La penúltima cena de Jesucristo

La penúltima cena de Jesucristo

20 de abril del 2011

Según cuenta San Lucas en su evangelio, en una ocasión Jesús les dijo a los discípulos que cuando llegaran a un pueblo comieran todo cuanto les sirvieran en la mesa. Este corto testimonio da luces acerca de la dieta de Jesús quien, al parecer, no tenía muchas restricciones en cuanto a la comida. Jesucristo no sólo comía pan y tomaba vino. Su dieta era muy balanceada, tanto que en Estados Unidos crearon la dieta de Jesús.

En el mar de Galilea se han pescado por miles de años los mismos peces: sardinas, carpas y peces peine o de San Pedro. Lo más seguro es que las tres especies formaran parte de la dieta de Jesucristo. El pescado era una fuente de proteína económica, pero su consumo tenía varias restricciones. El judaísmo sólo permitía consumir peces con escamas y aletas; los crustáceos y moluscos no eran aceptados por esa religión.

Al resucitar, Jesús comió pescado con miel.

Las sardinas son mencionadas en la Biblia como “peces pequeños”. Estos peces aparecen en uno de los pasajes bíblicos más conocidos: la multiplicación de los panes y los peces. Jesús, dicen los evangelistas, alimentó a cinco mil personas al multiplicar cinco panes y unos pocos pescados. Cuando Jesús resucita y se reencuentra con sus discípulos, luego de hacerles ver que había vuelto de la muerte, les dice: “¿Tienen aquí algo que comer?”. Los apóstoles, entonces, le ofrecen un trozo de pescado asado y una porción de miel. Luego, dice la Biblia, lo tomó y comió delante de ellos.

La miel era una fuente natural de calorías muy consumida en esa época. Según científicos que han estudiado la dieta de las diferentes clases sociales en tiempo de Jesús, él habría comido lentejas y frijoles en grandes cantidades. También frutas y aceitunas, que iban del árbol a la boca.

Almendras, berenjenas, aceite de oliva, también habrían formado parte de su dieta. El pan, que no podía faltar, era muy similar al que hoy se conoce como Pita. Por entonces, acompañaban los alimentos  con agua la mayoría de veces, o con vino tinto.

Se sabe que la época de Cristo se comían muchas lentejas y fríjoles.

Hace unos años, el médico estadounidense Don Colbert escribió el libro ¿Qué comería Jesús?, un texto que explora la dieta de Jesucristo. Colbert dice, entre muchas cosas, que comer en tiempo de Jesús era toda una ceremonia. Mientras los apóstoles compartían los alimentos, bromeaban, conversaban, debatían. Una cena podía durar varias horas. Todo lo contrario a nuestros días, cuando comemos con afán, sin disfrutar.

Colbert asegura que quien siga los hábitos alimenticios de Jesús, tendrá una mejor salud. La obesidad, que desde hace años es una epidemia en Estados Unidos, se debe en gran medida a los malos hábitos. Comer como Jesús es comer de manera más natural. Según Colbert, “si se quiere seguir a Jesucristo en cada aspecto de su vida, no se pueden ignorar sus hábitos alimenticios”.