La colombiana que diseñó el menú de los Obama

La colombiana que diseñó el menú de los Obama

19 de junio del 2013

Mariana Velásquez, colombiana, es una de las mejores estilistas de comida del mundo: hizo el libro de recetas de la Casa Blanca para Michelle Obama y, además, ha realizado la producción fotográfica para empresas como Hershey’s, Trident y Häagen−Dazs.

Se define así misma con una sola palabra: pasión. Pasión por la imagen, la comida y la buena mesa. Es experta en libros de cocina y en el 2011 realizó la producción del libro American Grown: The Story of the White House Kitchen Garden and Gardens Across America (Los cultivos de América. La Historia de los jardines de la casa Blanca y de los jardines de toda América) para la Primera Dama norteamericana.

Esta food stylist (estilista de comida) e investigadora gastronómica vive en Nueva York hace más de 10 años. Su amor por este arte nació en la cocina de sus dos abuelas: una libanesa y la otra paisa, ambas cocineras consagradas. Con ellas entendió que lo que quería transmitir a través de sus libros era el buen gusto, las tradiciones en la mesa y el amor por la cocina.

Mariana Velásquez, Kienyke

Mariana estudió para ser chef en el New England Culinary Institute (Montpellier, Francia) contra las recomendaciones de su papá. Él no la veía en el “voleo” de una cocina y ella lo hizo para probar que sí podía. Trabajó en los restaurantes Harry Sasson (Bogotá) y Sierra Mar en el Post Ranch Inn (California).

A pesar de trabajar en buenos restaurantes se fue quemando, sentía que no le gustaba y dejó la bata de chef. Se dedicó a hacer libros de cocina: aprendió de diseño y fotografía; armó su portafolio y hoy en día es una de las food stylist más recomendadas. Ya ha hecho algunos de los libros de cocina más importantes del mundo y también la imagen para campañas de empresas como Haagen−Dazs, Avon, Hershey’s y Trident.

Mariana Velásquez, Kienyke

Mariana tiene el pelo negro y corto. Sus labios están maquillados con lápiz labial rojo, un tono que combina perfectamente con su blusa de rayas negras. Atrás suyo se levanta una casa, algo minimalista y de colores pastel. El eslogan de Mariana, y su marca indeleble en cada libro, es Eat with your eyes (come con tus ojos). “Soy estricta, de eso pueden dar fe mis asistentes. Ordenada en unas cosas, desordenada en otras, por ejemplo hace años que no tengo cédula”.

Esta food stylist dice que lo más enriquecedor de su trabajo es encontrar que a la gente alrededor del mundo le gusta comer bien y, sobre todo, bien acompañada.

Las canastas de Michelle Obama

Hacer el libro de cocina de Michelle Obama fue toda una sorpresa para Mariana, quien en septiembre del 2011 se encontraba en una feria de alimentos en París. El fotógrafo Quentin Bacon −uno de los más reconocidos en fotografía gastronómica del mundo− la llamó para pedirle que hiciera el styling de la portada del libro de la primera dama norteamericana.

Mariana llegó a Nueva York a buscar distintas opciones de canastas para que aparecieran en la portada. Además, la huerta de la casa presidencial estaba en mal estado por un huracán y tenía que llevar algunos ingredientes. Salió en un tren hacia Washington D.C. con un costal llenó de canastas, berenjenas, albahaca y tomates. Con todo ese equipaje pasó por el escáner de ese honorable recinto.

Mariana Velásquez, Kienyke

Mientras esperaba nerviosa a la Primera Dama en la huerta, conoció al chef personal de la familia Obama; la persona que decide qué se cultiva en la Casa Blanca.

− Me dijeron que ya venía la primera Dama y yo pensé: uno cómo la saluda y si le gustará lo que armé. Apenas la vi sentí: eso es lo que es hacer política. Me miró a los ojos, me tranquilizó y me preguntó de dónde era.

El ambiente continuó relajado durante toda la sección. La primera dama era muy amable y continuaba diciéndole que le encantaban los detalles del styling, como las flores amarillas que Mariana le puso en la canasta.

