Praga, exponente de historia y arte

Praga, exponente de historia y arte

14 de noviembre del 2017

En plena Europa Central, se erige una de las ciudades más bellas y visitadas del antiguo continente, Praga.

A las orillas del caudaloso y místico río Moldava, se sitúa el centro de poblaciones que vieron la luz algún día, como Bohemia o Checoslovaquia, ahora llamado República Checa, Praga. Corazón de Europa, es una de las ciudades del continente antiguo más visitadas, solamente después de Londres, París, Madrid, Berlín o Roma. En Latinoamérica su nombre cada vez más asciende en las listas de ciudades más interesantes por visitar.

Praga es un ejemplo perfecto de influencias artísticas y de pensamiento desde diferentes puntos del continente europeo. Esto es evidente en la arquitectura presente en la ciudad, principalmente los estilos más reproducidos en la capital checa son, el gótico, el renacentista y el barroco. Aunque tiempo después, gracias a su reputación culta, diferentes artistas modernos y contemporáneos vieron en Praga la oportunidad de dejar su huella a través de su visión.

Pero basta de historia general, hagamos un recorrido por los puntos más icónicos y bellos de la ciudad. Para comenzar, el castillo que ciertas leyendas aseguran le dio el nombre a este territorio, el Castillo de Praga, a orillas del río Moldava y al lado del barrio barroco de Malá Strana, es evidencia de la extensa herencia histórica que el país posee, para 1992, la Unesco nombró el casco histórico o ciudad vieja de la capital como Patrimonio de la Humanidad.

Adentrándose en la Ciudad Vieja, aparece la sensación de sentimientos encontrados, porque los detalles de lo antiguo se encuentran con el toque de modernidad que sus ciudadanos han aportado. Cerca al castillo, se pueden topar con la Catedral de San Vito, un excelente representante de la arquitectura gótica en la capital checa, en esta se encuentran enterrados un gran número de sacerdotes y obispos, como reyes de la pasada Bohemia. En seguida, encuentran el Callejón del Oro y la Alquimia, donde se reunían los alquimistas en busca de la fórmula creadora de oro, en este mismo callejón vivió varios años el escritor Franz Kafka.

Continuando con el barrio barroco, Malá Strana, ubicando el Puente Carlos, el más viejo de toda la ciudad y que en tiempos antiguos era el único que conectaba ambas parcelas. Su nombre se debe al rey Carlos IV, que mandó la construcción hacia el 1357, posee treinta estatuas del estilo artístico barroco. Aquí también puede visitar el Monasterio de Strahov y la Iglesia de San Nicolás.

En Staré Mesto, también denominado usualmente Ciudad Vieja, es el eje medieval que concuerda la Iglesia de Týn, otro modelo de estilo gótico y el Ayuntamiento o Ayuntamiento Viejo, que ostenta el Reloj Astronómico (Orloj), el más viejo en su haber en todo el continente, cada hora aparecen unas figuras que representan los doce apóstoles, entre otros personajes, resaltando un esqueleto que con su movimiento recuerda la universalidad de la muerte. De la misma manera, otro punto para conocer es la Sinagoga Vieja-Nueva, de estilo gótico en el único barrio judío, Josefov, donde está la escultura de Franz Kafka.

Nové Mesto significa Ciudad Nueva, escenario de la Casa Danzante, que a pesar de su estilo contemporáneo encuadra muy bien con los edificios clásicos que le rodean. Fue construida por Frank Gehry y Vlado Miluncic en 1997.

Como planes, no olvide presenciar el Teatro Negro, un tipo de representación escénica muda que se destaca por tener un escenario negro y a oscuras, utilizando la luz de una forma estratégica y fantástica, para verlo, puede ir al Teatro de Imagen de Luz Negra, el Teatro Blanik, el Teatro Metro y el Animato. Para beber la clásica e inconfundible cerveza checa, visite el Museo U Fleku.

Para viajar a Praga desde Bogotá, el pasaje de ida puede tener un precio desde los COP$ 1,500,000. Sin duda no se arrepentirá de conocer esta escena europea central.