Los secretos del mejor barman de Colombia

28 de junio del 2012

El samario Kenny Flavio Fernández cuenta cómo conquistar y conocer a cada persona de acuerdo al trago y cóctel que toma.

Kenny Flavio Fernández
Fotos: Jose Giraldo.

 Kenny Flavio Fernández es un samario de 29 años que sabe cómo conquistar a cualquier mujer. Con verlas sabe lo que necesitan. Sabe cómo hablarles y conoce sus respuestas. No tiene un manual secreto, todo lo ha aprendido en su trabajo. Es el dueño del lugar sin importar qué tantos hombres hay a su alrededor. Su trono es una barra y su magia le permite crear pociones que hechizan la corte durante toda la noche.

Fernández ganó el título del mejor bartender de Colombia y representó al país en la competencia mundial Havana Club Grand Prix 2012 que se realizó en Cuba. Su experiencia se la debe a quien él llama su maestro: Mauricio Mejía, bartender y mixólogo graduado en Londres. Juntos trabajaron con dedicación para crear los cocteles que ofrece el bar Martina Franca en Usaquén. “Él me enseñó todo lo que se, pero el carisma nadie me lo ha dado. Es propio”, dice Fernández sonriente, mientras da media vuelta y hace un par de malabares con un vaso, una botella y cáscaras de naranja.

Fernández llegó a Bogotá hace 2 años. Necesitaba resolver la herencia que le habían dejado sus padres y, entre tantas vueltas, terminó quedándose y consolidó su carrera como bartender. Su experiencia mezclando ingredientes para crear bebidas la obtuvo desde que tenía 15 años. Fernández pasaba las noches en la zona movida del centro histórico de Santa Marta, donde unos belgas habían abierto un bar que se volvió muy popular. “Yo era muy peladito, entonces no podía entrar, pero un día me volé y me compré mi primera cerveza, me senté en la barra y hablé con la chica que la administraba”. Ambos conversaron por un rato y ella le preguntó si quería ayudarla con los jugos. Él aceptó y en esa semana se dispararon las ventas. La chica reconoció el talento de Fernández y a cambio le enseñó mixología.

Kenny Flavio Fernández
Fernández ganó el título del mejor bartender de Colombia y representó al país en el mundial Havana Club Grand Prix 2012 en Cuba.

Un bartdender no es sólo quien construye una bebida, es necesario que cada trago se convierta en parte integral del restaurante. El bartender debe conocer su espacio de trabajo y mantenerlo limpio y organizado, observar la vitrina y no permitir espacios vacíos innecesarios entre las botellas. Mauricio Mejía entrenó a Fernández para que se convirtiera en el mejor de Colombia. Decidido a quedarse en Bogotá, Fernández se reunió con Mejía para una entrevista de trabajo. “Mauricio me pidió que le sirviera un trago y cuando me vio coger las botellas se dio cuenta que tenía mucho por enseñarme”.

Fernández tiene una relación sólida, está casado con la barra. Usa una argolla en su dedo anular que representa esa unión: una latica que compró en una tienda panameña de “one dollar” y con la que consolidó su compromiso y amor eterno. Las mujeres son otro asunto. Para ser barman hay que desaparecerse toda la noche y trasnochar, hay que tomar trago -Fernández no entrega un coctel sin probarlo- y hay que ser coqueto. No cualquier mujer aguanta ese ritmo y por eso sus relaciones no terminan bien. La única mujer que ha cedido es su mamá, quien se acostumbró a que su hijo siempre hacía lo que le daba la gana. “Ella siempre pensó que dedicarme a ser barman iba a ser la perdición, y que me la pasaría en fiesta, trago, drogas y mujeres. Al final sólo se quivocó en un par de esas cosas”.

Kenny Flavio Fernández
Es necesario que el bartender logre que las bebidas y tragos se conviertan en parte integral del restaurante.

La sensación de hacer feliz a la gente es lo que Fernández más ama de su trabajo. “Hay que conocer la botella, es como un ser vivo, preguntarle y averiguar de dónde viene, cuántos años tiene, por qué es de ese color. Todo”, cuenta Fernández. No le molesta que se le derrame el trago sobre la madera, para él ese es el perfume del que debe impregnarse un barman y una barra. El olor a licor le da carácter a sus manos y a su espacio. Su bebida favorita es el ron: un trago fresco, joven, dulce y mágico, y los ingredientes que no le pueden faltar son la hierbabuena y la albahaca.

El lychee martini es el trago que todo hombre debe ofrecerle a una mujer. Según Fernández, no sólo porque al segundo ya queda muy poca voluntad, sino por el erotismo simbólico del lychee. “La texura del lychee es muy similar al glande de un pene, así que si tu chica se come esta fruta y la miras a los ojos, se va a poner de todos los colores posibles”. Para un hombre, un Dry martini, como el de James bond; agitado, no revuelto. El favorito del barman es el cognac porque es muy fino y siempre es bueno sentarse en una barra para tomarse algo en grande. Está bien tomarse un mojito o un margarita, pero el que pide cognac es un rey, y ojalá acompañado de un habano Cohiba.

Kenny Flavio Fernández
Fernández dice que para ser bartender es necesario trabajar con pasión, practicar  y tener una mente creativa que le guste experimentar. 

El dicho dice: “dime con quién andas y te diré quién eres”, y para quienes quieran saber cómo descifrar a las personas por lo que toman esta es la lista de Fernández: La ginebra muestra una mujer de carácter fuerte, alegre y sofisticada. Un whiskey como el McCallans delata la exclusividad y un alto estilo de vida, un hombre que ama el tequila es un rumbero que siempre busca el picante en todas sus experiencias. El Jack Daniel’s es pura rebeldía y quien lo toma lleva por dentro un roquero. La mujer que pide un Dry martini va a seguir despierta cuando usted ya le haya dado fin a la noche, es ella la que lo acostará a dormir.

Fernández aconseja saber beber para durar toda la noche. No hay que tomar por tomar, el licor es un placer y hay que degustarlo y prolongarlo. Para sacarle el máximo provecho a la noche y al trago, hay que casarse con el agua. Por cada trago o coctel hay que tomar un vaso de agua para que el hígado pueda filtrar con rapidez los niveles de alcohol y de grasa que se van eliminando a medida que se toma y al mismo tiempo no sentirse alcoholizado.

No es difícil ser barman, dice Fernández, sólo hay que querer serlo de verdad y aventurarse. Es necesario trabajar con pasión y practicar de manera incansable. Estar dispuesto a sacrificar mucho de la vida común y tener una mente creativa que le guste experimentar. Hoy es el número uno de Colombia y hasta el otro año sabrá si será destronado del título, pero para él ya todo está ganado; tiene a su compañera eterna y la pasión que siente por una profesión que jamás cambiará por nada en el mundo.

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