Pasteles para inhalar

6 de mayo del 2012

Ya existe la solución para dejar de picar entre comidas. Inhaladores que imitan el sabor y el olor de una torta o un postre son el nuevo remedio para quienes no se pueden resistir al dulce. La marca estadunidense Vaportrim acaba de lanzar su último invento que funciona similar a los cigarrillos electrónicos. El objetivo […]

Pasteles para inhalar

Ya existe la solución para dejar de picar entre comidas. Inhaladores que imitan el sabor y el olor de una torta o un postre son el nuevo remedio para quienes no se pueden resistir al dulce. La marca estadunidense Vaportrim acaba de lanzar su último invento que funciona similar a los cigarrillos electrónicos. El objetivo de estos artefactos es engañar al cerebro con la ilusión de haber disfrutado de una comida. En teoría, la sensación hace sentir saciedad antes de que el estomago lo esté, por lo que la persona acaba comiendo menos.

 Vaportrim es la empresa creadora de los inhaladores.  

A diferencia de otros productos dietéticos o adelgazantes, Vaportrim no contiene drogas, estimulantes o diuréticos. Cada inhalador cuesta 10 dólares y equivale a cinco dosis de diez aspiraciones cada una. Hay varios sabores como frapé de caramelo, muffin de arándanos, pastel de manzana, fresas con chocolate, rollitos de canela, pancakes, entre otros.

Los inhaladores imitan el olor y el sabor de cupackes, tortas y postres.

Según sus creadores, el efecto es parecido a lo que ocurre cuando alguien se pasa mucho tiempo dentro de la cocina. Al estar oliendo comida todo el día, el cuerpo termina por ingerir porciones más pequeñas.

Un estudio realizado por el doctor Alan Hirsch de Smell & Taste, fundación dedicada a estudiar los efectos del olor y el sabor en las emociones humanas, descubrió que este tipo de inhaladores pueden apoyar a tratamientos para personas con sobrepeso. Los resultados arrojados por el grupo participante comprobaron que después de seis meses la gente había bajado aproximadamente 13 kilos, lo que equivale a 2 kilos por mes, gracias a procesos con el olfato y el gusto.

La idea es engañar al cerebro, pues según Hirsch la satisfacción no viene por el estómago lleno sino por el olor que recibe el cerebro tal como si se tratara de una verdadera comida.

Cada inhalador cuesta 10 dólares, menos de 20 mil pesos colombianos. 

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