A las dos semanas a Mariana la llamaron para hacer todo el libro. Estudió 12 recetas de los chefs de la Casa Blanca y le pidió a distintos granjeros norteamericanos ingredientes especiales −como hiervas aromáticas y albahacas tailandesas− para aumentar el interés visual. Como resultado, el libro le encantó a la familia Obama.

El secreto para hacer un buen libro de cocina

“Lo primero que hago es encontrarle el alma al libro”, cuenta Mariana, quien se pone en el lugar de las personas para visualizar cómo servirían un plato y si la imagen los motiva a cocinarlo.

Durante el proceso de producción piensa en la textura, las superficies e investiga las recetas. Después se va de compras a las plazas de mercado (en especial le gustan las latinoamericanas). Analiza formas, hojas y escoge los alimentos imperfectos (diferentes a los del supermercado) para darle un toque único a cada fotografía.

Mariana Velásquez, Kienyke
“Diseño, cocina e inspiración son la fórmula de mis libros”, afirma.

A su lado han trabajado algunos de los mejores fotógrafos del mundo. Entre sus preferidos están Quentin Bacon y Marco Nilsson, a quien admira por irreverente: “Le gusta fotografiar comidas ricas pero que a primera vista se ven horribles”.

Hay ingredientes que a Mariana no le pueden faltar nunca a la hora de realizar su trabajo: la sal marina  -“agarra la luz y la refleja de una forma única”- espárragos, rábanos, hojas y tallos. Son su toque personal.

Para entender más el secreto del gusto por la comida que transmite Mariana le pregunto cuál es su comida predilecta. No me responde inmediatamente, tal vez porque no lo había analizado, pero a los pocos días me escribe un correo electrónico: “Es una suma de buena compañía, más unas ostras frías espumantes o un steak tartar, vino tinto y cigarrillos”. La comida que más odia es el hígado encebollado.

‘Cartagena de Indias en la olla’: Una experiencia ‘Macondiana’

“La sombra de un árbol de mango en flor comenzó la producción de Cartagena de Indias en la olla. Llegué a la casa Román una tarde de febrero, cargada de yuca, ñame, plátano, pimienta de olor, ají criollo y cocos. Muchos cocos. Nos recibió Juberly. Morena, de ojos dulces y con manos expertas al abrir cocos y pelar yuca. Ella es la cocinera de la casa Román. Al principio dudaba de mis capacidades. Seguramente pensaba “esta cachaquita que va sabé ná” cuando me veía cargando mis rollos de cuchillos, espátulas, pinzas y pinceles que poco la convencían. La luz, tácita en todo el libro, me hace pensar que si los Buendía vivieran hoy, de seguro habitarían ahí”, así narra Mariana, en un artículo de la revista Diners, su experiencia haciendo el libro de la chef cartagenera Teresita Román.

Mariana Velásquez, Kienyke

Mariana relata con mucha emoción esos 10 días de producción en la casa de Los Román (creadores de la gaseosa Kola Román) en el barrio Manga, de Cartagena. Allí se sintió como una niña chiquita que se maravillaba con cada descubrimiento en los armarios de esa casa llena de recuerdos. Encontraba copas talladas del siglo XVIII, vajilla de Limoges, vasos antiguos de Kola Román, copitas Baccarat y piezas de La Chamba. De las 3.000 recetas del libro de Teresita, Mariana cocinó 200 en una tarea maratónica. Los nietos de Teresita iban llegando felices, porque hace muchos años no se preparaban tantas recetas en la casa de su abuela.

Teresita salía a las 3 de la tarde, “arreglada como un postre, vestida en lino de colores” y la mandaba a llamar.

−¿Qué hiciste hoy? ¿Algún postre?− Le preguntaba.

Mariana le preparó varias tortas, en especial la de chocolate con avellanas, que tuvieron que esconder porque Teresita siempre quería más.

“A mí también me gustaría llegar a esa edad para comer solo postres”. Dice que además de envejecer en esa forma tiene un sueño: hacer un libro sobre las plazas de mercado latinoamericanas para contar las leyendas y magia de esos lugares.

Para terminar visualiza una escena: se imagina sentada en la finca de su infancia. Abre con un cuchillo y una piedra una lata de leche condensada. Y se la come entera.

@JuanaRestrepo87

www.marianavelasquez.com

@buenlimon

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