereza invade y el único remedio posible es una siesta.

Plato fuerte

Quiero concentrarme en uno de mis mayores pecados: la gula, que es básicamente comer y beber en exceso o más de lo que el cuerpo necesita y esto me pasa con alguna frecuencia. La tentación de otro trozo de pan recién horneado o un poquito más de postre es incontrolable.

Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Definitivamente en ese grupo no estoy. ¿No se han sentido tentados a comerse un pedazo más de torta o una cucharada extra de su plato favorito? Permitirse un bocado de más es un verdadero placer. Con la comida nos podemos dar algunas licencias, como cuando nos encanta una película y la vemos varias veces, es muy rico repetir, pero siempre disfrutando como la primera vez. En varias ocasiones me he dejado llevar por la tentación, podría decirse que soy golosa e insaciable, especialmente a la hora de comer chocolate.

Por supuesto, cuando hablo de estos “pecaditos” extras, no me refiero a comer hasta la indigestión, donde se hace sin el disfrute por los alimentos y solo se busca llenarse hasta atragantarse. Es muy importante que se haga con la fascinación de sentir una vez más, ese sabor que nos seduce, como un beso apasionado con la persona que nos “mueve la aguja”.

Uno de los mayores actos de gula es cuando mis invitados quieren repetir un poco más de los platos que les ofrecí, como anfitriona me siento muy feliz, halagada y agradecida. Acabo de caer en cuenta de que entonces me ataca con todas sus fuerzas la vanidad. Increíble la gastronomía está llena de pecados.

Mi lista de golosos pecados

Les cuento cuales son los antojos que me hacen pecar de gula y como verán todos engordan o hacen daño, nunca me dan ganas de repetir fruta o un plato con lechugas.

–     Un cucharón adicional de Ajiaco con pollo, luego de que terminé mi primera porción.

–     No importa si acabo de almorzar o cenar para mí el cine no es cine, sin comer perro caliente con Coca-Cola.

–     La última tajada de pizza que queda en la caja, fría o caliente.

–     El pan francés recién horneado.

–     Las almojábanas de PanPaYa, una nunca es suficiente.

–     Una segunda cucharada de arequipe.

–     La pega del arroz blanco.

–     Sin falta, repetición de helado de chocolate.

¿Cuáles son los suyos?

Postre

Hoy les traigo de mi biblioteca la definición de un goloso según el primer periodista gastronómico (1830), Grimod de La Reynière en su libro “Manual de Anfitriones y Guía de Golosos”: “El Goloso no es solamente aquel ser a quien la naturaleza ha dotado de un excelente estómago y de un buen apetito, las personas de constitución robusta también son así, sino aquel que, además, tiene un gusto refinado, cuyo origen reside en un paladar exquisitamente delicado, logrado tras larga experiencia. En él, todos los sentidos deben acoplarse al gusto, pues tiene que saborear los bocados antes incluso de llevárselos a la boca. Es decir que su mirada debe ser penetrante, su oído alerta, su tacto fino y su lengua hábil. Así, el Goloso que el Diccionario de la Academia nos pinta como un ser grosero es por el contrario un ser dotado de una extraordinaria delicadeza y de vigorosa salud.”

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