Emmanuel Riberinha, un pastelero que recorre el mundo

Emmanuel Riberinha, un pastelero que recorre el mundo

11 de octubre del 2017

El pastelero Emmanuel Riberinha de la especial panadería, Eric Kayser, cuenta a KienyKe.com su experiencia alrededor del mundo.

En dialogo con KIENYKE.COM, Emmanuel Riberinha contó su experiencia como pastelero y por qué esta profesión lo llena de tanta pasión.

El pastelero parisino recuenta a groso modo su curriculm vitae. Empezó a estudiar el mundo gastronómico a los 16 años en el Centro Europeo De Profesiones Culinaria donde duró cinco años y consiguió todos los diplomas en el área.

Sus prácticas las hizo en un hotel que hoy en día no existe. Una vez se graduó consiguió trabajo en un reconocido restaurante de París, el Guy Savoy. Posee tres estrellas michelín.

Pero Riberinha quería desenvolverse en mayor cantidad y para un lugar lujoso como este, en el que trabaja para un máximo de cincuenta personas, “quería algo diferente, con la misma calidad pero en mayor volumen”, comenta la estrella francesa. Así que cambió de rumbo a un restaurante un poco más popular, la brasserie, La Coupole, donde se desempeñó como chef.

Luego de un año tuvo la oportunidad de trabajar en la isla francesa del caribe, Martinica. “Fue una experiencia bonita, pero al ser una isla pequeña, el estar allí era aburrido. Imagínate estar trabajando en San Andrés, no hay mucho por hacer”.

Emmanuel estaba preparado para una experiencia internacional y fue cuando una franquicia francesa le dio la oportunidad de mudarse a Marruecos por un tiempo.

Tiempo después se muda a Rusia. Allí trabajó  seis meses en San Petersburgo y posteriormente como pastelero y panadero del Kremlin para los ministros y el presidente de Rusia. Sí, el mismísimo Vladimir Putin.

Después de esta experiencia, estuvo unas semanas en Hong Kong, pero aseguró que no era el lugar adecuado para él.

Posteriormente entra en contacto con Eric Kayser, quien necesitaba un buen pastelero con experiencia para abrir unas tiendas en Arabia Saudita, por esto, nuestro protagonista decide mudarse a oriente próximo, donde trabajó, exclusivamente, para un príncipe de esta región.

Después de seis meses, en este país musulmán, ya se había elevado la planta de producción. Así que, alentado por Kayser, decide mudarse a Colombia donde lleva un año y medio.

Riberinha expresa sus experiencias en estas principales locaciones, donde se ha ido formando de forma magistral.

La vuelta al mundo en busca de nuevos sabores 

París, es la ciudad que lo vio nacer y crecer “los mejores chefs del mundo son o han pasado por París, aquí siempre se muestran las últimas recetas y formas de cocinar, todo pasa por aquí”, menciona el pastelero.

Siguiendo con Marruecos, asegura que “en todo lado que estoy y aprendo”. Allí a sus clientes les gusta mucho los dátiles, así que él se las ingenió para presentar una mezcla de pastelería francesa con la cocina marroquí, presentando de esta manera, las galletas con dátiles.

Al mudarse a Rusia, exactamente a Moscú, confiesa cómo fue su experiencia trabajando para Putin, “no es cansón, hay clientes más cansones acá en Colombia (risas)”, menciona de manera cómica ,

¿Qué era lo que más pedía Vladimir?

“Generalmente, lo principal era el desayuno con croissants, pan bien crocante, muy francés, le gusta que la corteza sea crocante. Algunas cosas en la tarde, fresas con chocolate, muy sencillas.”

Esta sin duda fue una buena experiencia para el protagonista: “me gustó mucho haber trabajado para el Kremlin, de Putin porque es muy diferente lo que se dice de él en los medios a lo que se vive trabajando para él, es un hombre normal”.

En cuanto a la pastelería, lo que vio Emanuel Riberinha fueron las cremas de vodka y lo que le pareció curioso fueron las ensaladas con mucha mayonesa.

Finalmente su historia en Colombia

Eric Kayser le sugirió que “hay algunas cosas que arreglar, hay mucho trabajo, podrías irte”, Riberinha no lo dudó porque estaba en Arabia Saudita y no le gustaba lo estricto del país.

“No Había mucha vida después del trabajo. Ustedes tienen mucha suerte, mucha fruta buena, es súper chévere hacer una tarta de frutas aquí”.

¿Cuál es su fruta preferida? 

Su fruta favorita en el país es la granadilla, “estamos trabajando en una receta con esta fruta, que saldrá para el próximo mes”.

Otra cosa que ha probado de la gastronomía colombiana es el ajiaco. También disfruta de los ceviches y del merengón, que le gusta elaborar al mejor estilo francés.

Hablando de la pastelería en Colombia, opina que “hay cosas que parecen hechas con rapidez, se cocinan rápidamente, se deben lograr de la mejor manera, con calma”.

Asimismo, recuerda haber tenido un muy buen cliente que lo invitó a Pereira a preparar un postre para diez personas, un croque a boche, que es una torre de repollas con caramelo.

Pasarla por Eric Kayser, donde trabaja este pastelero, se convierte en una historia hedonista, apelando a los sentidos y otorgándoles placer.

Degustar del ‘quindío’, un postre, principalmente hecho en Colombia, que se trata de un mousse de chocolate y vainilla, con crema de avellanas y sobre él, un bombón de caramelo, que al reventarlo, se esparce lentamente por la torta, es uno de los ejemplos más elaborados de esta cocina.

Otras especialidades son los croissants de almendras que se venden como pan caliente, pero sin duda, los eclairs de pistacho, son una opción que ningún humano debería perderse.